El Ejecutivo promulgó la ley aprobada por el Congreso de la República que declara de interés nacional el reconocimiento de Ciudad Eten, ubicada en la provincia de Chiclayo, departamento de Lambayeque, como "Ciudad Eucarística", con el fin de promover sus costumbres y el desarrollo del turismo local.
"Se declara de interés nacional el reconocimiento como ciudad eucarística a la ciudad de Eten, ubicada en el distrito de Ciudad Eten de la provincia de Chiclayo del departamento de Lambayeque, en el marco del Decreto Ley 23211, que aprueba el 'Acuerdo entre la Santa Sede y la República del Perú', a fin de promover sus costumbres y el turismo local, y generar un impacto positivo en los sectores económicos relacionados a dicho rubro", precisa el artículo único de la Ley Nº 32337 publicada hoy en el Boletín de Normas Legales del Diario Oficial El Peruano.

El dispositivo legal lleva la firma del presidente del Legislativo, Eduardo Salhuana Cavides, y fue promulgado por la presidenta Dina Ercilia Boluarte Zegarra antes de su viaje al Vaticano para participar en la ceremonia de entronización del papa León XIV.
Ciudad Eten es uno de los destinos turísticos que forma parte de la propuesta
Ruta turística del papa León XIV, dado que alberga al santuario del
Divino Niño del Milagro y fue una de las localidades que frecuentó el entonces obispo de Chiclayo, monseñor Robert Prevost, que hoy dirige los destinos de la iglesia católica como sumo pontífice.

Ubicado en el distrito chiclayano de Ciudad Eten, a 20 kilómetros al noroeste de la ciudad de Chiclayo y donde, según la tradición popular, el 2 de junio de 1649 apareció por primera vez, en la hostia consagrada, el niño Jesús vestido con una túnica color granate. También se menciona una segunda aparición, el 22 de julio de ese mismo año, durante la misa oficiada en honor a la patrona de Ciudad Eten, Santa María Magdalena.
El santuario actual constituye la tercera edificación religiosa levantada para albergar la imagen del Divino Niño del Milagro, dado que las anteriores fueron destruidas por las torrenciales lluvias ocurridas en 1892 y 1983. Este templo, que recibe miles de fieles cada año, fue también visitado varias veces por el entonces obispo de Chiclayo, Robert Prevost, quien destacó la enorme religiosidad de la población local.
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