06:00 | Quinua, Ayacucho, jul. 30.
Por Julio Castillo Bellido, enviado especialEl feriado largo de Fiestas Patrias fue una buena oportunidad para que cientos de personas acudan masivamente al centro arqueológico Wari, que pertenece a la cultura del mismo nombre, que de acuerdo a los estudios realizados habría tenido su asentamiento en la zona entre los años 550 y 800 d. C., y que se ubica en el distrito de Quinua, provincia de Huamanga, región Ayacucho.
Desde muy temprano, muchas personas, hombres y mujeres de toda edad, la mayoría padres de familia con sus hijos, llegaron al complejo, ubicado entre las quebradas Pacaycasa y Taranayco, a 22 kilómetros al noroeste de la ciudad de Huamanga, para conocer los restos arqueológicos de una ciudad que alberga muros en algunos casos de hasta 12 metros de altura; además de plazas, calles, plataformas y acueductos.
Un detalle importante que resaltan los turistas, no solo ayacuchanos, sino también nacionales y extranjeros, es que el ingreso no tiene costo alguno, ante la disposición del Ministerio de Cultura de entradas gratuitas (del 19 al 29 de julio) a museos y sitios arqueológicos, a fin de promover la participación de la población en la valorización del patrimonio cultural que permita fortalecer nuestra identidad cultural y fomentar el turismo.

Acompañados por guías turísticos, ya sea los que vienen a través de empresas especializadas de Huamanga o los que se encuentran en el propio Wari, los visitantes en principio son llevados al museo de sitio, que alberga una colección de objetos como cerámicas, restos óseos y objetos líticos descubiertos durante las excavaciones de investigación.
Lo que llama poderosamente la atención de los turistas es una momia wari que está en cuclillas y con las manos en la cabeza. También hay un plano, grabados y fotografías que explican los orígenes y el desarrollo de la cultura wari.

Luego son llevados a recorrer las calles y edificaciones de lo que fue un centro urbano, cuya ubicación es considerada estratégica, porque tiene accesos rápidos hacia la Costa y la Selva.
Las construcciones hechas a base de piedra y barro están unidas con argamasa de barro. Los muros a su vez se encuentran enlucidos en las tonalidades de rojo y blanco y donde destacan estructuras como Vegachayoc Moqo, Templo Mayor, Mongachayoc (una galería subterránea para ser usada como lugar de enterramientos colectivos), Cheqo Wasi (también usada como estructura funeraria), Turquesayoc (posible barrio de artesanos joyeros), entre otros.

Es una ciudad inmensa de 120 hectáreas –que habría albergado a unos 40,000 habitantes– y cada estructura causa admiración entre los visitantes ante las edificaciones levantadas por los antiguos peruanos como los adobes o piedras "que parecen casi perfectas", como señaló un joven mientras intercambiaba comentarios con sus amigos.
Los estudios de los arqueólogos han podido establecer que la ciudadela de Wari está conformada por distintos barrios, en los cuales se notan diferentes recintos habitacionales.

El sector denominado Mongachayoc tiene en su estructura galerías subterráneas con techos formados por grandes bloques de piedra de una sola pieza y paredes recubiertas con lajas alargadas a manera de enchape.
Además se han identificado tubos labrados en piedras que habrían sido usados para el transporte de agua a la ciudad.
Al presentar mausoleos, galerías subterráneas, un patio hundido y fosas es probable que se utilizaran con fines funerarios.

Madeley Villagaray, guía oficial de turismo, explicó a la Agencia de Noticias Andina la importancia de visitar el sitio arqueológico por ser una de la culturas que representa a los ayacuchanos.
"Es una de las culturas que nos viene a representar y poco a poco vamos descubriendo porque ahora lo que estamos viendo es menos del 15 % de todo lo que representa el sitio arqueológico. Aquí está lo que vendría a ser el Templo Mayor, que cuenta con 18 hornacinas y en la parte central encontramos un pequeño péndulo que actuaría como un reloj solar. En cada una de las hornacinas se colocaban los cuerpos de los monarcas ya fallecidos". afirmó.
En una de las esquinas del sitio arqueológico se encuentra un grupo de cuatro personas (entre ellas un niño), que vestidas con trajes de los wari y los rostros pintados posibilitan a los visitantes tomarse fotos a cambio de una donación voluntaria, lo cual es bien recibido por los turistas que de inmediato proceden a fotografiarse con sus celulares.

Cómo llegar
Para llegar a Wari se puede ir en auto propio o en vehículos tipo coaster, que ofrecen las empresas turísticas en Huamanga por precios que van entre los 30 y 40 soles.
El viaje comprende también la visita al Santuario Histórico de la Pampa de la Quinua. No incluyen las entradas a ambos lugares que se pagan en el mismo sitio.

En las afueras hay una serie de puestos con artesanías, sombreros, gorros, ponchos y todo tipo de recuerdos "para nunca olvidar a Wari", como comentó una vendedora mientras ofrecía sombreros y gorros para protegerse del imponente sol.
(FIN) JCB/MAO
GRM
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Publicado: 30/7/2024