Escribe: Cecilia Fernández SivoriElla es un ícono. Una presencia que ha transitado en tacones y sin ellos por todos los géneros y estilos de la escena nacional. Con una carrera que abarca más de tres décadas, el nombre de Susan León resuena en la cultura popular peruana. Ha sido modelo, actriz, cantante, conductora de TV y hoy una comprometida empresaria y maestra de nuevas generaciones.
Entre la producción de sus propios eventos, sus estudios, el teatro y el cariño del público, Susan hoy se transforma en la piel de “la criada”, en el clásico Bodas de sangre, que se presenta en el emblemático teatro Marsano.
Como parte de su rutina es inevitable que reciba el saludo de propios y extraños. “Me dicen, ¿te acuerdas cuando fuiste a tal lugar? Me dan detalles hasta de la ropa que lucía. Y eso me sorprende y gratifica”, manifiesta, saboreando el reconocimiento de ser una figura que, a decir de muchos, no ha logrado ser superada a la fecha.
Inició su carrera como modelo publicitaria y de comerciales de televisión, y pronto se convirtió en una figura reconocida en la TV nacional. Atrevida y versátil, logró fama dentro y fuera de nuestras fronteras.
En las tablas
Hoy actúa en Bodas de sangre. Susan se pone en la piel de “la criada” o de la “conciencia”, según el espectador lo interprete, cuando la vea sobre las tablas.
“La criada es más de lo que yo pensé. Ella tiene la parte dinámica de la obra, divertida y con su propio dolor interno”, revela recordando que llegó al casting pensando que iba a interpretar a “la madre”.
–Tremendo clásico y en un teatro emblemático.
–Tengo la suerte de haber trabajado aquí como siete veces y ahora con la gestión de Makhy [Arana, la productora] ya van dos. El Marsano es un espacio místico, son 50 años que está vigente. Es un placer actuar ahí.
–¿Cómo recibes la obra, que es de lectura obligatoria en el colegio?
–Creo que sigue en el currículo. Bodas de sangre tiene los ingredientes de amor y desamor. La traición, la violencia y el destino eran tan comunes antes como en estas épocas… Hemos tratado de hacer lo más contemporáneo posible, que sea de un entendimiento fácil y que todo sume. No es una obra, sino un espectáculo.
La actriz reflexiona sobre el gran mensaje que nos deja la obra y sobre los tiempos que corren. Cree, firmemente, que vivimos un tiempo de “no conciencia”. Sin embargo, apuesta por la búsqueda de la paz personal. “Y no es la paz del cementerio, sino la del día a día. Si no eres capaz de verla, entonces, ¿qué estás haciendo de tu vida? Todo nos presiona y si tú sucumbes, te vuelves loco. Hay que tomarlo, creo, como un juego: a veces se gana y se pierde”, dice.
–¿Y te has dicho, entonces, “voy a jugar este juego”?
–Me estreso como cualquiera, pero tengo un estado de conciencia bastante alto. Si me pasa, es que he metido el acelerador un montón y tiene consecuencias. Por eso, para mí, lo más bonito de la vida es ser consciente de cada uno de tus actos.
–Conscientemente, ¿cómo te lees?
–¡Superbien! Tengo mensajes bonitos de la vida. Me pasan cosas buenas porque también programo mi mente. Siempre está en pro, de mí y de toda la gente que trabaja conmigo.
–Es una gran responsabilidad.
–Y me gusta porque es una manera diferente de servir. Los que van atrás tienen sueños como yo, pero, a veces, no saben cómo cumplirlo. Y deben trabajar en excelencia y eso es lo que estresa.
–¿Eres muy exigente?
–La vida y lo que yo hago requiere una exactitud y no hay margen de error porque eso me cuesta dinero. En la vida puedes cometer errores, pero no dos veces.
–Entonces, ¿qué señales recibes?
–Un montón. Cosas que te pasan cuando vives el día a día y sientes que pudo ser más grave y te dices, por ejemplo, estuve al borde del abismo y no me caí. Piensas y concluyes que, de repente, solo fue una advertencia y hay que enmendar la plana.
–Estás en un constante aprendizaje.
–Estudio siempre. Soy una eterna estudiante, amo hacerlo. Soy magíster y quisiera tener un doctorado, pero me falta tiempo. Trabajo a veces hasta 16 horas, ya que el lugar donde estoy lo requiere. Tengo la suerte de haber vivido varias vidas en una.
–¿Cómo se siente llegar al estrellato, ser una mujer deseada y continuar vigente?
–Creo que ando con Dios de la mano. Y soy una mujer pensante. No solo he sido un cuerpo bonito. Detrás de esta imagen hay un cerebro que sabe mover sus fichas de ajedrez.
–¿Te arrepientes de algo?
–Si te arrepientes de algo, no serías la que eres.
Sobre esta puesta teatral
- Bodas de sangre, de Federico García Lorca, bajo la dirección de Edgar Saba, en temporada en el teatro Marsano de Miraflores. En el reparto figuran Susan León, Martha Figueroa, Víctor Prada, Mónica Domínguez, Fernando Luque, Lilian Schiappa, Claudio Calmet y Marialola Arispe.
- Funciones los miércoles, jueves, viernes y sábados, a las 20:00 horas, y domingos, a las 19:00 horas. Entradas en la boletería del teatro y en Teleticket.
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(FIN) CFS/JVV
JRA
Publicado: 17/6/2026