Pikimachay: evidencias halladas en nueva investigación confirmarían antigüedad del sitio

Estudio arqueológico, encabezado por José Ochatoma, busca ampliar conocimiento sobre el hombre peruano más antiguo

Una nueva investigación arqueológica se inició en la cueva Pikimachay, el lugar donde se halló evidencias del hombre peruano más antiguo. Se han hallado evidencias que confirmarían la antigüedad del sitio histórico ubicado en Ayacucho. Foto: José Ochatoma

Una nueva investigación arqueológica se inició en la cueva Pikimachay, el lugar donde se halló evidencias del hombre peruano más antiguo. Se han hallado evidencias que confirmarían la antigüedad del sitio histórico ubicado en Ayacucho. Foto: José Ochatoma

13:43 | Lima, ago. 14.

Por Moisés Aylas Ortiz

En junio se iniciaron nuevas investigaciones arqueológicas en los alrededores de la cueva de Pikimachay, en el distrito de Pacaycasa, provincia de Huamanga, con el propósito de ampliar el conocimiento sobre las primeras ocupaciones humanas del territorio peruano y, al mismo tiempo, contribuir al proyecto de musealización que impulsa el Gobierno Regional de Ayacucho.



El arqueólogo José Ochatoma, quien dirige los trabajos, explicó a la Agencia Andina que esta investigación se realiza a pedido del Gobierno Regional de Ayacucho, que proyecta mejorar el acceso y convertir Pikimachay en un espacio de interpretación y difusión del patrimonio arqueológico.


Pikimachay es considerada uno de los sitios fundamentales para el estudio de los primeros pobladores del Perú debido a las investigaciones realizadas por el arqueólogo estadounidense Richard MacNeish entre 1969 y 1970. Sus trabajos identificaron evidencias de ocupación humana que inicialmente fueron propuestas para una antigüedad de hasta unos 22,000 años antes del presente, aunque las fechas más tempranas fueron posteriormente cuestionadas por la comunidad científica.



“Pikimachay es importante por ser el hogar más antiguo del hombre peruano”, sostuvo Ochatoma.

Excavaciones se concentran fuera de la cueva


En diálogo con la Agencia Andina, el arqueólogo ayacuchano explicó que la nueva etapa de investigación no se desarrolla principalmente en el interior de la cueva, debido a que ese espacio ya fue excavado en gran medida durante las investigaciones anteriores.


Sostuvo que el trabajo actual se concentra en la boca de Pikimachay y en pequeños abrigos rocosos ubicados en el exterior, precisamente en las áreas donde se proyecta instalar parte de la infraestructura turística.

El especialista explicó que el Gobierno Regional de Ayacucho prevé colocar pasarelas para facilitar el recorrido de los visitantes, debido a que actualmente existen sectores con rocas sueltas y grandes bloques que pueden representar un riesgo.

“Estamos haciendo excavaciones en pequeños abrigos que hay fuera de la cueva y se ha encontrado una regular cantidad de evidencias de materiales líticos”, detalló.


Las excavaciones comenzaron el 1 de junio y continuarán hasta el 31 de agosto, para posteriormente dar paso a los trabajos de gabinete y laboratorio.

¿Qué se halló en esta nueva etapa de investigación?


Entre las evidencias recuperadas durante esta nueva investigación destacan diversos instrumentos de piedra, además de materiales utilizados para su fabricación.

Los arqueólogos han identificado percutores, núcleos, lascas, láminas, instrumentos cortantes y herramientas que presentan huellas de uso. También se han encontrado puntas de proyectil, lo que aporta información sobre las actividades desarrolladas por los grupos humanos que utilizaron la cueva.


“Podemos decir que fuera de la boca de la cueva había actividades de talla, probablemente de estos grupos humanos que habitaron en la cueva de Pikimachay”, afirmó Ochatoma.

La investigación permitió recuperar también restos óseos de fauna pleistocénica, entre ellos un hueso que correspondería a un perezoso gigante, además de otros restos que serán analizados para determinar a qué especies pertenecieron.

