Este tipo de turismo incluye peregrinaciones, visitas a santuarios, participación en festividades religiosas y recorridos temáticos que permiten al visitante conectarse con las expresiones de fe de un país o región.
Motivaciones de viaje
Las principales motivaciones de viaje en el turismo religioso se pueden clasificar en dos tipos:
Devoción religiosa: turistas motivados por la fe que participan en peregrinaciones y rituales religiosos. Ejemplos: a nivel internacional la peregrinación a Tierra Santa (Jerusalén) y a santuarios de la Virgen de Guadalupe (México), Virgen de Fátima (Portugal), Virgen de Lourdes (Francia), entre otros.

En el Perú la peregrinación al santuario del Señor de Qoylluriti (Cusco), del Señor Cautivo de Ayabaca (Piura), del Señor de Muruhuay (Junín), del Señor de Luren (Ica), de la Virgen de Chapi (Arequipa), de la Cruz de Motupe o Cruz de Chalpón (Lambayeque), entre otros.

Interés cultural: turistas que, aunque no necesariamente sean creyentes, están interesados en las expresiones de religiosidad popular, como festividades y rituales.

En el Perú destacan las festividades de la Semana Santa y el Corpus Christi en diversas regiones, del Señor de los Milagros (Lima y otras regiones), de la Virgen de la Candelaria (Puno), de la Virgen del Carmen de Paucartambo (Cusco), de San Pedro y San Pablo (Chimbote en Áncash y Chorrillos en Lima), la Fiesta de San Juan (provincias de la Amazonía), el Inti Raymi (Cusco), el Año Nuevo Andino (Cusco, Puno y otras regiones), entre otros.
Tipos de turistas religiosos
Peregrino devoto: individuos profundamente creyentes que realizan viajes motivados por su fe.

Turista secular: personas que pueden ser ateas o no practicantes, pero que se sienten atraídas por el magnetismo espiritual y cultural de los lugares considerados sagrados.
Turismo religioso en Perú
Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), el turismo religioso en el Perú se presenta como un segmento con significativo potencial de crecimiento, generando identidad, cohesión social e impacto económico en sus distritos, provincias y departamentos.

Así lo evidencian las multitudinarias celebraciones de festividades emblemáticas como la Semana Santa, el Corpus Christi, el Señor de Qoylluriti, el Señor de Muruhuay, el Señor Cautivo de Ayabaca, la Cruz de Motupe o Cruz de Chalpón, la Virgen de la Candelaria, la Virgen de Chapi, la Virgen del Carmen de Paucartambo, la Fiesta de San Juan, entre otras.
Historia de la Cruz de Chalpón
Cuenta la historia que, entre los años 1860 y 1865, fray Juan Agustín de Abad, sacerdote de la orden franciscana y experto en el arte de la ebanistería construyó tres cruces, una de las cuales se extravió. Antes de morir, el
religioso instó a la población a buscar y encontrar este símbolo de fe cristiana al que se encomendó la bendición de los habitantes de Motupe.

Después de una intensa búsqueda, la cruz fue encontrada en una gruta del cerro conocido como Chalpón, el 5 de agosto de 1868, por el joven José Mercedes Anteparra Peralta. Tras solicitar ayuda a dos vecinos para recuperar el madero, se generó una numerosa peregrinación al cerro para tener contacto con la cruz, a la que en adelante se veneró como protectora de Motupe y de la región Lambayeque.

En el cerro Chalpón se construyó una escalera de acceso, se instalaron rejas y una urna para proteger a la venerada cruz y se edificó una capilla donde los fieles, procedentes no solo de Lambayeque sino de todas las regiones del Perú, rinden culto a esta imagen cristiana con la que sienten plena identificación.
Festividad emblemática en Lambayeque
En recuerdo de aquel notable acontecimiento, la cruz es bajada por los feligreses el 2 de agosto hasta el caserío Zapote, y al día siguiente continúa su recorrido en procesión hasta la localidad de Salitral para llegar finalmente, el 5 de agosto, día central de la festividad, a la localidad de Motupe, tal como lo pidió el fray Juan Agustín de Abad.
