El consumo cotidiano de hasta tres copas de alcohol, una conducta ampliamente aceptada en la población adulta, puede provocar daño neurológico progresivo y silencioso, aun antes de la aparición de un derrame cerebral, de acuerdo con evidencia científica reciente.
Así lo alertó el psicólogo Milton Rojas, coordinador de Salud Mental del Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro).
Recientes estudios –como el desarrollado por Mass General Brigham y publicado en la revista Neurology– señalan que las personas que consumen tres o más bebidas alcohólicas al día presentan hemorragias cerebrales de aparición más temprana, mayor extensión y mayor gravedad, dijo Rojas.
Además, se identifican signos previos de enfermedad del pequeño vaso cerebral, lesiones estructurales y envejecimiento acelerado del tejido neuronal, “efectos que se acumulan en el tiempo y que no suelen generar síntomas inmediatos”.
El especialista mencionó que estos hallazgos se ven reforzados por análisis del UK Biobank, que identifican lesiones microvasculares cerebrales detectables mediante resonancia magnética incluso en personas sin diagnóstico neurológico previo.
Esta evidencia coincide con la posición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que, desde 2023, sostiene que no existe un nivel de consumo de alcohol completamente seguro para la salud.
Contexto nacional
Para Rojas, en el Perú la normalización del consumo de alcohol se ve agravada por su alta disponibilidad y débil regulación.
El estudio de International Alcohol Control Study realizado en el distrito de Los Olivos (Lima), revela que el 38 % de personas adultas puede acceder a alcohol en menos de cinco minutos, lo que evidencia un entorno saturado de puntos de venta y baja fiscalización.
Asimismo, el 63 % del alcohol adquirido corresponde a compras “para llevar”, desplazando el consumo hacia espacios no regulados.
El impacto alcanza también a la población adolescente. El Estudio Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de Secundaria 2024, publicado por Devida indica que el 36.4 % de escolares ha consumido alcohol alguna vez, mientras que el 24.1 % lo hizo en el último año.
Estas cifras reflejan que la naturalización del consumo se instala cuando el cerebro aún se encuentra en proceso de desarrollo.
Un riesgo invisible
El principal peligro no reside en el consumo ocasional, sino en la repetición cotidiana del hábito, advierte Rojas.
“El principal riesgo no es la copa ocasional, sino el hábito sostenido que se vuelve invisible socialmente. Tres copas al día pueden no alterar la rutina, pero dejan una huella biológica que se manifiesta años después, cuando el daño ya está establecido”, señaló.
En ese sentido, CEDRO exhorta a la población a revisar críticamente sus patrones de consumo, evitar el uso del alcohol como mecanismo para enfrentar el estrés y promover entornos familiares y comunitarios más saludables.
Asimismo, la institución considera urgente fortalecer la regulación de la publicidad y la disponibilidad de bebidas alcohólicas, así como mejorar las estrategias de prevención dirigidas a adolescentes y jóvenes, basadas en evidencia científica.
“Cedro recuerda que el consumo problemático de alcohol es prevenible y tratable”, expresó la institución.
Las personas que necesiten orientación o apoyo pueden acceder a atención confidencial y especializada a través del Servicio de Orientación y Consejería ‘Lugar de Escucha’, llamando al teléfono (01) 446-7046 y al 922 941 605.
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(FIN) NDP/CCH
Publicado: 24/2/2026