Cada día, cinco niñas de 10 a 14 años son forzadas a ser madres en el Perú, reveló un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en el marco de la Semana de la Prevención del Embarazo Adolescente que se conmemora cada mes de septiembre en América Latina.
El embarazo en estas edades no puede entenderse como una elección. Todo embarazo en una niña menor de 14 años es consecuencia de violencia sexual. Esta realidad exige una respuesta integral que garantice atención oportuna en salud, protección, acceso efectivo a la justicia y reparación, evitando la estigmatización y la revictimización, sostiene la institución de las Naciones Unidas.

Si bien el índice nacional de
embarazo adolescente ha mostrado una reducción en 2025, la cifra evidencia que persiste una brecha profunda:
una adolescente de las zonas rurales tiene tres veces más probabilidades de haber estado embarazada que aquella de zonas urbanas.
En 2025, la tasa nacional de nacimientos en niñas y adolescentes fue de 16,7 por cada 1.000, mientras que en Lima este indicador se situó en 9,2 por cada 1.000, una diferencia que evidencia la importancia del territorio y las desigualdades en el acceso a servicios, protección y oportunidades.
Expertos del UNFPA subrayan que prevenir el
embarazo adolescente no es solo reducir una cifra, es garantizar derechos, autonomía corporal, protección frente a la violencia y oportunidades reales para que niñas y adolescentes puedan decidir sobre sus vidas y construir su futuro.
Perderán oportunidades y perpetuarán la pobreza
“Se trata de las oportunidades perdidas cuando las adolescentes salen de la escuela, no pueden educarse a su pleno potencial ni participar adecuadamente en la vida económica”, afirmó Gregor von Medeazza, Representante del
UNFPA en el Perú.
Estas consecuencias pueden extenderse también a sus familias y comunidades. “En muchos casos se retoma el ciclo de pobreza intergeneracional”, señaló.
Philippe Lust-Bianchi, coordinador del Programa Regional del UNFPA para América Latina y el Caribe, destacó que avanzar en la prevención requiere inversión sostenida y respuestas integrales desde las políticas públicas.
Subrayó que la respuesta requiere la participación articulada de los sectores de salud, educación, justicia y protección, así como de los gobiernos subnacionales, la sociedad civil, las comunidades y la cooperación internacional.
“Si el problema es multisectorial, la solución también tiene que ser multisectorial. La razón principal para trabajar en esto es que ninguna niña quede embarazada”, expresó.
La evidencia muestra que el embarazo en adolescentes no es inevitable. En Ayacucho, la tasa de nacidos vivos entre niñas y adolescentes de 10 a 19 años cayó de 33,2 por cada 1.000 en 2019 a 16,3 en 2025, en un contexto de articulación multisectorial, asignación presupuestal y la aprobación de un Plan Regional de Prevención del Embarazo en Adolescentes.
La evidencia comparada de América Latina y el Caribe refuerza además el argumento de inversión: por cada dólar invertido en prevenir el embarazo en adolescentes, se pueden generar entre US$15 y US$40 en beneficios económicos y sociales, dependiendo del país.
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(FIN) KGR
Publicado: 16/9/2026