El Perú se convertirá en uno de los principales escenarios de prueba para una de las tecnologías de observación terrestre más avanzadas desarrolladas por la NASA. A través de la misión NISAR, científicos utilizarán radares de alta precisión capaces de atravesar nubes, humedad y vegetación densa para monitorear ecosistemas estratégicos de la Amazonía y los glaciares peruanos.
La iniciativa forma parte del programa de la NASA y la ISRO, responsables del desarrollo del
satélite NISAR, considerado uno de los proyectos de monitoreo ambiental más ambiciosos de la última década. Al proyecto científico se suma el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), la Agencia Espacial del Perú (Conida) y el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña.
El sistema de la NASA emplea tecnología SAR (Radar de Apertura Sintética), una herramienta que permite obtener imágenes detalladas de la superficie terrestre incluso en condiciones climáticas extremas. A diferencia de los satélites tradicionales que utilizan luz visible, NISAR puede operar durante tormentas, atravesar densas capas de nubes y recopilar información en regiones donde la observación convencional resulta limitada.
Para las
operaciones previstas en el Perú se utilizará
UAVSAR, un sofisticado radar aerotransportado con capacidades similares a las del satélite NISAR. Este sistema realizará vuelos de alta precisión sobre bosques amazónicos, humedales y glaciares andinos con el objetivo de validar la información obtenida desde el espacio.
¿Dónde se realizará el monitoreo?
Uno de los principales centros de investigación será la Reserva Nacional Pacaya Samiria, un ecosistema considerado ideal para probar nuevas tecnologías de monitoreo satelital en humedales tropicales. Allí, el radar UAVSAR recopilará información sobre ríos, lagos y bosques inundables durante un periodo de 19 días en sincronía con el satélite NISAR.
La
NASA explicó que esta tecnología permitirá
mejorar los mapas de inundación y optimizar los sistemas de observación ambiental en regiones tropicales. Los científicos compararán los datos obtenidos desde el aire y el espacio para calibrar los sensores y aumentar la precisión de los modelos de monitoreo global.
La misión también incluirá investigaciones en la Concesión de Conservación Los Amigos, donde se aplicará tecnología radar para medir biomasa forestal y calcular la capacidad de almacenamiento de carbono en los bosques amazónicos.
En paralelo, el Parque Nacional Huascarán será utilizado para validar mediciones sobre el movimiento de glaciares andinos. Estos datos permitirán comprender mejor cómo afecta el cambio climático a las reservas de agua de alta montaña.
En Cusco, también se analizarán procesos geológicos como movimientos de masas, deslizamientos de tierra, desprendimientos de rocas y subsidencia del terreno. De acuerdo con Sernanp, las operaciones también abarcarán estudios geológicos en el Santuario Histórico de Machupicchu, donde el radar de alta precisión ayudará a detectar deslizamientos de tierra, movimientos de masas y deformaciones del terreno.
Las coordinaciones entre el Sernanp y NASA se iniciaron en agosto de 2024 y se fortalecieron durante el 2025 mediante reuniones técnicas con científicos internacionales y especialistas de CONIDA.
Según la NASA, la misión NISAR comenzó a recopilar datos en julio de ese año y representa un salto tecnológico en el monitoreo de la Tierra. La información generada será de acceso libre para investigadores e instituciones científicas de todo el mundo.