Por Fidel Gutiérrez MendozaEn la civilización Caral y en los poblados que recibieron su influencia, se afrontaron las consecuencias del cambio climático y del Fenómeno de El Niño, afirmó la arqueóloga Ruth Shady Solís, quien consideró necesario que en la actualidad se tomen en cuenta las lecciones que emanan de esos acontecimientos, que afectaron a dichas poblaciones.

“Sitios como Vichama y Peñico nos estarían transmitiendo lo que significó ese cambio climático, que fue a nivel planetario”, manifestó la estudiosa, en declaraciones a la Agencia Andina.

Con respecto a la posibilidad de que efectos propios del fenómeno de El Niño, como lluvias e inundaciones, afecten a los sitios arqueológicos de Caral y los asentamientos vinculados a esta civilización, Shady indicó que ya desde tiempos ancestrales, los antiguos pobladores preveían cómo conducir el agua de los ríos de manera adecuada.
“Lo más grave es la sequía”, apuntó. “Sin nevados no va a haber agua en los ríos”, señaló, refiriéndose a recientes informes en los que se señala que el Perú ha perdido más del 40% de sus glaciares.

Shady recordó, en ese contexto, que los estudios y hallazgos efectuados en estos lugares, así como en la ciudad de Caral, dan cuenta de cómo estas poblaciones afrontaron las consecuencias de fenómenos como los de El Niño y el cambio climático, al tener estos un carácter cíclico.

“No solamente se ha sentido en Peñico, en Caral y en Vichama, sino que, al mismo tiempo, se dio en Mesopotamia”, señaló Shady. Así —dijo la arqueóloga— los integrantes de esta cultura recogieron información basada en el movimiento de los astros “para poder precisar en cuánto tiempo se presentan estas modificaciones que alteraron tanto el modo de vivir de la gente”.

Objetos reveladores
En tal sentido, indicó que en los objetos recientemente hallados en Peñico muestran rasgos que dan cuenta de fenómenos como inundaciones y carencia de lluvias; incluso graficando el fallecimiento de personas.

Consideró que la intención de consignar en objetos esta información habría tenido el objetivo de que la población no olvidara los efectos del cambio climático. Esta situación, según las representaciones encontradas en los objetos hallados, se habría debido a la escasez de alimentos generada por la sequía derivada de la falta de lluvias.
Esta situación fue “muy prolongada”, de acuerdo a lo estimado en base a los hallazgos, indicó Shady. “En Caral tuvieron que abandonar los centros urbanos porque no tenían agua de los ríos y, por ende, no podían tener alimentación a través de la agricultura”, sostuvo la arqueóloga.

A su juicio, tanto en el Perú como en el mundo no se le está dando la importancia debida al cambio climático. En ese sentido, consideró que la experiencia de la civilización Caral y poblados como Peñico frente a dicho fenómeno, debería ser mejor aquilatada.
Muestra significativa
Shady, junto al arqueólogo a cargo de la zona arqueológica de Peñico, Mauro Ordóñez, presentaron hoy 32 de las 43 piezas halladas el referido sitio. Estas muestran formas diversas, junto a inscripciones y diseños, como el de un rostro que representa probablemente a una persona fallecida.

Dicha representación se encuentra también en hallazgos efectuados anteriormente en el sitio arqueológico de Vichama, recordó la especialista.

“Es un hallazgo excepcional. Están hechos de madera y de hueso y tienen una iconografía muy cargada, entre ellas de la hambruna que ha pasado en ese momento del cambio climático”, refirió Ordóñez.
Tanto el arqueólogo como Shady invitaron a la población a participar de las celebraciones por el noveno aniversario del inicio de investigaciones en Peñico, programadas para el 11 de julio.

Esta se celebrará en el mencionado sitio arqueológico, ubicado en la provincia limeña de Huaura, con la participación de la población del lugar, que se expresará en concursos escolares y en una feria en la que se expondrán productos típicos de este lugar de la costa peruana.
Datos generales
Peñico se encuentra ubicado a la altura del kilómetro 184 de la Carretera Panamericana Norte, siguiendo el desvío que conduce al valle de Supe, a 11 kilómetros de Caral.

El florecimiento de esta ciudad se dio entre los años 1800 a 1500 antes de Cristo, coincidiendo con los últimos tiempos de desarrollo de la ciudad de Caral.
Las investigaciones desarrolladas vienen determinando que se trató de un punto de encuentro de diversas poblaciones, provenientes estas de los valles de Supe y Huaura y de otros lugares costeños y andinos.

La movilización de estos grupos humanos hacia Peñico podría haberse debido a factores como el de los cambios climatológicos, que ocasionaron sequías y carencia de alimentos.
(FIN) FGM/MAO
JRA
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Publicado: 7/7/2026