Cada día, decenas de madres atraviesan los pasillos del Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) con una mezcla de preocupación, cansancio y esperanza. Muchas de ellas tienen a sus bebés internados en áreas críticas. Sin embargo, en medio de la incertidumbre, encuentran un lugar donde el amor también se convierte en alimento: el Centro de Extracción de Leche Humana del INSN.
En el marco del Día Mundial de la Protección de la Lactancia Materna, que se conmemora cada 21 de mayo, el centro pediátrico destacó los avances de este espacio, que desde su inauguración el 27 de junio de 2024 hasta abril de 2026 logró recolectar 1 055 225.9 mililitros de leche materna y brindar más de 10 mil atenciones a madres de pacientes lactantes hospitalizados.
Detrás de cada mililitro extraído hay una historia de fortaleza. También hay bebés que, pese a estar conectados a monitores, sondas o cumplir tratamientos complejos, continúan recibiendo el alimento más importante para su desarrollo y recuperación.
Desde su funcionamiento, el Centro de Extracción de Leche Humana se ha convertido en un soporte fundamental para cerca de un centenar de pacientes menores de seis meses internados en áreas críticas como Neonatología, UCI, Medicina A, B, C y D, Neurocirugía, Unidad de Cuidados Intensivos Cardiovasculares, Cardiología y Emergencia, permitiendo que continúen recibiendo leche materna durante su tratamiento y recuperación.
El jefe del Servicio de Neonatología, Dr. Carlos Lomparte Ywanaga, señaló que el crecimiento del centro de extracción es “inesperado”, por la alta demanda de madres de pacientes crónicos. Además, adelantó que se proyecta ampliar el servicio y, en un futuro, poder convertirlo en un centro recolector de leche materna.
Asimismo, resaltó que esta iniciativa fue resaltada durante la evaluación para la certificación como Establecimiento de Salud Amigo de la Madre, la Niña y el Niño, y adelantó que se proyecta ampliar el servicio y convertirlo en un centro recolector de leche materna.
Por su parte, la enfermera Hedy Montero Quispe, quién labora en el Centro de Extracción de Leche Humana, explicó que antes muchas madres realizaban la extracción en espacios improvisados. Actualmente, alrededor de 50 madres acuden diariamente al centro, donde reciben orientación especializada y acompañamiento emocional en un ambiente adecuado y seguro.
La especialista indicó que al inicio se registraban apenas 738 mililitros de leche al mes, mientras que hoy la cifra mensual oscila entre 50 mil y 70 mil mililitros.
La leche materna obtenida es colocada en frascos estériles y transportada en coolers especiales hacia las áreas donde permanecen hospitalizados los bebés, garantizando así una alimentación segura y adecuada.
Una de las madres que vive esta experiencia es Fabiana Rangel Arciniegas, quien llegó al INSN junto a su hijo Dimas, un bebé con apenas nueve días de nacido, que fue internado tras un cuadro de infección urinaria, y ahora permanece en el servicio de Neurocirugía.
“Sé que la leche materna es el principal alimento del bebé y no puede ser sustituido por una fórmula”, expresó.
Fabiana destacó el trato recibido por el personal del centro de extracción de leche. “Me encontré con un espacio donde hay enfermeras especializadas para orientarnos en la extracción de leche. El trato es humanitario, integral, maternal y espiritual porque al momento que llegas te orientan, enseñan y te motivan”, comentó.
Según el Ministerio de Salud (Minsa), la lactancia materna proporciona nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo del bebé, fortalece su sistema inmunológico y favorece el desarrollo cerebral y el vínculo afectivo con la madre.
Además, la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida es fundamental para garantizar un adecuado crecimiento infantil.
El Centro de Extracción de Leche Humana del INSN funciona de lunes a sábado, de 7:00 a.m. a 7:00 p.m., en el segundo piso del Pabellón 2, al costado del servicio de Neonatología. Allí, enfermeras especializadas acompañan diariamente a madres que, incluso en los momentos más difíciles, continúan alimentando con amor a sus propios hijos hospitalizados.