Los hallazgos de tumbas y cuerpos efectuados en la zona conocida como La Huaca de los Ídolos en el sitio arqueológico de Áspero, dan cuenta de detalles que vienen ayudando a entender mejor la importancia y estructura de la Civilización Caral que se desarrolló al norte de Lima, entre las provincias de Barranca y Huaura.
Miguel Valqui, arqueólogo encargado de la sede Áspero de la Zona Arqueológica de Caral, resalta que en el mismo lugar de dicho hallazgo, se hayan encontrado otros dos cuerpos aparentemente pertenecientes a personajes encumbrados en esta sociedad.
Estos, en comparación con otras tumbas, dan cuenta de una marcada jerarquización que posiblemente no solo se hacía patente en los ritos fúnebres, sino en toda interacción social, señala el estudioso.
Así, en el año 2016, fue hallada en ese mismo lugar la llamada Dama de los 4 Tupus (prendedores); una mujer que fue enterrada junto a adornos y objetos que revelaban su importancia social. A partir de ese hallazgo, se puso de relieve la importancia de la participación de las mujeres en esta civilización.
En la misma zona de la Huaca de los Ídolos se halló en 2019 al Varón de Élite; un personaje también enterrado junto a diversos objetos que dan cuenta de su prominencia social; lo mismo que se desprende de la forma en que se encontró, en 2025, a la Dama de Élite o Dama de las Aves.

Costa, sierra y selva
El ajuar funerario que acompañó el cuerpo de esta mujer hallada en la Huaca de los Ídolos, incluía tres mates con forma de botella y una cesta, todos colocados sobre una esterilla hecha de totora; material ampliamente disponible hasta ahora en el lugar.

En otras cestas de junco se hallaron una aguja, la concha de un caracol gigante, y un pico de tucán al que se le habían incrustado cuentas o fragmentos de minerales de color verde y pardo. Estos objetos, son de procedencia amazónica, refiere Valqui.
A todo esto, se suma un objeto ornamentado con plumas de aves que provendrían de la selva. Este es una de mas muestras más antiguas del uso de tales objetos en el Perú, indica el arqueólogo.
En otra de las cestas, tejidos hechos de lana y una treintena de camotes, que dan cuenta de una toma de contacto con la región andina. El ajuar se completa con redes y telas; objetos que revelarían la participación de esta mujer en determinadas actividades.
Los objetos que iban encontrándose en el lugar en el que finalmente se halló a la Dama de Élite, motivaron a los arqueólogos a que se pidiera el concurso de más personal especializado para realizar esa tarea. Así, un equipo de ocho especialistas concretó, en un plazo de dos semanas, este trascendental descubrimiento.
Arquitectura antisísmica
Áspero reúne características propias de los doce centros urbanos que se han identificado como parte de la civilización Caral. Estas comprenden similares esquemas en lo que respecta a tipos arquitectónicos y a técnicas de construcción.

Por sus peculiaridades, estas últimas han llamado la atención de investigadores de diversas partes del mundo. Ruth Shady resalta que científicos japoneses se han acercado a Caral para intentar determinar cómo es que varias de estas edificaciones han permanecido en pie, estando en un territorio tan sísmico como el de la costa central peruana.
Conocer la técnica denominada shicra ayuda a entender mejor este aspecto, dice Miguel Valqui. Esta comprendía el uso de totora y juncos para hacer una suerte de paquetes en cuyo interior se colocaban las piedras con las que se hacían los muros y paredes.
El arqueólogo señala que esta conjunción de materiales -provenientes los de origen vegetal del Totoral de los Patos, aun existente al borde del litoral de Áspero- suplía de buena manera la ausencia de adobe en la arquitectura de Caral. Su aplicación podría equipararse al uso que se les da a las geomallas en zonas rocosas, a fin de evitar que haya derrumbes y deslizamientos.
En Áspero, el empleo de esta técnica se aprecia claramente en las edificaciones que se encuentran en el sector B de La Huaca de los Ídolos, pero también en otros puntos donde esta civilización tuvo presencia, como Vichama, por ejemplo. Los habitantes de Caral tenían claro, 5 mil años antes de Cristo, la importancia de darle a sus edificaciones un cariz sismorresistente.

Plataforma para la astronomía
Además de las edificaciones que se encuentran en las zonas de La Huaca de los ídolos, Huaca Alta y la Huaca de los Sacrificios, Áspero sorprende al visitante con un espacio dedicado a la astronomía, cuya estructura recuerda a la del intihuatana incaico y cusqueño, por ejemplo.

“Posiblemente este haya sido utilizado para mejorar las labores de pesca y agricultura de acuerdo al tiempo y la posición de los astros”, refiere Miguel Valqui respecto a las dos plataformas ubicadas una junta a la otra, cada una con una piedra de forma rectangular perfectamente pulida erigida sobre ellas.
Estas se encuentran en una especie de meseta abierta. Desde ese punto se puede apreciar con claridad la plaza central de Áspero, así como el mar adyacente al litoral, por lo cual se estima que, además de sus fines astronómicos, este era un puesto de control y observación.
En cuanto al uso de herramientas de esa índole en Caral, Valqui refiere que en la Ciudad Sagrada hay una piedra de estructura similar cuyo uso podría haber sido análogo al de las que se encuentran en Áspero. Pero, por el momento este es el único espacio vinculado a la astronomía encontrado en el ámbito geográfico en el que se desarrolló la civilización más antigua de América.
Esta -recalca una vez más Ruth Shady- no tuvo necesidad de establecer posiciones ofensivas ni defensivas, como vienen revelando sus estructuras arquitectónicas, carentes de amurallamientos. Los objetos encontrados no incluyen hasta ahora armas, lo cual abona a favor de la hipotesis que sitúa a Caral como una civilización eminentemente pacífica.

Conciencia e identidad

El Ministerio de Cultura, entidad a la cual está adscrita la Zona Arqueológica de Caral, ha desarrollado acciones tendientes a reforzar la identidad de los pobladores de Supe Puerto, a través de una subdirección abocada a establecer relaciones con este grupo humano.
A tenor de lo apreciado en el lugar, la estrategia es la de vincular con el presente las tradiciones culturales propias de esta civilización. Ello se puso de manifiesto durante las festividades a través de interpretaciones, actuaciones y representaciones coloridas y sentidas.
“No queremos que nuestras investigaciones se queden en el mundo académico, sino que estén encaminadas hacia toda la sociedad”, refiere Ruth Shady.
La arqueóloga manifiesta estar segura de que conocer aspectos propios de la vida de los habitantes de Caral, como el alto grado de desarrollo que alcanzaron, así como el protagonismo de sus mujeres en la vida social, reforzarán la identidad comunitaria y cultural de los residentes de Supe Puerto, y de los peruanos en general.
(FIN) FGM/MAO
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