En un desvío en el inicio de la Carretera Central, margen derecha, en el tramo en el que se encuentra el distrito de Sicaya, en la región Junín, vive don Amador Gutarra Martínez, de 82 años, usuario del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, quien mantiene el legado e importancia de los juegos ancestrales, como la chueca, para el conocimiento de las nuevas generaciones.
Se trata de una especie de hockey que practicaban nuestros antepasados con un bastón de madera y una esfera del mismo material.

“La chueca se juega 6 contra 6. Hay defensas, volantes y punteros, todos con un bastón, que es la chueca, y una pelota de madera de Quingual. Gana el que anota más puntos a los contrincantes por 20 o 30 minutos, dependiendo las reglas que se establezcan. Soy de Pensión 65 y hemos hecho varios torneos, donde mi equipo salió ganador. Derrotamos a los distritos de Chongos, Acos, Pucará, entre otros”, declara entre risas, don Amador Gutarra, el protagonista de esta historia, donde el amor por los pasatiempos de anteaño, las tardes en las calles junto a los amigos y las risas inagotables, reconfortaban el espíritu y alegraban el alma.

Bajo esta premisa, el octogenario se ha puesto como objetivo preservar lo más amado de su infancia en los corazones de los jóvenes de su localidad. Incluso, se ha convertido en el sabio de Sicaya, tras participar de la Intervención Saberes Productivos del programa Pensión 65 del Midis, que revalora las tradiciones y las habilidades de sus usuarios, como la práctica de la chueca y el tejo, otro juego que tiene siglos en el mundo.

Como si fuera un niño, don Amador da detalles de los instrumentos que utiliza para la chueca. “El bastón y la esfera son de Quingual, una madera muy resistente, no se quiebra, es dura, pero a la vez muy liviana. Antes era muy popular, ahora ya no. Nosotros somos ganadores, aún no pueden derrotarnos”, explica con entusiasmo, moviendo su principal herramienta de diversión y entretenimiento como si fuese un niño con juguete nuevo.
Amada infancia
Luego de lanzar un largo suspiro, el sabio de Sicaya cuenta las emociones que recorren su cuerpo al visitar el colegio de su localidad para enseñar la chueca a los más pequeños. Como si tuviera 5 décadas menos, se mueve de un lado a otro mientras habla. “He ido con Pensión 65 a las escuelas para mostrar lo bonito de los juegos ancestrales. En la I. E. N° 3094 Tomás Gutiérrez Félix, quedaron muy felices, hasta armaron su equipo”, añade.

“Creo que los niños no deben dejar de jugar en las calles, ellos son inocentes y deben vivir su etapa de la mejor manera, no con celulares, sino con cosas prácticas y que son parte de nuestra costumbre”, agrega, con una mirada que refleja una gran esperanza por recuperar lo más bello de nuestra amada infancia.
Sentimiento y juego
Para el usuario del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), la chueca significa su vida, porque también le permitió hace más de 50 años conocer a su verdadero amor, Justina Garay Samaniego (83), la mujer con quien cruzó miradas una tarde soleada en Sicaya durante un encuentro deportivo entre distritos. “Esa noche bailamos y terminamos en un ritual tradicional que es muy importante para la cosecha de maíz”, finaliza, ruborizado.
(FIN) NDP/LZD