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Huanuqueña rompe moldes y lidera equipo de 250 hombres en Metro de Lima

Louana Martel, egresada de Senati, cuenta los altos y bajos antes de liderar equipo en el mundo ferroviario

Louana Martel es Jefa de Mantenimiento de Materiial Rodante de la Línea 1 del Metro. Fotos: ANDINA/Vidal Tarqui

13:40 | Lima, mar. 9.

Por Silvana Quiñónez Huete

Cada vez hay más mujeres que reparan autos, dirigen obras de construcción, hacen instalaciones eléctricas, lideran compañías y enseñan que eso que parece complejo e inalcanzable en realidad está a la mano de quien se lo proponga. Louana Martel, natal de Huánuco, forma parte de este grupo de mujeres que rompen estereotipos y que impulsan la igualdad de género en el Perú. Vea aquí la galería fotográfica


Louana Martel hace una pausa en su rutina diaria para explicar cómo llegó al mundo ferroviario. Su historia demuestra que el camino de una mujer en rubros e industrias poco explorados por su género puede ser tan largo y sinuoso como las vías de un tren.

Este viaje inició en 2011, cuando Louana tenía 25 años y la primera línea del Metro de Lima aún estaba bajo la administración de la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico (AATE), la cual después pasaría a estar a cargo del consorcio GyM Ferrovías. Gracias a sus estudios como Técnica en Ingeniería Electrónica en Senati consiguió un puesto en el taller de mantenimiento. Lo irónico es que incluso antes de conseguir el empleo, Louana ya había manifestado su futuro.

“En noviembre de 2010 me llamaron para entrevistarme acá en el taller. Me acuerdo que cuando vi esos cinco trenes rojos me quedé boquiabierta, totalmente asombrada. Inmediatamente dije: ‘Algún día este taller va a ser mío’ y se cumplió. Yo ni siquiera había sido aceptada en el puesto, por eso lo recuerdo con nostalgia”, comentó a la Agencia Andina


Desde agosto del 2022, Louana es jefa de Mantenimiento de Material Rodante de la Línea 1 del Metro y tiene bajo su cargo a casi 258 profesionales, de los cuales 8 son mujeres, una importante cifra que ha ido aumentando con el paso del tiempo.


Altos y bajos


No obstante, llegar a donde está ahora no fue producto de suerte. Confiesa que detrás de cada paso dejó “sangre, sudor y lágrimas".

“He puesto mucha constancia, mucha perseverancia, mucha fuerza, incluso he llorado y me he levantado porque no fue fácil, más aún cuando eres la única mujer en un ambiente de varones y que, a veces, te tratan de bajar anímicamente o psicológicamente, pero si te dejas, perdiste, así que tienes que mantenerte siempre fuerte”, agregó.

Si bien señala que su entorno laboral ha mejorado notoriamente en los últimos años, al punto en que siente que se ha cambiado el paradigma de que una mujer no debería estar en un taller mecánico, revela que hubo momentos en el pasado donde se sintió presionada por su género.

“Cuando empecé aquí había muchos técnicos adultos y algunos no veían bien que una mujer estuviera en un taller. Yo no dejaba que me ayudaran, siempre decía ‘yo puedo’ y se los demostraba, entonces eso les molestaba. Siempre me decían: ‘Tú tienes que gatear antes de aprender a caminar’, pero para mí esto era una oportunidad única, así que no gateé, ni caminé, yo corrí y me pegué a las personas que podían ayudarme a mejorar”, contó.


Entre sus mentores destacó al técnico Víctor Rojas, quien se volvió una pieza clave en su desarrollo profesional. “Siempre estaba con mi maletita de herramientas parada a su costado, preguntándole en qué podía ayudar, me gané su confianza y poco a poco él me ha ido empoderando y me dio un cargo como líder de equipo en el 2012”. 


Aunque su persistencia innata le permitió seguir escalando en su campo laboral, los malos comentarios o la “mala vibra” no desaparecieron totalmente, incluso en una ocasión pensó en rendirse y dar un paso al costado: presentó su renuncia.

Su jefe convencido de que ella era un diamante por pulir y que no debería escapar de los obstáculos, rompió su carta de renuncia y le dio unos días libres para que reflexionara sobre su futuro. A veces pienso que si esa persona no hubiese puesto un freno, quizás yo no estaría acá contando esta historia”.

“A muchos hombres les duele en el alma que, siendo mujer, le digas qué debe hacer, eso me pasó cuando era más chica. A veces no me querían saludar, no me querían hablar y hacían las cosas solo porque se las pedía, pero hoy puedo decir que todo eso ha cambiado. Yo también aprendí un poco a moldear mi carácter, ahora siento que se acercan a mí y me comunican sus inquietudes”, añadió.


