La economía peruana creció 3.5% durante el primer trimestre de 2026, impulsada principalmente por el fuerte dinamismo del sector construcción, que registró su mayor expansión desde 2013, informó el Instituto Peruano de Economía (IPE).
Según el reporte, el Producto Bruto Interno (PBI) avanzó 3.2% en marzo, por debajo del resultado de febrero (3.7%). El crecimiento trimestral estuvo explicado principalmente por el desempeño de las actividades no primarias, que aumentaron 4.4%, especialmente construcción, comercio y servicios.
El sector construcción creció 13.3% entre enero y marzo, alcanzando su mayor alza en más de una década. Este resultado estuvo asociado al incremento de obras privadas, reflejado en el mayor consumo de cemento (+14.4%), así como al avance de obras públicas (+11.1%), principalmente a nivel subnacional.
En paralelo, el sector comercio avanzó 4.9%, favorecido por una mayor venta de vehículos livianos y pesados (+19.1%) en un contexto de mayor otorgamiento de créditos vehiculares.
Asimismo, el sector servicios creció 3.1%, impulsado por el desempeño de restaurantes (+6.1%) y un mayor consumo en diversas categorías.
Impacto de Camisea
El IPE señaló que el crecimiento económico estuvo parcialmente limitado por la caída del sector hidrocarburos (-15.4%), afectado por la rotura del gasoducto de Camisea.
El incidente provocó que durante las dos primeras semanas de marzo la producción de gas natural y líquidos de gas natural fuera casi nula, afectando además a sectores intensivos en gas, como manufactura y transporte.
Según las estimaciones del instituto, la interrupción en Camisea habría restado alrededor de 0.4 puntos porcentuales al crecimiento del PBI del primer trimestre. Sin este impacto, la economía habría crecido 3.9%.
Las actividades primarias apenas crecieron 0.2%, aunque este resultado fue compensado parcialmente por el desempeño de la minería y la manufactura primaria.
El sector minero avanzó 1.2% gracias a una mayor extracción de cobre, especialmente en la unidad minera Antamina, en Áncash. En tanto, la manufactura primaria creció 3.5%, impulsada por la refinación de metales (+13.9%), principalmente cobre.
Inversión y empleo
El IPE estimó además que la inversión privada creció 13.8% en el primer trimestre, registrando su mayor expansión trimestral desde 2012.
Por su parte, el consumo público asociado a remuneraciones y compra de bienes y servicios aumentó 9.9%, mientras que la inversión pública retrocedió 1.3%.
En el mercado laboral, el empleo total a nivel nacional creció 1.3% durante el primer trimestre, equivalente a más de 222 mil nuevos puestos de trabajo, según la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN).
Los sectores vinculados al consumo lideraron la generación de empleo. Comercio sumó 86 mil puestos y servicios añadió 75 mil empleos.
Asimismo, el empleo juvenil creció 2.1%, lo que representa 53 mil puestos adicionales y su mayor avance desde el tercer trimestre de 2019, excluyendo el rebote pospandemia.
El IPE indicó también que los ingresos promedio reales de los trabajadores crecieron 6.3% en el último año, alcanzando su mayor expansión desde 2007, sin considerar el efecto rebote posterior a la pandemia.
Riesgos hacia adelante
El instituto advirtió que la economía enfrenta riesgos externos y locales en los próximos meses.
Entre los factores internacionales mencionó el posible impacto del conflicto en Irán sobre los precios de combustibles y la inflación, que en Lima llegó a 4% en abril.
A nivel local, alertó sobre el deterioro de la confianza empresarial debido a la incertidumbre electoral. Según el IPE, en abril la confianza empresarial registró una de sus mayores caídas mensuales de los últimos 20 años y pasó a terreno pesimista.
El instituto sostuvo que el desempeño de la inversión privada en la segunda mitad del año dependerá de los resultados electorales y su impacto sobre variables como el tipo de cambio, el riesgo soberano y el flujo de capitales.