La región Ucayali celebra en los meses de febrero y marzo una de las fiestas tradicionales más anheladas y alborozadas de su calendario jubilar, que congrega a miles de visitantes procedentes de diversas partes del Perú e incluso de otros países. ¿Por qué es ideal visitar Ucayali este mes y qué fiesta icónica se celebra en la región?, ¿Por qué esta festividad es considerada una de las más alegres?
Euforia y colorido desbordantes
Desde hace 35 años, la región Ucayali celebra el eufórico Carnaval Ucayalino con inagotable colorido y genuina identidad cultural, sin que nadie se sustraiga al jolgorio en Pucallpa, Atalaya, Irazola, Manantay, Padre Abad y otras localidades del segundo departamento más extenso del Perú.

Durante las casi tres semanas que entra en ebullición el XXXV Carnaval Ucayalino, la población local y los numerosos visitantes nacionales y extranjeros que llegan para experimentar la seductora magia de esta original celebración costumbrista, hacen a un lado la tristeza, la preocupación, la nostalgia, la vergüenza e incluso el desengaño amoroso para entregarse en cuerpo y alma a la alegría, la diversión, la broma, el desenfado y la admiración por el notable legado cultural que muestran con orgullo los pueblos originarios de esta parte de la vasta Amazonía peruana.
El XXXV Carnaval Ucayalino, que este año se desarrolla del 20 de febrero al 8 de marzo, se expresa con fiestas en los barrios de las ciudades donde se plantan humishas (palmeras muy altas y delgadas) cuyas hojas son trenzadas y adornadas con la bandera peruana, serpentinas y globos de colores, frutos regionales como pijuayo y zapote, bocaditos regionales como rosquillas y ñutos, así como objetos de plástico como baldes, fuentes, botellas, entre otros.

El 27 de febrero es el día central del Carnaval Ucayalino al desarrollarse el Concurso de comparsas y carros alegóricos “Costumbres de mi tierra”.

Desde muy temprano las humishas se plantan al compás del redoblante tambor y la melodiosa quena. Los participantes portan en su mano un machete y, en parejas, danzan alrededor de la humisha al ritmo de la pandilla, baile costumbrista emblemático de la selva peruana. Cada cierto momento asestan golpes con el machete que va cortando el tronco de la humisha hasta que se logra derribar la palmera y, cuando cae al piso, los participantes se abalanzan entusiastas para recoger los regalos atados a las ramas.

En el Carnaval Ucayalino también se juega con agua y pintura de todos los colores y los participantes se untan el rostro y el cuerpo con talco, pintura y achiote, un pigmento natural de color rojizo utilizado en la industria alimentaria y cosmética que se obtiene de las semillas de un arbusto amazónico silvestre.

En el Carnaval Ucayalino son tradicionales las siguientes actividades: el festival de la humisha, el pasacalle de comparsas tradicionales, el concurso de carros alegóricos, la fiesta de gala, la elección y coronación de la reina del carnaval, la feria artesanal, agroindustrial y gastronómica "Jacon Biri" o Fiesta bonita, y presentaciones de músicos y artistas regionales y nacionales. Estas actividades han propiciado la conformación de elencos de danza y música folclórica local y regional.

Una de las actividades que se incorporó con éxito, desde la década de los años noventa, a la celebración del Carnaval de Ucayali, es el Carnaval de Cachudos, festividad única y controvertida que se celebra en la ciudad de Pucallpa. Esta se caracteriza por su humor negro y su enfoque jocoso para superar la infidelidad amorosa. Constituye una expresión de la cultura popular de la región y atrae a turistas de todas partes.

Quienes participan en este festejo, insertado en el programa de celebraciones del carnaval, afirman que se trata de una catarsis que busca liberar a los afectados y afectadas por una infidelidad de su pareja, transformando su desdicha amorosa en jolgorio. Se asume de esta manera como una creativa y renovadora solución terapéutica emocional.

Con esta desenfadada manera de sobrellevar la infidelidad, los cornudos y cornudas de Ucayali han conformado el Sindicato de cachudos, una organización sin fines de lucro surgida con el afán de darle vuelta a la decepción y al abatimiento emocional que provoca el engaño de la pareja con una actitud resiliente y positiva. Con esta propuesta se busca también evitar reacciones violentas, sobre todo masculinas debido al machismo secular, que pueden desembocar en casos de feminicidio o agresiones físicas a la mujer y a los hijos e hijas.

Por ello, el “bautizo” que reciben los afiliados al sindicato y también aquellos que sin ser agremiados deciden participar en el Carnaval de Cachudos, consisten en colocarse un casco de plástico tipo minero, adornado con grandes cuernos de toro. Portar las astas simboliza el renacer emocional que significa haber superado la tristeza del engaño amoroso y vivir en adelante con alegría y optimismo.

Otra actividad importante en la celebración del Carnaval Ucayalino es el pasacalle carnavalero, en el que participan importantes empresas públicas y privadas identificadas con el desarrollo regional, las cuales exhiben vistosos carros alegóricos que representan estampas regionales, la biodiversidad de la selva y la diversidad étnica y cultural de la región Ucayali.

Acompañan al carro alegórico las comparsas de elencos de danzas mestizas cuyos integrantes visten coloridos disfraces y danzan con algarabía durante todo el corrido del corso. Con estas y otras actividades, el Carnaval Ucayalino se convierte en una fiesta deslumbrante, cuyo mensaje es alegría y diversión desbordantes y preservación de una notable riqueza cultural.
(FIN) LZD/MAO