Hallazgo arqueológico en Cerro Mayal revela evidencias de talleres de alfarería mochica

El Programa Arqueológico Chicama (PRACH) retomó investigaciones en un sitio ubicado en el Valle de Chicama

Los trabajos de investigación arqueológica en Cerro Mayal permitieron hallar varios vestigios de cerámicas que evidencian que el lugar fue un taller de alfarería de la cultura Mochica. Foto: Cortesía Programa Arqueológico Chicama

Los trabajos de investigación arqueológica en Cerro Mayal permitieron hallar varios vestigios de cerámicas que evidencian que el lugar fue un taller de alfarería de la cultura Mochica. Foto: Cortesía Programa Arqueológico Chicama

13:22 | Lima, ago. 3.

Por Moisés Aylas Ortiz

Un equipo del Programa Arqueológico Chicama (PRACH), de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), inició trabajos de excavación en el sitio arqueológico de Cerro Mayal, un pequeño asentamiento ubicado en el valle de Chicama, en la región La Libertad, conocido por concentrar talleres de producción cerámica de la cultura moche.



En diálogo con la Agencia Andina, el arqueólogo Henry Tantaleán, codirector del PRACH, reveló que la nueva temporada, iniciada en la tercera semana de julio, ya ha permitido hallar nuevos moldes —sobre todo de figurinas— y platos de alfareros en las capas superiores del yacimiento.




El investigador agregó que se reinició las excavaciones en el citado sitio que empezaron el año pasado con el objetivo de profundizar en el conocimiento de la producción cerámica, “porque Cerro Mayal es conocido por concentrar talleres de alfarería mochica”, aseveró.

“En esta temporada de investigación estamos encontrando más moldes, y sobre todo moldes de figurinas, y estamos hallando también platos de alfareros y numerosos desechos derivados del proceso de fabricación de cerámica”, explicó el investigador a la Agencia Andina. Según detalló, las primeras capas del sitio están cubiertas por una gran cantidad de desechos de producción cerámica, lo que confirma la vocación alfarera del asentamiento.



Refirió que las primeras capas excavadas muestran una elevada concentración de residuos de producción, evidencia que confirma la intensa actividad artesanal desarrollada en este sector. "Los sitios de producción cerámica son mucho menos conocidos que la propia cerámica mochica. Por eso nuestro interés es comprender con mayor profundidad cómo funcionaban estos talleres", indicó.


Las excavaciones permiten también identificar estructuras arquitectónicas vinculadas a la actividad alfarera y recordó que el año pasado se descubrieron muros construidos con adobe y piedra, además de posibles áreas destinadas a la preparación de las vasijas.

En ese sentido, el arqueólogo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos manifestó que uno de los hallazgos más importantes es que los talleres no solo eran espacios de producción, sino también lugares de residencia.



"Hemos podido definir que la gente habitaba en los talleres; eran talleres-vivienda. Ahora queremos comprender mejor cómo estaban organizados los espacios de trabajo de los ceramistas mochicas", explicó a la Agencia Andina.


El sector intervenido está datado en el siglo VII después de Cristo, en la fase que la arqueología moche identifica como Moche Tardío o Fase IV, según la secuencia cerámica establecida en la década de 1940 por el investigador Rafael Larco Hoyle.

Un sitio abandonado por casi 30 años


El especialista subrayó que se trata de la primera intervención en Cerro Mayal en cerca de tres décadas. Las excavaciones previas fueron realizadas a fines de los años ochenta y mediados de los noventa por los arqueólogos Glenn Russell y Banks Leonard, cuyos fechados radiocarbónicos originales sirvieron de referencia inicial para el sitio.


“Muchos de los sitios están sometidos a saqueo, a invasión. De hecho, el sitio se encuentra dentro de la propiedad de la empresa agrícola azucarera Casa Grande. Entonces es un sitio que ha venido estando bastante desprotegido”, advirtió Tantaleán, quien remarcó que el objetivo del proyecto es reunir la mayor cantidad de información posible sobre la sociedad moche y, en particular, sobre su producción cerámica.