Estas evidencias son especialmente relevantes porque se relacionan con los estudios realizados décadas atrás por MacNeish, quien documentó en Pikimachay restos de animales que habitaron la región durante el Pleistoceno, entre ellos perezosos gigantes, paleolamas, paleocaballos y paleociervos.


El objetivo de los nuevos estudios será identificar con precisión las especies y establecer su relación con las ocupaciones humanas.

Antigüedad de Pikimachay sigue siendo materia de debate


El arqueólogo mencionó que uno de los aspectos más importantes de Pikimachay es la antigüedad de sus primeras ocupaciones.

Recordó que MacNeish propuso inicialmente una fase denominada Pacaicasa, con una antigüedad que llegaba hasta unos 22,000 años antes de Cristo, pero las evidencias asociadas a esta etapa fueron posteriormente cuestionadas debido a que algunos investigadores consideraron que los supuestos artefactos podían corresponder a rocas desprendidas de la propia cueva y no necesariamente a objetos modificados por seres humanos.

Ochatoma explicó que, aunque aquella fase más antigua continúa siendo discutida, las evidencias correspondientes a periodos posteriores presentan mayor solidez.


“Ya de los 15,000 años no hay ninguna duda porque se trata de material foráneo que han llevado a la cueva y han trabajado como herramientas”, afirmó.

Por ello, la nueva investigación buscará complementar los estudios anteriores mediante nuevos análisis de los materiales recuperados.

El investigador precisó que todavía no se han realizado los nuevos fechados, debido a que el trabajo de campo continúa. Una vez concluidas las excavaciones, se analizarán los materiales y se enviarán muestras de carbón y huesos a laboratorios especializados para obtener fechados radiocarbónicos.

Una ventana al mundo de los cazadores-recolectores


Los restos recuperados permiten aproximarse a la forma de vida de los grupos humanos que ocuparon Pikimachay durante el Pleistoceno.

Ochatoma explicó que la cueva habría funcionado como un abrigo temporal utilizado por distintos grupos nómadas que se desplazaban por el territorio en búsqueda de alimentos.

La presencia de restos de animales pleistocénicos, asociada a herramientas de piedra, permite plantear actividades relacionadas con la caza, procesamiento de animales y preparación de alimentos.

Las herramientas también revelan diferentes niveles de conocimiento tecnológico. Entre las materias primas utilizadas figuran riolita, pedernal, cuarzo y basalto, materiales que no se encuentran de manera natural en Pikimachay ni en sus inmediaciones y que, por ello, habrían sido trasladados desde otros lugares.

A partir de estas piedras se fabricaron instrumentos cortantes, raspadores, raederas, punzones y puntas de proyectil.

Según Ochatoma, los raspadores pudieron utilizarse para trabajar pieles, mientras que otros instrumentos habrían servido para cortar vegetación o fabricar elementos como bastones y lanzas. Los punzones, por su parte, pudieron ser empleados para perforar pieles destinadas a la elaboración de prendas.

El conjunto de herramientas permite observar la evolución de la tecnología lítica y las distintas tradiciones desarrolladas por grupos humanos que ocuparon la cueva en diferentes momentos.

¿Qué aporta Pikimachay al debate sobre el poblamiento de América?


El sitio también tiene importancia para el debate científico sobre el proceso de poblamiento de Sudamérica.

La teoría más aceptada sostiene que los primeros grupos humanos llegaron al continente americano desde Asia a través del estrecho de Bering y posteriormente se desplazaron hacia Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica.

Sin embargo, la investigación arqueológica ha identificado diferentes tradiciones tecnológicas asociadas a grupos de cazadores-recolectores que se desplazaron por el continente.

Ochatoma explicó que Pikimachay puede contribuir a comprender cómo estos grupos se movilizaron por los Andes y qué tecnologías utilizaron para sobrevivir en diferentes ambientes.

El arqueólogo recordó que existen otros sitios tempranos en Ayacucho, como Jaywamachay y el abrigo de Puente, donde también se han identificado industrias líticas.

