Un equipo de arqueólogos cusqueños concluiría que la Gran Caverna o Templo de la Luna, ubicado en el seno del Huayna Picchu, formidable montaña empinada de la ciudadela Inca de Machu Picchu, fue un cementerio exclusivo para personajes de élite de la cultura Inca.
Rolando Pizarro Silva y Jackeline Ortiz lideran el proyecto de investigación “Prospección endoscópica en el Templo de la Luna del parque arqueológico de Machu Picchu” desde inicios de este mes y culminará en unas semanas más.
Según estudios, no se trataría de un templo específicamente “la denominación fue dada por algunos extranjeros curiosos que en noches de luna llena llenaba de luz la caverna; sin embargo, no existen rasgos científicos que puedan decirnos que cumplía esa función”, relata Rolando.
Desde antes de la intervención en el sitio, al que se asciende por un camino de herradura, los arqueólogos mantienen la hipótesis que habría cumplido una función diferente, un espacio mortuorio por las estructuras asociadas a un contexto ritual-funerario.
Según Rolando, el osteólogo George Eaton que trabajó junto a Hiram Bingham, excavó alrededor de 68 cavernas de donde extrajo individuos, material cultural, indicador que los aproxima a los estudios que realizan, pero que “El Templo de la Luna” cobraría cierta importancia entre las cavernas.
“Por la calidad de la arquitectura que tenemos en este sector no estaríamos hablando de una tumba para una persona normal, sino para la elaboración de un personaje de élite de la época Inca”, subrayó al destacar los cimientos, los aparejos, los trasmuros.
Para poder esclarecer más aún la hipótesis que sostiene, intensifican las labores en tres fases, como la prospección arqueológica, que consiste en el reconocimiento superficial del sector, la excavación de unos 75 centímetros que permitió visualizar cimientos, tratamiento de piso para la adecuación de la caverna, y la tercera fase, quizá la más significativa, la endoscopia, método que también se utilizó durante las investigaciones en las pirámides de Egipto, aseguran.
El endoscopio, según explica, es una cámara pequeña conectada a un cable con un conducto que será introducido en espacios reducidos, para poder visualizar cavidades de estos espacios.
“Es una técnica novedosa que hemos tratado de insertar, pero debido a su complejidad y a la importancia que tiene el sector y Machu Picchu, tenemos que ser delicados con ese tema, estamos a la espera de la aprobación del Parque Arqueológico de Machu Picchu, a que nos autoricen la endoscopia”, mencionó.
“Imagino que va ser muy limitado porque en el avance que hemos tenido, hemos visto que esta arquitectura es muy fina y que realmente el método va ser muy limitado, hemos encontrado si pequeños espacios donde queremos prospectar con el endoscopio y estamos seguros de que nos va a brindar datos importantes para la interpretación del espacio”, destacó.
Espacio sagrado
Durante febrero evidenciaron características que “tiene la estructura principal que es la masina. Presenta tres nichos trapezoidales y estos nichos en época Inca han cumplido la función para albergar las momias o los mallquis. El espacio estaba en proceso de reconstrucción. Se iba a construir una cámara, y, pues nosotros inferimos de que era el fin funerario, de poner ahí a un individuo importante”, sostiene Rolando.
“De acuerdo al análisis arquitectónico nos está mostrando que se trataría de los nichos, un mausoleo, una secuencia de tumbas que estarían en todo el Huayna Picchu, no es el único sector hay varias cavernas que estarían mostrando una secuencia tradicional de los entierros de la gente de élite de la época inca que se mencionan en crónicas, que indican que los mallquis eran tratados como seres vivos después de la muerte, y tenían una estructura social a cargo de sus panacas”, agrega Jackeline.
“Los personajes de alta clase no eran literalmente enterrados sino guardados en espacios para ser vueltos a sacar y poner, un claro ejemplo es en todo el Valle Sagrados de los Incas, las estructuras funerarias siempre tienen accesos, puertas con el fin de sacarlos poner nuevas ofrendas, renovarlos, limpiarlos”, explicó.
Para los arqueólogos, que profundizan sus investigaciones, la muerte y la sacralidad estuvo muy presente en la época Inca, pues no eran olvidados después de dejar este mundo, más aún hubo una relación entre los Incas vivos con los acaecidos. Hubo una conexión desde las cavernas con el hanaq pacha y ukhu pacha (el espacio terrenal con el inframundo).
Durante las primeras labores los arqueólogos tuvieron la colaboración internacional de un periodista y un fotógrafo de la National Geographic, labor voluntaria que se replicaría en la difusión de la investigación, hallazgos y conclusión, la cual se plasmaría en un libro.
Dato:
La investigación que lleva adelante el equipo de arqueólogos fue tramitada y autorizada por el Ministerio de Cultura, tras evaluaciones de áreas vinculadas y ahora están a la espera de la endoscopia. Para el efecto ya superaron una inspección técnica.