Por su aporte de fibras, vitaminas, minerales y antioxidantes, las frutas constituyen un alimento esencial que el organismo requiere a diario. Sin embargo, su consumo en horas de la noche o en cantidades excesivas puede no ser lo más recomendable. ¿A qué se debe esto? ¿Cuáles son las frutas que conviene evitar en las últimas horas del día? Un especialista lo explica.
En declaraciones a la Agencia Andina, el nutricionista Christian Vega, coordinador académico de la Universidad San Ignacio de Loyola, sostuvo que las frutas deben priorizarse durante el día, ya que aportan energía y nutrientes claves para iniciar las actividades cotidianas.
¿Qué frutas evitar por la noche?
El especialista advirtió que, aunque ninguna fruta es perjudicial por sí misma, existen algunas con mayor densidad calórica, cuyo consumo nocturno debería moderarse. Entre ellas figuran el plátano, las uvas, la chirimoya, el mango y el pacae .
“No quiere decir que estas frutas sean malas, sino que pueden aportar un exceso de azúcares si se consumen en grandes cantidades y eso sí podría impactar en los niveles de glucosa, especialmente en la noche, cuando el gasto energético es menor”, explicó.
En ese sentido, Vega remarcó que el problema no radica en la fruta en sí, sino en la cantidad y el momento de consumo. "Si se ingiere una porción controlada durante el día, no hay inconveniente. El riesgo aparece cuando se consume grandes cantidades y sobre todo en horarios nocturnos".
Además, el especialista desmintió el mito de que no se deben consumir frutas después de cierta hora. “No es que esté prohibido comer frutas en la noche, pero sí es importante moderar la cantidad y entender por qué se consumen a esa hora. Muchas veces ocurre porque no se han ingerido durante el día y el cuerpo pide hacerlo ”, sostuvo.
Respecto a su papel en el control calórico, el nutricionista aclaró que las frutas no reducen directamente las calorías de otros alimentos, pero sí influyen en su absorción. "Las frutas tienen una alta concentración de fibra y, al combinarse con otros alimentos, reducen la velocidad de absorción de azúcares y grasas. Esto evita picos de glucosa y permite una liberación más progresiva de la energía ".
Por ejemplo, el especialista dijo que si se consume una manzana junto con un pollo a la brasa, las calorías de este alimento no desaparecerán, pero la fibra de la fruta ayudará a que se absorban lentamente, lo cual es beneficioso para el organismo.
Sobre las comidas con alto contenido calórico -como el pollo a la brasa o el pollo broaster-, Vega recomendó acompañarlo con un plato completo de verduras para fin de contrarrestar la absorción de grasas y azúcares.
Porciones recomendadas
Sobre las porciones diarias, el especialista reiteró la importancia de mantener un consumo equilibrado: tres porciones de fruta y dos de verduras al día. “Mientras sea variado y en cantidades adecuadas, el consumo es totalmente recomendable ”.
Para medir las porciones, sugirió un método práctico basado en la mano. “Una porción de fruta es lo que cabe en la mano semicerrada. Puede ser una mezcla de manzana chica, medio plátano o un puñado de fresas. Medir con la mano, ayuda a que cada persona tenga una referencia clara sin necesidad de instrumentos de medición ”.
En relación con las verduras, enfatizó que estas deben estar presentes no solo en el almuerzo, sino también en la cena, y en proporciones similares a la comida principal del plato. Si el plato principal tiene arroz y guiso, la ensalada debería tener una cantidad equivalente. Esto ayuda a equilibrar la ingesta calórica.
Nada de comidas dos horas antes de dormir
Como recomendación general, subrayó la importancia de respetar los tiempos de digestión antes de dormir. "Lo ideal es dejar un intervalo de al menos dos horas entre la última comida y el momento de acostarse. Esto favorece la digestión y evita problemas como reflujo o acidez", explicó.
En cuanto a las comidas diarias, sugirió que el desayuno sea entre las 7:00 a. m. y las 9:00 a. m.; el almuerzo entre las 12 p. m. y 2:00 p. m.; la cena a más tardar a las 8:00 pm, para acostarse entre las 10:00 p. m. o las 11:00 p. m.