Escuela Nacional de Control
Andina

Maltrato, drogas y alcohol en familia pueden causar problemas mentales en los hijos


El ambiente donde crecen influye en su salud emocional y nivel de aprendizaje

ANDINA/archivo

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04:45 | Lima, may. 21.

Los hogares donde los padres consumen alcohol o drogas, se expresan con violencia o están fuera de la ley, favorecen el desarrollo de problemas de salud mental entre los niños y adolescentes.

Así lo advirtió la jefa del Departamento de Psiquiatría del Niño y Adolescente del Hospital Víctor Larco Herrera (HVLH), Guisella Vargas Cajahuanca, indicando que los aspectos ambientales influyen considerablemente en el desarrollo de los menores. 

Hay condiciones que favorecen el desarrollo de un problema de salud mental, como el hecho de que los niños crezcan en un ambiente donde uno de los dos padres tiene una enfermedad mental, el padre es alcohólico o drogadicto, es delincuente, existe maltrato o violencia”. 

En estos entornos hay “predisposición a que los niños puedan desarrollar problemas de salud mental”, afirmó. 

“Los problemas que vemos en el hospital pueden derivarse de este tipo de situaciones. Un niño que vive en un entorno violento, donde el papá le pega a la mamá o viceversa, le genera una sensación de miedo y rechazo hacia las figuras de autoridad”. 

A esto se suma el problema del vínculo emocional y cómo se entiende. Se supone que son los padres las personas quienes más te quieren y si solo recibes maltrato de parte de ellos la idea de vínculo se distorsiona. 

Igual ocurre cuando los menores observan que entre sus padres hay maltrato, lo que los hace interiorizar que esa es una forma adecuada de querer.

Hiperactivo y sin control 

La psiquiatra, cuyo departamento registra 8, 000 atenciones al año, detalló que el mayor número de consultas son por trastorno de hiperactividad con déficit de atención, que representa el 25% de todos los casos atendidos. 

“El grupo que atendemos es de 0 a 18 años, pero el mayor porcentaje está entre los 8 a 12 años, edad en la que aparece el déficit de atención”. 

Entre los síntomas que podrían delatar el problema se mencionan falta de tranquilidad en el menor, incomodidad y generar malestar donde esté.

En la casa, interrumpe las conversaciones, se pelea con los hermanos, no puede estar quieto. Llaman a cada rato del colegio porque genera desorden, no cumple las tareas, interrumpe las clases, genera alboroto. Es un niño problema por su hiperactividad e impulsividad y, algunas veces, también por su desatención: no puede concentrarse”

La doctora refiere que con terapia y medicación los niños pueden tener buen pronóstico. 

“El problema es que muchas veces los padres no entienden que su hijo necesita tratarse, entonces lo dejan sin tratamiento y a los 12 o 15 años continúa siendo impulsivo, desatento, pero a esas edades tendrán otras manifestaciones. Le gustará romper las reglas, será desorganizado, no cumplirá con sus obligaciones, será poco persistente y cuando sea adulto, será igual”. 

No hay nada que temer 

A partir de los niños -  comentó - conozco a sus papás y son completamente desorganizados en todo, incluido en el trabajo. Averiguo y ellos también tienen hiperactividad y déficit de atención que nunca fue tratada cuando eran menores. 

En algunos casos va a requerirse ayuda farmacológica, porque la atención e impulsividad son funciones cognitivas, que tienen que ver con el cerebro y hay neurotransmisores encargados de regular esas funciones. Muchas personas tienen miedo a volverse dependientes de las pastillas, pero debe entenderse que estas regulan una parte del cerebro para que funcione mejor”. 

Guisella Vargas indicó que los otros problemas de mayor atención en el Departamento de Psiquiatría del Niño y Adolescente del Hospital Víctor Larco Herrera (HVLH) son los trastornos de conducta, conducta mixta con ansiedad, trastornos depresivos, trastorno del espectro autista y, en el sexto lugar, retraso mental. 

Dijo que algunos temas afectan a los niños de manera transitoria y otros lo harán de forma permanente, como el retraso mental.  

“Medimos las competencias y habilidades de acuerdo con la edad. Un niño que tiene retraso mental no alcanzará las competencias de otros niños de su misma edad, sin embargo, sí aprenderá algunas cosas y otras no, de allí la importancia del tratamiento”, refirió la especialista. 

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(FIN) KGR 


Publicado: 21/5/2018