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La historia de Juan Ramiro Torres: una pincelada de éxito en EE.UU

La lucha de nuestro compatriota para forjar su destino como maestro de la plástica

ANDINA/Difusión

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11:29 | Lima, set. 30.

Por Valery Díaz Vásquez

Pese a que desde niño tuvo inclinación por la pintura, Juan Ramiro Torres, se alejó de los pinceles y las paletas por mucho tiempo. El tema económico lo apartó de algún modo, de su pasión. Han pasado muchos años, grandes sacrificios de por medio y hoy ha conquistado diversos premios internacionales por su trabajo.

A sus escasos 19 años, Juan Ramiro, como muchos peruanos en la década del 80’, viajó a Estados Unidos. Fue una decisión cargada de esperanza y audacia.
 
La sombra de un futuro incierto en su tierra natal, lo empujó a explorar horizontes más allá de nuestras fronteras.
 
En el Perú, las oportunidades parecían escasas, y los artistas plásticos que admiraba habían trascendido las fronteras para buscar formación y proyección”, nos dice.
 
Así, en 1984 se enfrentó un nuevo mundo. La soledad se vio contrapuesta por la determinación de trazar su propio camino. Sin el apoyo económico de sus padres, se convirtió en arquitecto de su destino, trabajando para costear sus estudios y mantenerse a sí mismo.
 
Los desafíos aparecieron: el idioma, las costumbres y las complejidades legales eran obstáculos que exigían superación, señala.

 

La lucha por Parsons

 
Para Juan Ramiro, acceder a Parsons no fue una tarea sencilla, dada su situación económica. Sin los recursos necesarios, optó por una institución más económica, el Center for Media Arts, el cual mantenía un convenio con Parsons School of Design.
 
“De esta forma se me hizo más fácil poder acceder a esta escuela tan prestigiosa para estudiar diseño gráfico, pero debo admitir que fue difícil que me aceptaran, me costó mucho”, refiere al recordar lo que tuvo que pasar para pertenecer a dicha universidad



 
Su camino no fue carente de dificultades. El equilibrio entre estudios y trabajo se erigió como una encrucijada, con deudas acechando y tarjetas de crédito al tope.
 
Tuve que pedir un préstamo para estudiar, estaba endeudado ya que la escuela exigía materiales costosos como libros y herramientas de trabajo”, se sincera.
 
La necesidad de estudiar y trabajar se convirtió en una realidad ineludible para mantenerse en la institución y financiar sus cursos.

Sin embargo, Juan Ramiro vio una oportunidad en las dificultades y se empapó del arte gráfico, la publicidad y la ilustración. Se graduó en 1991.

“Cada tropiezo se convirtió en el escalón hacia un arte más auténtico y una enseñanza más profunda”, manifiesta.
 

Premios internacionales


Actualmente Juan Ramiro trabaja como artista plástico y profesor de arte. El camino hacia el desarrollo de un estilo propio y distintivo fue una senda que recorrió con plena consciencia al acabar sus estudios.

Desde el momento en que tomó pincel y lienzo, surgió la necesidad de explorarse a sí mismo, de descubrir los matices que conforman su singularidad artística. Cada obra se convirtió en un intento de plasmar un sello propio, una marca inconfundible.

Hoy, en el vasto lienzo de su vida, se despliega como un maestro de la plástica, transmitiendo su fuego a las almas sedientas de arte. El 2008 marcó el nacimiento de su carrera, y desde entonces, ha emplazado su arte en galerías y museos de renombre.



No hay rincón del orbe que escape de su talento: Perú, Ecuador, Bolivia, El Salvador, República Dominicana, Colombia, Argentina, Nueva Zelanda, Italia, Francia, España y China son testigos de su destreza.

París lo acogió en el Carrusel del Louvre, donde su arte habló el lenguaje universal de la contemporaneidad. Beijing lo abrazó en la Bienal del 2,019 y en octubre de 2020, el Festival Internacional de Artes Visuales en Monte Plata, República Dominicana, lo ungía con el Gran Gavilán de Plata, premio supremo, por su destacada participación.

“La oportunidad de representar al Perú en la Bienal de Beijing marcó un hito significativo en mi trayectoria", resalta.

Sin embargo, su motivación no radica en la búsqueda de reconocimientos externos. El verdadero valor está en el aprecio y reconocimiento de sus alumnos, enfatiza.


Espacio de creatividad


Cuenta con un taller de arte ubicado en Gutenberg, Nueva Jersey, donde se despliega un universo de creatividad. La dualidad entre la pintura y la enseñanza enriquece sus días, nos cuenta, pues son los trazos sobre el lienzo y el fluir de conocimientos los pilares que sostienen su arte.

Así, se asegura de seguir escribiendo su historia, con la paleta como pluma y el lienzo como pergamino. En cada obra y en cada clase, busca dejar un legado que trasciende el tiempo y el espacio, inspirando a las generaciones venideras.




Más datos:


-Juan Ramiro Torres ha trabajado como director de arte en diversos medios periodísticos em Estados Unidos, así como diseñador gráfico.

-La serie de "Retratos Anónimos" es una manifestación de la sensibilidad única de Juan Ramiro. A través de estos lienzos, busca plasmar las emociones que suscitan en él las personas que retrata.


-Su mensaje para los jóvenes que aspiran a una carrera artística fuera de sus fronteras es una guía de vida: “Persigan sus sueños con tenacidad y no permitan que las adversidades los definan. Trabajen con pasión y perseverancia”.


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(FIN)VDV/RES

Publicado: 30/9/2023