Ante el inicio del año escolar, niños y adolescentes deben dormir entre 8 y 9 horas diarias y tener un uso regulado de celulares, tabletas o computadoras durante todo el año, incluidas las vacaciones, para consolidar hábitos saludables de sueño que eviten dificultades en el aprendizaje y afectaciones en su salud, advirtió el psiquiatra y docente de la facultad de Medicina San Fernando de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), Aitor Castillo.
“Permitirles a los menores usar aparatos tecnológicos sin horarios, incluso en vacaciones, es tremendamente perjudicial, porque lo que necesitamos es educarlos y crear en ellos buenos hábitos de higiene del sueño y de alimentación que perduren en el tiempo”, sostuvo el especialista.
El médico explicó que la formación de hábitos saludables requiere constancia diaria, por lo que cambiar drásticamente los horarios de descanso durante fines de semana o vacaciones puede afectar el ritmo biológico.
“La única manera de que un ser humano adquiera un hábito saludable es hacerlo rutinariamente, todos los días, hasta que se convierta en algo natural. No puede ser que el lunes uno se levante a las 6 de la mañana y el domingo a las 10; esos cambios son pésimos para el organismo”, afirmó.
Castillo advirtió que uno de los problemas más frecuentes en adolescentes está relacionado con el abuso de pantallas y redes sociales, lo que reduce las horas de sueño y genera consecuencias negativas en la salud física y mental.
“Muchos jóvenes se quedan hasta la 1 o 2 de la madrugada chateando o usando la computadora, con las luces encendidas. Al día siguiente no pueden levantarse para ir a la escuela o la universidad, faltan a clases o se quedan dormidos durante las lecciones”, explicó.
Según indicó, en su práctica clínica esta situación suele detectarse cuando los padres consultan por el bajo rendimiento académico de sus hijos.
“Cuando uno hace la historia clínica, descubre que una de las causas más frecuentes es la falta de sueño. El adolescente no atiende en clase, se queda dormido o empieza a sacar malas notas”, señaló.
El psiquiatra subrayó que este problema no debe interpretarse únicamente como un tema de disciplina.
“Muchos padres creen que es un problema de rebeldía o mala educación, pero en realidad es un problema de salud. Se trata de enseñar buenos hábitos de higiene del sueño”, indicó.
Incluso, agregó, los propios padres deben dar el ejemplo en casa y evitar ellos mismos utilizar los aparatos tecnólogicos en el dormitorio o hasta altas horas de la noche perjudicando el descanso.
¿Se puede recuperar el sueño perdido?
Respecto a la creencia de que el sueño perdido durante la semana puede recuperarse el fin de semana, Castillo señaló que no existe evidencia científica sólida que respalde esta práctica.
“Intuitivamente algo se puede recuperar, pero no es lo mismo pretender compensar en dos o tres horas lo que se perdió durante cinco días”, explicó.
El especialista comparó esta situación con las personas que solo hacen ejercicio los fines de semana. “Es como el deportista de fin de semana: durante toda la semana está sedentario y el sábado juega fútbol intensamente. Esa no es una buena solución; lo que necesitamos son hábitos regulares todos los días”, indicó.
Poner límites al uso de tecnología
Para fortalecer una adecuada higiene del sueño, el psiquiatra recomendó a los padres establecer horarios claros para el uso de dispositivos electrónicos, aunque sugirió hacerlo mediante el diálogo.
“Lo primero es saber poner límites. El celular o la computadora pueden usarse hasta cierta hora, por ejemplo las 9 o 10 de la noche, pero hay que negociarlo y llegar a un acuerdo con los hijos”, explicó.
En caso de incumplimiento, señaló que los padres deben retirar los dispositivos. “No lo llamaría castigo, porque en realidad se está haciendo un bien al menor. Si después de educar y explicar el problema no se cumple, no queda más remedio que retirar el celular o la computadora del dormitorio”, precisó.
Horas de sueño recomendadas
Castillo recordó que las horas de descanso varían según la edad. De esta manera, dijo que los niños deben dormir entre 9 a 10 horas; los adolescentes de 8 a 10 horas y los adultos a partir de los 25 años deberían dormir entre 7 y 9 horas.
“Dormir menos de siete horas es dañino, pero dormir demasiado también puede ser perjudicial”, advirtió.
Importancia del sueño
En el marco del Día Mundial del Sueño, el especialista pidió a padres, jóvenes y adolescentes tomar conciencia sobre el papel fundamental del descanso en la salud.
“No hay vida en la naturaleza sin sueño. Hasta los insectos duermen. No dormir acelera el envejecimiento y puede acortar los años de vida”, afirmó.
Por ello, insistió en que la mejor estrategia para preservar la salud es mantener horarios de descanso regulares y limitar el uso de pantallas en las noches.
“Si queremos una buena calidad de vida, tenemos que cuidar el sueño tanto como cuidamos la alimentación o el peso corporal”, concluyó.