El telescopio espacial James Webb de la NASA permitió descartar que el asteroide 2024 YR4 impacte contra la Luna en el año 2032, tras realizar nuevas observaciones que refinaron con gran precisión la trayectoria del objeto espacial.
Las mediciones, consideradas entre las más débiles jamás registradas para un asteroide,
confirmaron que el cuerpo celeste no representa riesgo ni para la Tierra ni para su satélite natural durante su próximo paso por el sistema solar interior.
Observaciones clave para la defensa planetaria
El equipo científico utilizó tiempo de observación especial del telescopio para
analizar el asteroide 2024 YR4, cuya posible colisión con la Luna aún generaba incertidumbre. Gracias a la sensibilidad del telescopio Webb, los investigadores lograron ampliar el periodo de observación del objeto y determinar con mayor exactitud su órbita.
Según los especialistas, sin estas observaciones habría sido necesario esperar hasta 2028 para obtener nuevos datos desde la Tierra. Con la información recopilada ahora, los científicos pudieron eliminar cualquier probabilidad de impacto lunar en 2032.
El asteroide es extremadamente tenue: refleja una cantidad de luz comparable a la de una almendra vista desde la distancia de la Luna. Su brillo alcanza una magnitud cercana a 30, lo que significa que es aproximadamente 4,000 millones de veces más débil que la estrella más tenue visible a simple vista.
Debido a esta debilidad, el telescopio Webb fue el único observatorio capaz de detectarlo y seguir su movimiento. Su tecnología permitió realizar exposiciones de varias horas mientras el asteroide permanecía perfectamente localizado en la imagen.
Las nuevas mediciones también ampliaron el intervalo de tiempo en el que el asteroide ha sido observado. Mientras los datos previos llegaban hasta mayo de 2025, las observaciones recientes se extendieron hasta febrero de 2026, lo que casi duplicó el periodo de seguimiento.
Esta ampliación del registro permitió a los especialistas en dinámica orbital predecir con mayor seguridad la posición futura del asteroide y confirmar que pasará a una distancia segura de la Luna.
Además de descartar el impacto, el estudio permitió mejorar el conocimiento sobre el tamaño del objeto y desarrollar nuevas técnicas de observación para cuerpos extremadamente débiles.
Los científicos destacan que estas capacidades del telescopio Webb representan una herramienta clave para la defensa planetaria, ya que permiten estudiar objetos potencialmente peligrosos mucho antes de que vuelvan a ser visibles desde la Tierra.
En el futuro, otras misiones espaciales de la NASA también contribuirán a este objetivo. Entre ellas figuran el telescopio espacial Nancy Grace Roman, el concepto del Habitable Worlds Observatory y la misión Near-Earth Object Surveyor, que ayudarán a detectar y seguir asteroides cercanos a la Tierra con mayor anticipación.