Fechados más precisos para reconstruir redes de intercambio


Uno de los principales objetivos de la nueva temporada es mejorar la datación de los contextos de producción alfarera. Si bien existen seis fechados obtenidos por el equipo de los años noventa, las técnicas de datación por carbono 14 de esa época eran menos precisas que las actuales. El PRACH ya ha enviado nuevas muestras a un laboratorio de Estados Unidos para obtener fechados radiocarbónicos más exactos.


“Reduciendo la incertidumbre del fechado, lo que vamos a poder es correlacionar este sitio de Cerro Mayal con otros sitios mochica del valle de Chicama, y seguramente con otros sitios del valle de Moche y  Jequetepeque”, indicó el arqueólogo, quien planteó que la escala de la producción cerámica de Cerro Mayal podría haber superado las necesidades del propio sitio, abasteciendo a otros asentamientos mochica de la zona.

Talleres que también fueron viviendas


El investigador afirmó que la temporada anterior había permitido identificar muros de adobe y de piedra, así como posibles áreas de preparación de vasijas cerámicas. Los hallazgos también revelaron que los ceramistas habitaban en los propios talleres, es decir, que las estructuras cumplían una doble función de espacio productivo y vivienda.

En ese sentido indicó que este año, el equipo busca ampliar esa lectura arquitectónica para comprender mejor cómo estaban organizados los espacios de trabajo de los alfareros mochica, un aspecto que Tantaleán calificó como uno de los menos estudiados de la arqueología moche. “A pesar de que se conoce mucho sobre las tumbas, sobre las élites, sobre la cerámica fina, sobre las grandes ciudades, los centros de producción cerámica son los menos estudiados”, señaló.

El vínculo con Mocollope y Licapa II


El arqueólogo explicó que Cerro Mayal forma parte de un complejo arqueológico mayor conocido como Mocollope, que habría funcionado como centro político-administrativo y religioso mochica del valle. En ese esquema, Cerro Mayal habría cumplido el rol de centro de producción cerámica de dicho complejo y, posiblemente, proveedor de alfarería para otros sitios mochica del siglo VII, entre ellos Licapa II, que el mismo programa arqueológico viene excavando desde hace seis años y continuará investigando la próxima temporada.


“Una de nuestras incógnitas era saber de dónde venía la cerámica de Licapa II. Uno de los grandes candidatos siempre ha sido Cerro Mayal”, aseveró Tantaleán, codirector del Programa Arqueológico Chicama.

Por qué el equipo optó por excavar de nuevo


Tantaleán explicó que, aunque la función alfarera de Cerro Mayal ya era conocida en la literatura arqueológica, la información disponible sobre las excavaciones de los años ochenta y noventa nunca fue publicada en detalle. Parte de esos registros se encuentra en los archivos y depósitos del Ministerio de Cultura, mientras que las fichas y diarios de campo originales están depositados en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

Ante la dificultad de acceder a ese material disperso, el equipo del PRACH decidió que resultaba más práctico y preciso generar información nueva mediante excavaciones actuales antes que reconstruir los registros antiguos. Ello permitirá, según el investigador, elaborar un catálogo más completo de las formas cerámicas del sitio —moldes, sellos, figurinas y vasijas con decoración pintada y escultórica— y ajustar tanto la cronología relativa, a partir de la tipología cerámica, como la cronología absoluta, mediante los nuevos fechados radiocarbónicos.

La mayor área excavada en la historia del sitio


Por último, Tantaleán informó que la actual campaña se extenderá por unos 15 días. El equipo del PRACH busca duplicar el área intervenida el año pasado —50 metros cuadrados— con otros 50 metros cuadrados adicionales, hasta alcanzar un total aproximado de 100 metros cuadrados excavados. Se trataría de la excavación en área más extensa realizada en Cerro Mayal en toda su historia, lo que permitirá obtener una visión más completa de su arquitectura.

El proyecto es ejecutado por el Programa Arqueológico Chicama con financiamiento de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y el Instituto Peruano de Estudios Arqueológicos, y busca aportar nueva información sobre la organización económica, tecnológica y social de la producción cerámica mochica en el valle de Chicama.

Más en Andina:


(FIN) MAO

Publicado: 3/8/2026