Niño Costero se intensifica y podría coincidir con El Niño global hasta el verano de 2027

Advierte vocero del Enfen, Luis Vásquez

El vocero del Enfen, Luis Vásquez, confirmó que el fenómeno de El Niño costero podría pasar de la fase moderada a una fuerte en el periodo junio - agosto de este año. ANDINA/Difusión

El vocero del Enfen, Luis Vásquez, confirmó que el fenómeno de El Niño costero podría pasar de la fase moderada a una fuerte en el periodo junio - agosto de este año. ANDINA/Difusión

15:42 | Lima, jun. 16.

El fenómeno de El Niño Costero ha ingresado a una fase de mayor intensidad y podría coincidir en los próximos meses con el desarrollo de El Niño en el Pacífico central, configurando un escenario de calentamiento generalizado del océano Pacífico ecuatorial que podría extenderse hasta el verano de 2027.




Así lo explicó el vocero de la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen), Luis Vásquez, al comentar los alcances del comunicado oficial N.° 11-2026 emitido por esta entidad y en el que se elevó la proyección del evento de una magnitud moderada a una fuerte para el periodo comprendido entre junio y septiembre de este año.


El experto precisó que ambos fenómenos, aunque relacionados, se desarrollan en zonas distintas del océano Pacífico. El Niño Costero se monitorea en la región Niño 1+2, ubicada frente a las costas de Perú y Ecuador, mientras que El Niño global o ENSO se desarrolla en la región Niño 3.4, en el Pacífico central.

“Hay que diferenciar ambos fenómenos. El Niño Costero está asociado a la región cercana a la costa sudamericana, mientras que el Niño global se ubica en el centro del Pacífico”, explicó.

Un océano Pacífico cada vez más cálido


Según indicó el vocero del Enfen, El Niño Costero ya se encuentra plenamente desarrollado (se inició en marzo) y continuará evolucionando hasta el verano del próximo año. En paralelo, el Pacífico central mantiene todavía condiciones neutras, aunque se espera que durante junio ingrese a una fase cálida que dará origen al denominado Niño global.

Sostuvo que de concretarse este escenario, ambas manifestaciones coexistirían durante varios meses.


“Todo el Pacífico ecuatorial estaría cálido. La anomalía térmica se intensificaría y abarcaría una mayor extensión del océano”, aseveró.

No obstante, Luis Vásquez aclaró que aún no es posible determinar con exactitud cuándo ambos fenómenos alcanzarán simultáneamente su máxima intensidad, debido a que continúan evolucionando y los pronósticos son actualizados cada quince días.

Invierno más cálido y cambios en la pesca


En otro momento, el científico indicó que los efectos más notorios en la actualidad no están relacionados con las lluvias, debido a que el país atraviesa la temporada seca, sino con el incremento de la temperatura del mar y del aire.

De acuerdo con el especialista, el actual otoño ya ha mostrado temperaturas superiores a las habituales y se espera que el próximo invierno también sea más cálido de lo normal.

“El calentamiento del océano transfiere energía a la atmósfera, por eso tenemos temperaturas mínimas y máximas más elevadas y una sensación térmica mayor”, subrayó.

En el ámbito pesquero, el calentamiento del mar está modificando la distribución de especies marinas. Recursos asociados a aguas frías, como la anchoveta, tienden a desplazarse hacia zonas más profundas o migrar hacia el sur, dificultando su captura.

En contraste, especies vinculadas a aguas más cálidas, como bonito, jurel y diversos túnidos, comienzan a aparecer con mayor frecuencia frente a las costas peruanas.

“El recurso no desaparece; simplemente se profundiza y queda fuera del alcance de las redes de pesca”, explicó respecto a la anchoveta.

Costa norte sería la más vulnerable

El especialista recordó que históricamente la costa norte del Perú concentra los mayores impactos asociados a eventos El Niño debido a la llegada de ondas Kelvin cálidas, perturbaciones oceánicas que transportan energía desde el Pacífico occidental hacia las costas sudamericanas.

Estas ondas elevan la temperatura superficial y subsuperficial del mar, favoreciendo una mayor transferencia de calor hacia la atmósfera.

Aunque durante los próximos meses no se prevén precipitaciones significativas, la situación podría cambiar con la llegada del verano.

“Si el fenómeno se mantiene hasta la temporada lluviosa, el aporte de humedad será mayor y podrían registrarse lluvias más intensas, incremento de caudales, desbordes de ríos y huaicos”, advirtió.

Sin embargo, enfatizó que todavía no es posible cuantificar dichos impactos debido a que la magnitud final del fenómeno aún está en evaluación.

Similar al evento de 2015, pero aún en evolución

Respecto a comparaciones históricas, el especialista señaló que el escenario proyectado se asemeja por ahora al evento El Niño de 2015-2016, catalogado también como fuerte.

No obstante, precisó que cada fenómeno presenta características particulares y que aún es prematuro establecer paralelismos definitivos.

“Los eventos pueden compartir la misma magnitud, pero no necesariamente generan los mismos impactos”, indicó.

Prevención permanente

Por último, Vásquez destacó la importancia de que los distintos sectores económicos y las autoridades utilicen la información proporcionada por el Enfen para implementar medidas de prevención y adaptación.

Recordó que desde inicios de año el organismo viene alertando sobre la evolución del fenómeno, que pasó de una condición débil a moderada y ahora presenta perspectivas de alcanzar una intensidad fuerte.

“La prevención debe ser permanente, pero cobra mayor relevancia cuando existe una alerta temprana que permite anticipar acciones para reducir los riesgos”, concluyó.

Más en Andina:


(FIN) AAE/MAO
JRA

Publicado: 16/6/2026