Buscan recuperar el Real Hospital San Andrés, en Barrios Altos, y convertirlo en un centro cultural. Este establecimiento médico fue el principal de Sudamérica durante la época virreinal.
A un paso de la plaza Italia, en Barrios Altos, en una zona de bastante actividad comercial, se encuentra un predio cuya fachada es un portón de madera con un marco trabajosamente tallado. Al cruzar ese pórtico, el ruido de esa parte de la ciudad desaparece. Estamos en el Real Hospital San Andrés.
Por siglos se ubicó en este lugar el principal centro de salud con el que contaba Sudamérica durante la etapa colonial. Impulsado en los albores del dominio español por el fraile Francisco de Molina y luego por el virrey Andrés Hurtado de Mendoza –de quien toma el nombre–, se cuenta que fue un modelo para su época.
Un proyecto de Prolima –órgano gestor de la Municipalidad Metropolitana de Lima para la recuperación del Centro Histórico– busca resucitar este lugar para convertirlo en un museo de la medicina en el país.
Recuperación y cultura
El arquitecto Edgar Santa Cruz, gerente de dicha institución, explicó al Diario Oficial El Peruano que la idea es recuperar esta bella edificación para convertirla en un centro cultural.
Hizo notar que, al estar a un paso del Mercado Central de Lima, el valor del terreno es cuantioso. Incluso señaló que existió un proyecto para convertir este amplio solar en galerías comerciales.
Sin embargo, la apuesta ahora es decididamente por la recuperación. Los pabellones que comprenden el Real Hospital San Andrés son de techos altos, ideales para ofrecer buena ventilación a los pacientes.
El arqueólogo Héctor Walde, responsable de los trabajos de puesta en valor, indica que esta edificación sirve para aprender sobre cómo se manejaban los temas de salud hace unos siglos. Otro especialista involucrado en esta tarea es Walter Tosso.
Patio de locos
Una curiosidad es que la distribución de las salas hacía que la mayoría estuviera conectada con la capilla, de la que les separaba solo una puerta de madera. Esto permitía que los enfermos pudieran escuchar misa y rezar eventualmente por su recuperación.
Recorriendo este lugar –cercenado por la urbanización de la zona– el visitante se encuentra con diversos patios. Uno de estos espacios es el conocido como ‘patio de los locos’. El nombre no es gratuito: en esa parte del nosocomio se atendía a los pacientes con desórdenes mentales. Ese fue, se asegura, el primer manicomio de América.
Momias sagradas
Durante los tres siglos que estuvo en funcionamiento fueron miles los que se atendieron –y, ocasionalmente, murieron– en el Real Hospital San Andrés.
La gente adinerada de Santiago de Chile, Quito, Buenos Aires y otras ciudades sudamericanas venían a curarse a este lugar. Muchos fueron enterrados acá.
Los restos mortales que se buscan con mayor ahínco no son de gente que haya muerto en el nosocomio. Se trata de las momias de los incas Pachacútec, de su hijo Túpac Yupanqui y de su nieto Huayna Cápac, así como las momias de dos coyas y las cenizas de Wiracocha.
Llegaron a Lima provenientes del Cusco como parte de la estrategia de extirpación de idolatrías impuesta por el virrey Hurtado de Mendoza. Por los cronistas se sabe que fueron enterradas en uno de los corralones del hospital. La incógnita hasta el día de hoy es en dónde se ubicaba tal corralón.
Otro fallecido no menos famoso fue el obispo José Cuero y Caicedo, prócer de la independencia y primer presidente del Estado de Quito. Sus restos –identificados a principios del siglo XX– fueron devueltos hace poco a Ecuador.
Otros usos
Pero la salud no fue el único fin que se le dio a las instalaciones del hospital. En 1875, cuando dejó de ser nosocomio, se convirtió en monasterio con un breve intermedio durante la ocupación chilena de Lima. Luego, ya a fines del siglo XX, por unas décadas fue colegio.
La institución educativa que lo ocupó, el colegio nacional Óscar Miró Quesada de la Guerra, se mudó hace cerca de una década a otro espacio. Ahora el reto es devolver al lugar su prestancia.
Datos
Fue el primer hospital para españoles que se creó. En un inicio también atendía a esclavos negros.
Lleva el nombre Real por haber dependido directamente de la Corona Española.
7,000 personas murieron en sus instalaciones durante una epidemia de fiebre amarilla en el siglo XIX.
32 millones DE SOLES costaría la puesta en valor en dos años del Real Hospital San Andrés.
(FIN) ECG
Publicado: 20/4/2016