En el marco del 112.º aniversario del natalicio del héroe nacional José Abelardo Quiñones Gonzales, la Casa Museo ubicada en el balneario de Pimentel se ha convertido en un punto clave de encuentro para ciudadanos y visitantes que buscan redescubrir la vida y legado del insigne aviador peruano.
Con espacios renovados y una propuesta museográfica más atractiva, el recinto ofrece un recorrido que combina historia, emoción y aprendizaje.

Entre sus principales atractivos destacan las maquetas de aeronaves que marcaron la trayectoria de Quiñones, como el Caproni 113 italiano, con el que ejecutó su célebre vuelo invertido, hazaña que quedó inmortalizada incluso en el antiguo billete de 10 soles. También se exhibe una maqueta de un avión de fabricación norteamericana, así como una pieza original recuperada en Ecuador, considerada parte valiosa del patrimonio histórico.
Uno de los ambientes más concurridos es el que recrea momentos decisivos de su vida como piloto, acompañado de fotografías originales que evidencian su vocación, disciplina y amor por la patria. A ello se suma la reciente inauguración de un nuevo espacio simbólico que resalta el emblema del águila, ícono de la Fuerza Aérea del Perú, reforzando la identidad institucional y el espíritu aeronáutico.

El museo cuenta con seis ambientes —sala, comedor, dormitorio y patio— que permiten a los visitantes conocer de manera cercana la historia personal y profesional del héroe. El ingreso libre facilita la asistencia de familias, escolares y turistas, consolidando este espacio como un referente cultural en la región Lambayeque.
En diálogo con la Agencia Andina, el técnico FAP Henry Torrealva, encargado de la citada Casa Museo, destacó que el principal objetivo de este recinto es mantener viva la memoria de Quiñones, especialmente entre las nuevas generaciones, promoviendo valores como el patriotismo, el coraje y el compromiso con el país.
Nacido en Pimentel, Quiñones mostró desde temprana edad una inclinación por la aviación. Realizó sus estudios en Chiclayo y Lima, hasta que en 1935 ingresó a la Escuela Central de Aviación Jorge Chávez, donde destacó como el mejor de su promoción en la especialidad de piloto de caza. Su talento lo llevó a integrar importantes escuadrillas, como la de los aviones North American NA-50, y a protagonizar exhibiciones que dejaron huella, como su arriesgado vuelo invertido a escasos metros del suelo.

“La Casa Museo no solo conserva objetos y recuerdos, sino que mantiene vivo el ejemplo de uno de los máximos referentes de la aviación peruana. En esta fecha especial, la invitación queda abierta para que la ciudadanía visite este espacio histórico y se conecte con el legado de un héroe cuyo nombre sigue inspirando a generaciones”, concluyó Torrealva.