17:23 | Chiclayo, jul. 24.
Con profunda alegría y fervor espiritual, se clausuró en Ciudad Eten, región Lambayeque el Año Jubilar por los 375 años del milagro eucarístico; en una solemne misa presidida por monseñor Edinson Edgardo Farfán Córdova, obispo de Chiclayo, acompañado por treinta sacerdotes, un diácono, religiosas, acólitos, autoridades locales, nacionales y miles de fieles devotos del Divino Niño del Milagro.
Hace un año, el papa Francisco otorgó la bendición papal con indulgencia plenaria para Ciudad Eten, que ha promovido la reconciliación, renovación espiritual y la práctica de la misericordia, sostuvo el párroco Daniel Iván Príncipe Venegas. Aunque hoy se clausura, todavía se puede ganar la indulgencia plenaria hasta el 6 de enero de 2026, ya que el templo de Eten es templo jubilar, anotó.
La fe y devoción se manifestaron con afluencia de confesiones por sacerdotes, venidos desde tempranas horas de la mañana de ayer miércoles, y la emotiva llegada de veneradas imágenes de otras localidades, enriqueciendo la clausura del Año Jubilar.

Se hicieron presentes: Jesús Nazareno Cautivo de Monsefú, símbolo de esperanza y la fortaleza ante el sufrimiento; San Martín de Tours de Reque, ejemplo de caridad y servicio al prójimo; la Cruz de Mayo de Puerto Eten, representación de la pasión de Cristo y la victoria sobre la muerte; San José Patriarca de San José, modelo de fe obediente y custodio de la Sagrada Familia, y Santa Rosa de Lima, patrona de América, cuya vida de piedad y caridad es un faro para los creyentes.
Durante su homilía, monseñor Farfán expresó su gratitud a la comunidad de Eten por mantener viva la tradición del milagro eucarístico, destacando cómo este evento histórico ha incrementado la devoción y multiplicado las peregrinaciones a la ciudad.

"Gracias Señor por los frutos de este milagro. Gracias por la orden de franciscanos menores, los hermanos franciscanos, todos los fieles de la parroquia Santa María Magdalena y los devotos del Divino Niño en todo el Perú y el mundo", manifestó el obispo.
Monseñor Farfán recordó: “El niño Jesús se aparece en la hostia consagrada en dos oportunidades, el 2 de junio de 1649, vísperas de la solemnidad del Corpus Christi de aquel año y el 22 de julio, fiesta de Santa María Magdalena, patrona de la parroquia de Ciudad Eten”; y manifestó como estos milagros han fortalecido la fe de generaciones enteras. "Todo milagro eucarístico siempre ayuda a crecer en la devoción y en la caridad hacia los hermanos", afirmó.

El obispo destacó además como a lo largo de los siglos, el milagro eucarístico ha generado abundantes frutos espirituales en la comunidad, reflejados en una fe firme y en una profunda alegría pese a las dificultades. "Esta expresión multitudinaria de fe solo puede venir de Dios y seguirá creciendo", agregó.
La celebración concluyó con la entrega de un sombrero, confeccionado por artesanos etenanos, por el padre Daniel Príncipe al obispo de Chiclayo y a Jorge Pérez, gobernador regional de Lambayeque.
Santuario del Niño del Milagro
Asimismo, monseñor Farfán informó que a la fecha se tiene en caja S/ 38,000.00, que servirá para la construcción del Santuario del Niño del Milagro, que se hará realidad, ya que este milagro fue promovido con mucho amor por el papa León XIV, cuando fue obispo de esta su querida Diócesis de Chiclayo.
El obispo destacó el profundo vínculo del Santo Padre con la región y ahora el reto es de todos los peruanos: demostrar que somos un país digno de fe, digno de acogida, porque pudimos calar en el corazón de nuestro Papa León XIV, y desde donde está se acuerda de su querido Chiclayo. Sus palabras simbolizan un eco de orgullo y responsabilidad para la comunidad católica peruana, subrayó.
La clausura del Año Jubilar no solo marca el fin de un periodo de celebración, sino el inicio de un renovado compromiso con la fe y la práctica de la caridad en la vida cotidiana de todos los peruanos, inspirados por el milagro eucarístico de Eten y el legado del Papa León XIV.
La jornada de clausura fue un testimonio vivo de la fe que atrae a miles de peregrinos a Ciudad Eten, en un momento en que el mundo clama por la paz y el cese de conflictos, la afluencia de fieles cobró un significado especial, convirtiendo la parroquia Santa María Magdalena en un epicentro de oración.
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(FIN) SDC/TMC
JRA
Publicado: 24/7/2025