
Desde el frontis de la Catedral de Lima, el cardenal Castillo reflexionó sobre el significado de la humildad de Jesús, quien, según recordó, ingresó a Jerusalén “en un burrito”, alejándose de los signos de poder mundano.
“Podemos preguntarnos qué gobernante o rey de este mundo se ha subido en un burrito para visitarnos y para salvarnos”, expresó, al tiempo que cuestionó los modelos de liderazgo actuales.
El arzobispo subrayó que Jesús eligió identificarse con los más pobres y sufrientes: “El futuro de la humanidad viene de los últimos de la tierra, de los pequeños, del pueblo sencillo”. En esa línea, invitó a los fieles a seguir su ejemplo para construir una sociedad más justa y solidaria.

Asimismo, hizo un llamado a la unidad y a la paz en un contexto mundial complejo.
“Vamos a orar por la paz, por esa paz desarmada y desarmante que nos da Jesús en la cruz”, señaló, advirtiendo sobre los riesgos de conflictos globales y exhortando a rechazar la violencia, la arrogancia y el afán de poder.
En su mensaje, también destacó el valor del sacrificio y el testimonio, comparando la entrega de Cristo con la de héroes peruanos que dieron su vida por los demás.
En ese sentido, alentó a los ciudadanos a tomar decisiones responsables de cara al futuro del país, guiados por valores cristianos.
“Cuando decidan, inspírense en Jesús para que aquel que elijan se parezca lo más posible a Él, no por lo que diga, sino por lo que vive”, manifestó.
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