La comparación de estos materiales con evidencias encontradas en las punas de Junín, el altiplano y la costa permitirá determinar posibles similitudes y diferencias entre las tradiciones tecnológicas de los primeros habitantes.

“En arqueología nunca está dicha la última palabra. Un hallazgo significativo puede cambiar la historia”, enfatizó Ochatoma.

Musealización permitirá conocer la vida en el Pleistoceno


En paralelo a la investigación arqueológica, el Gobierno Regional de Ayacucho ejecuta un proyecto para mejorar la infraestructura turística y musealizar Pikimachay.

El proyecto contempla la construcción de un centro de interpretación de dos niveles ubicado junto a la carretera, donde los visitantes podrán conocer información sobre el periodo Paleolítico, la presencia humana en los Andes centrales y la fauna que habitó la región durante el Pleistoceno.

El recorrido hacia la cueva contará con representaciones de animales pleistocénicos mediante dioramas, mientras que en las proximidades de la cueva se recrearán escenas relacionadas con la vida de los antiguos habitantes.

También se instalará una pasarela en la boca de la cueva. Debido a los riesgos asociados a posibles desprendimientos de rocas, los visitantes ya no ingresarían directamente al interior, sino que podrán observar el espacio desde una plataforma.

Se han previsto dos alternativas de acceso: una ruta directa de aproximadamente 550 metros y otra que conduce hacia una explanada desde donde el recorrido hacia la cueva presenta una menor pendiente.

La comunidad local se incorpora a los trabajos


El proyecto también contempla la participación de pobladores de Pacaycasa, quienes vienen integrándose a las actividades vinculadas con las excavaciones y la infraestructura.

Ochatoma señaló que algunos trabajadores locales han recibido capacitación, incluso en actividades relacionadas con el tallado de piedra y la instalación de la infraestructura de acceso.

Para el investigador, la mejora de Pikimachay puede beneficiar no solo a la población de Pacaycasa, sino a toda la región de Ayacucho mediante el incremento del flujo turístico.

El arqueólogo destacó que durante las últimas semanas se ha registrado una importante presencia de visitantes y consideró que la mejora de los servicios y la incorporación de nuevos atractivos pueden contribuir a dinamizar la economía regional.

El turismo asociado al patrimonio arqueológico puede beneficiar a artesanos, operadores turísticos, establecimientos de hospedaje, restaurantes y otros sectores vinculados a la actividad.

Evidencias que se recuperen permanecerán en Ayacucho


Uno de los objetivos de la nueva investigación es que los materiales arqueológicos recuperados puedan contribuir a que la población conozca directamente la tecnología desarrollada por los antiguos habitantes de Pikimachay.

Ochatoma explicó que buena parte de los materiales recuperados durante las investigaciones de MacNeish fueron trasladados a instituciones de Estados Unidos y una parte se encuentra en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Los nuevos materiales, una vez concluidos los análisis y cumplidos los procedimientos establecidos por el Ministerio de Cultura, serán entregados con el inventario correspondiente y se prevé que puedan formar parte de las colecciones del Museo Regional de Ayacucho.

Pikimachay y la historia de Ayacucho


Para Ochatoma, la puesta en valor de Pikimachay representa una oportunidad para fortalecer la identidad regional a partir de evidencias arqueológicas que permiten remontar la historia de Ayacucho a los primeros tiempos de la presencia humana en el territorio.

La investigación, añadió, permitirá complementar los resultados obtenidos por MacNeish y eventualmente aportar nuevas evidencias que ayuden a precisar la antigüedad, las actividades y las formas de vida de los grupos humanos que utilizaron la cueva.

Mientras las excavaciones continúan hasta fines de agosto, los especialistas preparan una segunda etapa de análisis de laboratorio. Allí se determinarán las características de los artefactos, las materias primas empleadas y la antigüedad de muestras seleccionadas.

Los resultados podrían confirmar conocimientos ya establecidos o, eventualmente, aportar nuevos elementos para reinterpretar uno de los sitios arqueológicos más importantes para comprender los primeros capítulos de la historia humana en el Perú.

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(FIN) MAO

Publicado: 14/8/2026