Conoce a Paulina Villena, la ayacuchana que lucha por preservar los panes tradicionales

Son 57 años dedicada a esta labor

Con más de 57 años de trayectoria, Paulina Esther Villena Mendoza convirtió su vida en una resistencia silenciosa: preservar los panes tradicionales de Ayacucho que hoy están en camino a desaparecer. ANDINA/Difusión

Con más de 57 años de trayectoria, Paulina Esther Villena Mendoza convirtió su vida en una resistencia silenciosa: preservar los panes tradicionales de Ayacucho que hoy están en camino a desaparecer. ANDINA/Difusión

07:49 | Ayacucho, jun. 11.

En medio del avance de la modernidad y la producción industrial, una mujer ayacuchana se mantiene firme frente al olvido. Con más de 57 años de trayectoria, Paulina Esther Villena Mendoza convirtió su vida en una resistencia silenciosa: preservar los panes tradicionales que hoy están al borde de desaparecer.

Desde su histórico puesto en el mercado Andrés F. Vivanco, con más de 120 años de legado familiar en el centro histórico de la ciudad de Ayacucho, el aroma del horno a leña sigue contando historias. Historias de abuelos, de manos sabias, de recetas transmitidas de generación en generación. “Todavía hay personas que seguimos manteniendo nuestras costumbres y nuestros panes tradicionales, pero muchos de ellos están desapareciendo”, advirtió.


Su trabajo no solo es cotidiano, es también cultural. Su dedicación forma parte del valioso registro del libro Panes de Ayacucho, del investigador y maestro panadero Andrés Ugaz, donde se documenta la riqueza de esta tradición ancestral.

Entre harina, manteca y fuego, Paulina continúa elaborando 'joyas' gastronómicas como wawas, qasi, chaplas, chawa pastel, vizcochos y papañahui, panes que no solo alimentan, sino que representan la identidad de todo un pueblo. Muchos de estos productos, incluso, cruzaron fronteras, llevados por clientes que buscan mantener viva su conexión con Ayacucho desde el extranjero.

Sin embargo, su mayor preocupación no está en el presente, sino en el futuro. Recetas como el quellotanta, tradicional en Semana Santa, o el chawapastel, que antiguamente era preparado por monjas, están desapareciendo. “Ahora casi nadie los hace”, lamentó.

A pesar de ello, su voz no se quiebra, sino que se eleva como un llamado urgente: las nuevas generaciones deben involucrarse. “Esta tradición es historia, memoria y cultura. No podemos dejar que se pierda”, puntualizó.


Su historia es también la de muchas mujeres ayacuchanas que, desde el esfuerzo diario y muchas veces en el anonimato, sostienen el patrimonio cultural de la región. Por ello, su trayectoria fue reconocida en distintos espacios locales, nacionales e internacionales, destacando su invaluable aporte.
'Mientras tenga vida, seguiré haciendo mis panes tradicionales', apuntó.

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(FIN) FTY/MAO

Publicado: 11/6/2026