Por Maira Flores Rodriguez, enviada especialLos incidentes de conducción imprudente registrados disminuyeron 24 % en América Latina entre 2024 y 2025, al pasar de 11.77 a 8.91 por cada millón de viajes, según el Informe de Seguridad 2024-2025 de Yango. El resultado se relaciona con la ampliación de controles sobre la velocidad y el estilo de conducción.
Daniel Prado, gerente general de Yango Ride en Perú, explicó a la
Agencia Andina que uno de los indicadores utilizados para evaluar la conducción es la
velocidad promedio del conductor. Esta información puede compararse con datos de la ciudad, la zona y las características del viaje para identificar comportamientos que requieren una revisión.
Detalló que el control de velocidad utiliza datos de GPS para identificar patrones recurrentes de exceso de velocidad, en lugar de considerar únicamente un episodio aislado. De esta manera, el análisis permite observar si una
determinada conducta se repite en distintos viajes.
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A la medición de velocidad se suma el análisis del
estilo de conducción. Para ello, el sistema utiliza datos del
acelerómetro del vehículo con el objetivo de identificar maniobras bruscas recurrentes, por lo que la evaluación incorpora distintas señales generadas durante los desplazamientos.
La información tecnológica se complementa con las
calificaciones y comentarios de los pasajeros. Los usuarios pueden reportar situaciones como una conducción insegura, infracciones graves, signos de somnolencia o la presunta conducción bajo los efectos de alguna sustancia. Estos registros son analizados junto con los datos generados durante el viaje.

El objetivo es identificar comportamientos inseguros que puedan repetirse y no depender únicamente de un reporte individual. Por ello, la evaluación considera diferentes señales para establecer la frecuencia y gravedad de una determinada conducta.
“Si un conductor maneja de manera imprudente, no va a ser precisamente el conductor al que le mandemos un viaje”, explicó Prado a la
Agencia Andina, al referirse a las decisiones que pueden adoptarse a partir de la información obtenida.
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Las medidas pueden aplicarse de manera gradual dependiendo de la frecuencia y gravedad de los comentarios negativos. Entre ellas figuran las comunicaciones y
advertencias, una
menor prioridad para recibir solicitudes de viaje, restricciones temporales y, en casos determinados, el retiro del acceso al servicio.
En ese sentido, la ampliación de los controles de velocidad y estilo de conducción a más países, junto con normas de intervención más estrictas, contribuyó a mejorar los indicadores registrados de seguridad vial.
De esta forma, la conducción imprudente puede ser evaluada mediante un conjunto de indicadores que incluye velocidad, GPS, maniobras y reportes de los pasajeros. La combinación de estas fuentes permite identificar
patrones recurrentes y orientar las medidas según las características de cada caso.
Publicado: 6/9/2026