Por Ronny Isla IsuizaEl Papa León XIV visitará la casa asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados del Callao el 16 de noviembre próximo. Y aunque falta más de un mes para su llegada, a los residentes del albergue chalaco los invade la emoción al punto que incluso derraman algunas lágrimas.
La noticia ha generado una inmensa expectativa entre sus residentes, según comprobó la
Agencia Andina durante una visita y recorrido por sus instalaciones. Ellos esperan con alegría el momento de
tener contacto directo con el Santo Padre, recibir sus bendiciones y hacerles peticiones de fe.
Teresa, quien no ocultó su emoción al enterarse del acontecimiento, se declaró muy contenta por “ver al representante de Dios” en la tierra. “Deseo que venga con una bolsa llena de esperanza, perseverancia y caridad, que es el amor”, señaló levantando sus manos en señal de esperanza.
Consultada sobre qué le diría al Sumo Pontífice al tenerlo frente a frente, adelantó su anhelo más íntimo: “Le quisiera pedir por la unión en mi familia, porque está distanciada”, señaló con su voz conmovida.
Por su parte, Rosa, otra de las residentes del hogar, aguarda la fecha con entusiasmo y tiene su propio protocolo listo para el encuentro: “Estoy contenta y feliz porque va a llegar el Papa, podré conocerlo personalmente, espero acercarme y saludarlo, darle un beso en la mano”, sostuvo.
Rosa comentó que siempre ha visto al Santo Padre por televisión y que esta será la primera vez en persona. Además, expresó sentirse en el asilo como en su propia casa, reconfortada tras haber perdido a sus padres y hermanos, conservando únicamente a una hermana que vive en Estados Unidos.
Los residentes del asilo recibieron la visita de estudiantes. (Foto: ANDINA/ Juan Carlos Guzmán)
Asimismo, Dominga Gómez, otra de los adultos mayores de la institución, destacó la cercanía y dinamismo del Pontífice peruano en sus recorridos. “Yo quisiera verlo, hablar con él, decirle que me bendiga, que nos bendiga a todo el mundo, a todo el mundo”, concluyó.
La emoción no es menor entre los varones que residen en el asilo, ya que no solo esperan verlo y orar con el ex administrador apostólico del Callao, sino incluso darle la mano. "Yo quisiera tocarlo, aunque sea un ratito para que me sane", señaló don Víctor, quien camina con dificultad tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) tiempo atrás.
Una esforzada y piadosa labor
La noticia de la visita papal trajo consigo un ambiente de fiesta espiritual dentro de la comunidad religiosa y asistencial. La hermana María Agripina, encargada de la sacristía de la casa asilo, detalló el momento exacto en que recibieron la confirmación oficial tras las evaluaciones preliminares de la comisión del Vaticano.
Sor María Agripina Garrido. (Foto: ANDINA / Juan Carlos Guzmán)
“El día que el padre nos anunció en la Eucaristía que el Santo Padre iba a visitar nuestra casa, unas llorábamos, otras aplaudíamos, otras nos poníamos de mil colores con esa expresión de alegría... Un regalo providente de Dios”, aseguró.
“Realmente estamos sumamente emocionados todos en el hogar, porque a pesar de ser esta casa la más pequeñita que tenemos en el Perú, hemos tenido la dicha, el regalo de Dios de que venga a nuestro hogar”, señaló en referencia al albergue que cuenta con aproximadamente 60 residentes.
La casa asilo pertenece a la congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y cuenta con más de 75 años de servicio ininterrumpido en la provincia constitucional del Callao. El centro del hogar es su iglesia y las religiosas muestran su amor dedicándose diariamente al servicio de los ancianos desamparados.
Además del cuidado permanente de las hermanas de la congregación, el asilo coordina visitas de delegaciones de colegios y universidades. Los estudiantes acuden mediante horarios programados para realizar labor de apoyo social, colaborando en tareas de aseo y compartiendo vivencias, costumbres y expresiones culturales con los residentes.
Juventud y madurez. Estudiantes hacen labor social en la casa asilo. (Foto:ANDINA/Juan Carlos Guzmán)
Muchos de los residentes pueden valerse por sí mismos: comer, asearse y vestirse por sus propios manos, incluso socializar. Sin embargo, otro grupo de adultos mayores requiere asistencia permanente para sus actividades y algunos se encuentran en cama.
El hogar les provee de alimentación, asistencia médica básica e incluso terapias físicas a quienes los requieren. Sin embargo, la hermana María sostiene que carecen de un espacio de recreación para que los adultos mayores se distraigan al aire libre o descansen bajo la sombra de un árbol.
Sesión de terapia física en la casa asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. (Foto:ANDINA / Juan Carlos Guzmán Negrini)
Por eso hizo un llamado a las “autoridades y personas generosas” para que les done un terreno con esa finalidad. La visita del Papa podría ayudar a visibilizar tanto la situación de los residentes del asilo, así como atender con prontitud las necesidades que adolecen a fin de mejorar su calidad de vida.
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(FIN) RAI/RRC
JRA
Publicado: 24/9/2026