Con el nuevo depósito de la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS), los trabajadores del régimen privado vuelven a enfrentarse a una decisión recurrente: retirar o no este fondo. Actualmente, su libre disponibilidad se mantiene habilitada hasta el 31 de diciembre de 2026, lo que ha modificado su uso en los últimos años.
“Más allá de la posibilidad de retiro, es importante recordar que la CTS fue diseñada como un respaldo frente a la pérdida de ingresos. La decisión no debería partir solo de la liquidez inmediata, sino de qué tan expuesta está una persona ante imprevistos”, señaló el gerente de productos financieros de RIMAC, Álvaro Gómez-Sánchez.
Este análisis cobra mayor relevancia al observar la capacidad real de respuesta financiera de los hogares. Según el Global Findex 2025, solo el 34% de los adultos peruanos podría cubrir más de dos meses de gastos si pierde su ingreso principal.
Más allá del retiro
En ese contexto, señala que la CTS adquiere un rol más estratégico, no solo como un ahorro disponible, sino como uno de los pocos mecanismos formales de respaldo frente a contingencias laborales o personales. Así, no debería analizarse de manera uniforme, sino en función de la etapa financiera en la que se encuentra cada persona:
1. Etapa laboral activa con ingresos variables o sin respaldo suficiente: para quienes no cuentan con un fondo de emergencia o tienen ingresos inestables, retirar la CTS en su totalidad puede aumentar la exposición a riesgos. En estos casos, mantener el capital o trasladarlo a alternativas con bajo riesgo puede ser una decisión más prudente.
“Hay opciones que permiten invertir el dinero, en soles o dólares, con bajo riesgo. En RIMAC, por ejemplo, nuestro seguro Vida Inversión Global – Ultra Cash permite invertir de manera conservadora, con libre disponibilidad y retornos atractivos, incorporando además cobertura de vida y servicios de asistencia que refuerzan la protección financiera”, explicó Gómez-Sánchez.
2. Personas en transición laboral o cercanas a la jubilación. Cuando la prioridad es asegurar ingresos, la CTS puede convertirse en una herramienta para generar flujo previsible. “Para quienes buscan complementar sus ingresos, hay productos que permiten transformar un capital en pagos mensuales durante un periodo determinado.

3. Personas con mayor estabilidad y horizonte de largo plazo. Si no hay una necesidad inmediata, una parte de la CTS puede destinarse a objetivos de crecimiento. “Para quienes pueden pensar en el largo plazo, hay alternativas que permiten diversificar el ahorro, incluso accediendo a portafolios internacionales”, añadió.
4. Evitar decisiones de corto plazo en un fondo de largo propósito: uno de los principales riesgos en el uso de la CTS es tratarla como un ingreso adicional, sin considerar su función estructural dentro de las finanzas personales. Si bien puede ser útil para cubrir necesidades puntuales, como reducir deudas o enfrentar gastos urgentes, destinarla íntegramente al consumo puede debilitar la capacidad de respuesta ante eventos futuros.
‘’Además, el contexto reciente muestra que, incluso después de periodos de relativa estabilidad, pueden surgir escenarios que afectan los ingresos o el costo de vida, lo que refuerza la importancia de contar con un respaldo disponible. La pregunta es qué rol debe cumplir ese dinero dentro de la planificación financiera”, concluyó Álvaro Gómez-Sánchez, gerente de productos financieros de RIMAC.
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(FIN) NDP/SDD