Motor y motivos


Con emoción y un poco de nervios, Louana contó que su hija Zoe Valentina, de tres años, acaba de iniciar su primer año escolar. Momentos como estos, señala, son invaluables e imperdibles. A pesar de su apretado horario laboral, siempre encuentra tiempo para acompañarla, consentirla y educarla.

“Mira mamá, ahí viene tu tren”, le dice Zoe emocionada cada vez que ve pasar los coches verdes que trasladan a más de 500,000 personas al día.

Si su hija pequeña es el motor de su vida, su determinación para desafiar estereotipos y transformar su entorno es el combustible que la impulsa diariamente a trabajar.

“Me motiva siempre buscar cambios. Todos los días tengo que aprender algo nuevo, ver mejoras en mi equipo, transformar lo que está a mi alrededor. No puedo quedarme estática, tengo que mantenerme en movimiento. Esa es mi motivación”.


Lucha constante


En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el viernes 8 de marzo, esta huanuqueña de nacimiento brinda un mensaje de lucha y perseverancia para aquellas jóvenes que desean forman parte de rubros e industrias en las que, hasta hace poco, eran excluidas por considerarse exclusivos de varones.

“A las chicas nuevas les digo que ya tienen un cimiento donde crecer, nadie las tiene que discriminar, nadie les tiene que decir que no pueden hacerlo y yo estoy acá para darle siempre esa fortaleza y mi soporte. A los chicos también siempre les recuerdo que hay que tener mucho respeto, porque ellas son profesionales al igual que ellos y se ganaron su puesto como cualquier otro”, resaltó.


Mujeres conductoras


A través del programa “Mujeres que Avanzan”, la Línea 1 busca contribuir a la reducción de la brecha de género que aún existe en el sector de transporte, fomentando la participación de mujeres en puestos no tradicionales en la industria.

Actualmente, la Línea 1 cuenta con 427 mujeres que trabajan en sus diferentes áreas, de las cuales 93 están a cargo de la conducción del tren eléctrico, marcando un aumento de más del 50% comparado al 2019.

Carolina Mamani Caballero (29) forma parte de esta estadística. Gracias a un curso que brindó el Metro de Lima, después de seis meses de formación, pudo obtener su licencia para conducir el tren eléctrico. Su primer viaje fue en febrero de 2020.


Cada tren lleva seis coches; es decir, tiene capacidad para trasladar hasta 1,200 personas por viaje. En un día, Carolina realiza tres vueltas desde la estación de Villa El Salvador, al sur de la capital, hasta la estación Báyovar, en San Juan de Lurigancho, en el corazón de Lima Este. El recorrido le toma un promedio de seis horas.

Sostiene que este trabajo no solo le ha brindado un soporte económico, sino también una gran satisfacción. “Mi hijita siempre dice orgullosa de que su mamá maneja trenes y sus compañeritos y sus padres se sorprenden, porque no es muy común que una mujer maneje un vehículo ferroviario, por eso también me siento orgullosa de mí misma”.

¡Vete a  la cocina!” o “¡Anda limpia tu casa!, son algunos de los comentarios despectivos que ha tenido que soportar por parte de pasajeros que, en tono de broma, no pueden creer que una mujer esté a cargo de los comandos del tren. “A pesar de ello ya somos varias mujeres que estamos manejando los trenes, lo que anteriormente no se veía, eso me alegra”.

Mi mayor motivación para trabajar es mi mamá y mi hija, a quien siempre le enseño que tanto hombres como mujeres tenemos las mismas capacidades y que ella puede lograr todo lo que se proponga”, agregó.


Una oportunidad para superarse


Para Brenda Calderón Silva (26), residente de Villa María del Triunfo, formar parte del equipo de conductores del tren eléctrico es una gran oportunidad para superarse a sí misma. 

Destaca que este trabajo a tiempo parcial le permite seguir estudiando la carrera de Ingeniería Civil, por lo que espera que, en un futuro, pueda apoyar a la Línea 1 desde otras áreas relacionadas a la infraestructura y la construcción del sistema ferroviario.

“Conducir el tren es una bonita experiencia, pero también conlleva una gran responsabilidad, por 53 minutos tú eres la cabeza de todo y de ti depende el traslado de miles de personas que tienen que llegar sanos y salvos a sus trabajos y a sus hogares”, anotó.


En esta fecha especial, invita a las mujeres a salir de su zona de confort y perseguir sus sueños. Tenemos que dar el ejemplo a las nuevas generaciones para el empoderamiento femenino y de una vez acabar con estos estereotipos que estamos acarreando hace bastante tiempo. Es momento de hacernos notar porque venimos con fuerza”.

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(FIN) SQH/RRC

Publicado: 9/3/2024