En un laboratorio del Instituto del Mar del Perú (Imarpe), ubicado en el Callao, no hay bóvedas ni lingotes de oro, pero sí un tesoro invaluable: cerca de 800 especies de microorganismos acuáticos que garantizan la seguridad alimentaria del país.
Este Banco de Germoplasma de Organismos Acuáticos, el más moderno de Sudamérica, actúa como un "seguro de vida" para la diversidad genética marina frente al cambio climático y la contaminación. Científicos peruanos preservan aquí cepas de microalgas, zooplancton, bacterias y macroalgas, todas recolectadas del mar de Grau, ríos y lagunas, fundamentales para la investigación y la industria alimentaria.
"Se guardan cerca de 800 especies en el banco, nos da una seguridad para desarrollar la acuicultura en el país", explicó el ministro de la Producción, César Quispe Luján, quien destacó avances en el cultivo de especies como la chita gamitana, que dependen de microalgas producidas en este centro para su alimentación. Sin estos organismos, no es posible escalar la producción sostenible de pescados y mariscos.
Por su parte, la bióloga del banco, Carla Aguilar, resaltó la riqueza de estos microorganismos ya que acumulan sustancias importantes para el desarrollo de otras especies. El banco -añadió- mantiene microalgas, zooplancton, bacterias y macroalgas, y pronto incorporará germoplasma de peces como óvulos, esperma o tejidos.
Esto ofrece respaldo a inversores que buscan negocios acuícolas sin riesgos tóxicos ni sobreexplotación de recursos naturales, protegiendo el equilibrio ambiental.
Visitas guiadas al banco
El Imarpe ha abierto las puertas del banco a
visitas guiadas para estudiantes, especialmente niñas, con el fin de encender la pasión por la ciencia.
"Necesitamos encender ese deseo por investigar, en especial las niñas", enfatiza Quispe Luján. "Están fascinadas por la curiosidad, los instrumentos, y el científico es curioso hasta cuando es adulto", añadió.
Este esfuerzo busca fomentar más mujeres en carreras científicas, inspiradas por el equipo de siete profesionales —desde técnicos hasta posgraduados— que trabajan con compromiso total.
Para Carla Aguilar, laborar en este banco es "una gran satisfacción y mucha responsabilidad". Todos comparten un propósito claro: la ciencia al servicio del Perú.
En un país rodeado de océano y con una biodiversidad marina única, este repositorio genético no solo preserva el patrimonio biológico, sino que pavimenta el camino hacia una acuicultura próspera y sostenible.
Más en Andina:
(FIN) RAI/RRC
Publicado: 22/1/2026