Si bien el home office facilita muchos aspectos laborales, podría volverse un factor importante de los dolores articulares, especialmente en las rodillas, luego de una extensa jornada de trabajo frente a una computadora. Especialistas del Ministerio de Salud (Minsa) y del Seguro Social de Salud (EsSalud) advierten que el sedentarismo y la falta de actividad física deterioran progresivamente la salud articular del trabajador.
Permanecer sentado durante extensas horas podría provocar rigidez en las articulaciones, debilitamiento muscular y una mayor presión sobre las rodillas. A estos factores se le suma el aumento de peso, el estrés y los malos hábitos alimenticios, condiciones que favorecen la aparición de lesiones y enfermedades degenerativas.
El sedentarismo y la debilidad muscular: la raíz del problema
El traumatólogo Félix Castillo, jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Santa Rosa, indicó que la falta de actividad física debilita los músculos y ligamentos encargados de proteger las articulaciones. Esto provoca que el peso corporal recaiga directamente sobre las rodillas, generando dolor y limitando la movilidad.
"El problema es que, al tener menos actividad física, la masa muscular disminuye y se debilita. Entonces, todo el peso del cuerpo recae directamente sobre las articulaciones que soportan carga, como las rodillas", manifestó en diálogo con la Agencia Andina,.
Agregó que, durante la pandemia, las personas adoptaron rutinas sedentarias debido al trabajo remoto.
Por parte de EsSalud, el jefe de servicio de ortopedia del Hospital Guillermo Almenara, Jorge Mondoñedo, explicó que fortalecer la musculatura ayuda a proteger el cartílago y disminuir el impacto sobre las articulaciones.
"La rodilla necesita una buena musculatura y un adecuado soporte ligamentario. Las personas con mejor tono muscular toleran mucho más las exigencias físicas y los problemas articulares".
Cuando este soporte muscular comienza a debilitarse, aparecen molestias como rigidez, dolor al caminar o subir escaleras, además de problemas frecuentes como el síndrome patelofemoral y el desgaste del cartílago. Esta condición puede derivar en condromalacia rotuliana, caracterizada por el reblandecimiento y deterioro del cartílago detrás de la rótula.
Señales de alerta: ¿Cuándo acudir al especialista?
No todos los dolores requieren atención médica inmediata; sin embargo, la persistencia y la intensidad del malestar son factores que no deben ignorarse.
- Dolor al levantarse o caminar: si la molestia aparece al realizar movimientos cotidianos, podría indicar un problema articular más serio.
- Hinchazón en la rodilla: la inflamación persistente es una señal de alerta que requiere evaluación médica.
- Enrojecimiento articular: puede estar asociado a procesos inflamatorios o lesiones internas.
- Sensación de que la rodilla “falla”: la inestabilidad al caminar no debe considerarse normal.
- Crujidos acompañados de dolor: los sonidos articulares con molestias o inflamación podrían advertir desgaste o lesiones degenerativas
- Dolor que persiste en el tiempo: si la molestia no desaparece con descanso o cambios de hábitos, es necesario acudir al especialista.
- Incremento progresivo del dolor: cuando la molestia se vuelve más intensa con los días, podría existir desgaste articular.
- Molestias frecuentes: dolores repetitivos pueden ser el inicio de problemas como artrosis o deterioro del cartílago.
- Limitación para actividades diarias: dificultad para subir escaleras, conducir o caminar son signos que no deben ignorarse.
- Ignorar los síntomas: puede acelerar enfermedades articulares crónicas y generar mayor desgaste en las rodillas.
Recomendaciones
Para reducir el impacto del sedentarismo, los especialistas recomendaron realizar pausas activas cada 30 o 45 minutos. Estas deben incluir caminatas cortas, estiramientos de piernas y movimientos articulares que permitan reactivar la circulación y disminuir la rigidez muscular causada por permanecer sentado durante varias horas.
Asimismo, aconsejaron practicar ejercicios de bajo impacto como natación, ciclismo o bicicleta estacionaria, especialmente en personas con sobrepeso o escasa actividad física. Estas disciplinas ayudan a fortalecer músculos y articulaciones sin generar una presión excesiva sobre las rodillas.
Los expertos del Minsa y EsSalud también destacaron la importancia de mantener una adecuada hidratación y una alimentación balanceada rica en proteínas. Ambos factores son fundamentales para conservar la masa muscular, proteger las articulaciones y reducir el riesgo de lesiones.
Finalmente, exhortaron a evitar la automedicación, ya que cada paciente requiere una evaluación personalizada según su edad, condición física y antecedentes médicos. Coincidieron en que adoptar hábitos saludables y mantenerse en movimiento es clave para prevenir enfermedades articulares y mejorar la calidad de vida.