El asteroide 2024 YR4, que el año pasado generó preocupación internacional por su posible trayectoria, no impactará la Luna, según confirmaron astrónomos tras nuevas observaciones realizadas con el Telescopio Espacial James Webb.
Sin embargo, las nuevas mediciones eliminaron ese escenario. Las observaciones realizadas con la cámara de infrarrojo cercano NIRCam del telescopio James Webb, una misión conjunta de la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA), confirmaron que el asteroide pasará a más de 20,000 kilómetros de la Luna, sin representar peligro.
Observaciones clave para descartar el impacto
El asteroide se alejaba rápidamente de la Tierra y había dejado de ser visible durante al año pasado. De acuerdo con la ESA, muchos científicos pensaban que no podría volver a observarse hasta el año 2028. No obstante, un equipo internacional de astrónomos identificó dos breves oportunidades en febrero de 2026 en las que el telescopio Webb podría detectar el objeto, apenas visible, gracias a la posición precisa de las estrellas registrada por la misión Gaia de la ESA.
El reto era considerable: utilizar uno de los instrumentos científicos más complejos jamás construidos para localizar un objeto extremadamente tenue a millones de kilómetros de distancia y calcular su trayectoria con suficiente precisión para prever su ubicación casi siete años en el futuro.
El Telescopio Espacial James Webb, diseñado principalmente para estudiar galaxias y estructuras cósmicas situadas a miles de millones de años luz, posee un campo de visión muy reducido, lo que hizo que la detección de este asteroide fuera particularmente compleja.
La planificación y el análisis de las observaciones se realizaron mediante una estrecha colaboración entre el Centro de Coordinación de Objetos Cercanos a la Tierra de la ESA, el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA y el equipo científico del telescopio Webb.
Vigilancia constante de objetos cercanos a la Tierra
Gracias a estas observaciones, los científicos pudieron medir con mayor precisión la órbita del asteroide 2024 YR4 y descartar definitivamente cualquier posibilidad de impacto con la Luna en 2032.
Este logro refleja décadas de avances en ingeniería espacial, cooperación internacional e innovación científica, que permiten a la humanidad detectar y analizar objetos pequeños y lejanos en el espacio profundo.
Aunque el 2024 YR4 ya no representa ningún peligro, los especialistas continúan vigilando el cielo. Los científicos mantienen la detección y el seguimiento de asteroides cercanos a la Tierra para garantizar que cualquier posible amenaza futura sea identificada con suficiente anticipación.
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Publicado: 5/3/2026