A más de un 45 días de la lluvia registrada el pasado 25 de febrero en Chiclayo, las autoridades locales confirmaron que alrededor de 200 familias resultaron afectadas y serán beneficiadas con ayuda humanitaria no alimentaria, principalmente prendas de vestir, tras los reportes oficiales emitidos mediante el sistema de evaluación de daños.
El gerente del Centro de Defensa Civil y Gestión de Riesgos de Desastres de la comuna chiclayana, Jesús Yesquén Bances, recordó a la Agencia Andina que las incidencias fueron reportadas oportunamente al Centro de Operaciones de Emergencia a través de fichas EDAN y plataformas como el SINPAD, lo que permitió identificar a los damnificados y gestionar apoyo ante el Gobierno Central.

“En ese marco, se anunció que en las próximas semanas se distribuirán donativos gestionados tras la reciente visita de la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables a esta ciudad”, comentó.
El funcionario remarcó que los
sectores más golpeados por las precipitaciones se ubican en zonas periféricas de la ciudad, como Cruz de la Esperanza y el pueblo joven Elías Aguirre, donde el impacto de las lluvias evidenció la vulnerabilidad de varias familias ante eventos climáticos.
En paralelo, las autoridades destacaron que
el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) de Lambayeque mantiene el envío constante de ayuda humanitaria, en función de los reportes técnicos elaborados por los equipos de empadronamiento en campo.

Frente a la posibilidad de nuevas precipitaciones —considerando que el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) ha advertido lluvias de ligera a moderada intensidad entre mayo y junio— la municipalidad ha reforzado sus acciones preventivas. Entre ellas, destaca la organización de comités vecinales de defensa civil y la implementación de un sistema de información geográfica que permite identificar y monitorear zonas de riesgo.
Yesquén Vances indicó, asimismo, que se ultima el lanzamiento del “Observatorio de la Emergencia”, una herramienta que permitirá mapear puntos críticos y mejorar la capacidad de respuesta ante eventuales inundaciones. Como parte de esta estrategia, se cuenta con 42 motobombas operativas, además de cisternas y reservorios pluviales estratégicamente ubicados en la ciudad.
De acuerdo con el diagnóstico técnico, en la provincia se han identificado al menos 132 puntos críticos de alta inundación y más de 200 zonas con riesgo medio, lo que ha motivado a las autoridades a fortalecer la logística y la coordinación interinstitucional.

Pese a la emergencia registrada, los reportes recientes indican una disminución de las temperaturas y condiciones climáticas más estables, lo que genera expectativas de que no se repitan lluvias de gran intensidad en el corto plazo.
No obstante, las autoridades aseguran que se mantienen en alerta permanente para actuar de manera inmediata ante cualquier eventualidad.