EsSalud advirtió un preocupante incremento de casos de infarto en personas menores de 50 años y alertó que, en muchos pacientes, las señales de alarma pueden manifestarse hasta con 48 horas de anticipación. Ante este escenario, especialistas instan a la población a reconocer los síntomas tempranos y adoptar hábitos saludables para reducir el riesgo.

El director del Incor, Dr. Luis Alberto Mejía, explicó que es clave diferenciar entre un infarto y un paro cardíaco. Mientras el infarto ocurre por la obstrucción del flujo sanguíneo hacia el corazón —lo que genera daño progresivo en el músculo cardíaco—, el paro cardíaco implica la detención súbita de los latidos del corazón.
En el Perú, las cifras reflejan la magnitud del problema. El Incor atiende más de 350 casos de infarto al año, lo que equivale a un paciente diario en promedio. La mediana de edad es de 66 años, y el 80 % de los casos corresponde a hombres.
Sin embargo, tras la pandemia de covid-19, los especialistas han detectado un incremento sostenido de pacientes más jóvenes, lo que genera especial preocupación en el sistema de salud.
Factores de riesgo y causas
Entre las principales condiciones asociadas a los infartos, destaca la hipertensión arterial, presente en el 47,5 % de los pacientes atendidos. Le siguen la diabetes mellitus (33,9 %), así como el sedentarismo, el tabaquismo y los niveles elevados de colesterol.
El especialista advirtió que estos factores, sumados al estrés y a estilos de vida poco saludables, han contribuido al aumento de casos en adultos jóvenes.
Señales de alerta pueden aparecer antes
Uno de los aspectos más importantes es la detección temprana. Hasta el 50 % de los pacientes puede presentar síntomas previos hasta 48 horas antes del evento, como fatiga extrema o molestias poco claras en el pecho.
Durante un infarto en curso, el signo más característico es un dolor opresivo en el pecho que dura más de 20 minutos, similar a un peso intenso. Este dolor puede extenderse hacia la mandíbula, los hombros o el abdomen, y suele estar acompañado de dificultad para respirar, sudoración fría, mareos o palpitaciones.
“En cardiología decimos: el tiempo es músculo. A mayor tiempo, mayor daño”, enfatizó el Dr. Mejía, al recalcar la importancia de acudir de inmediato a un servicio de emergencia ante cualquier síntoma.
Tratamiento y prevención
En el Incor, el tratamiento estándar es la estrategia fármaco-invasiva, que combina la administración temprana de medicamentos para disolver coágulos con procedimientos como la angioplastia. Posteriormente, los pacientes ingresan a programas de rehabilitación cardíaca para mejorar su calidad de vida.
En cuanto a la prevención, EsSalud recomienda realizar chequeos médicos anuales, dormir entre 7 y 8 horas, evitar el consumo de tabaco y vapeadores, mantener una alimentación balanceada y practicar actividad física al menos 150 minutos por semana.
“El estrés no siempre se puede eliminar, pero no debemos permitir que afecte nuestro estilo de vida saludable”, concluyó el especialista, al subrayar que la prevención es clave para reducir el impacto de esta enfermedad.
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