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Ley de Búsqueda de Personas Desaparecidas: avances y retos pendientes

Hasta junio de 2019 han sido restituidos los restos de 1,199 desaparecidos entre 1980 y 2000

El 27 de junio se restituyeron los restos humanos de 64 personas desaparecidas durante el periodo de violencia 1980 – 2000. Aunque las restituciones continúan, aún hay más de 5 mil personas con posible sitio de entierro y más de 13 mil cuyo paradero es desconocido. En la imagen, los restos que luego de la ceremonia en Huamanga fueron llevados a su tierra: Chuyas (Ayacucho). Foto: Minjus.

El 27 de junio se restituyeron los restos humanos de 64 personas desaparecidas durante el periodo de violencia 1980 – 2000. Aunque las restituciones continúan, aún hay más de 5 mil personas con posible sitio de entierro y más de 13 mil cuyo paradero es desconocido. En la imagen, los restos que luego de la ceremonia en Huamanga fueron llevados a su tierra: Chuyas (Ayacucho). Foto: Minjus.

04:00 | Lima, jul. 8.

Por Harold Moreno Luna

Un arreglo floral acompañó cada una de las 64 cajas pequeñas y blancas, como ataúdes de niños, que llegaron la mañana del pasado 27 de junio a la catedral de Huamanga. Se trataba de osarios: recipientes para reunir huesos u otros vestigios humanos.

En el interior de los osarios descansaban los restos de víctimas de la violencia política en diferentes zonas de Ayacucho, Cusco y Huancavelica, y que fueron restituidos a sus familiares con décadas de retraso luego de un arduo trabajo de las autoridades competentes.

Hasta junio de 2019, han sido restituidos los restos de 1,199 personas desaparecidas durante el periodo de violencia entre 1980 y 2000. No obstante, el proceso, liderado desde 2017 por la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas (DGBPD) del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, tiene todavía un largo camino por delante: las personas desaparecidas con posible sitio de entierro o de las que no se sabe nada suman más de 19,000.  

En junio de 2016 se promulgó la Ley de Búsqueda de Personas Desaparecidas Durante el Periodo de Violencia 1980 – 2000. Un año después nació la DGBPD y en 2018 se presentó el listado base del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y Sitios de Entierro (Renade). 

A tres años de la Ley de Búsqueda de Personas Desaparecidas, ¿cómo está el avance? ¿Qué labores se deben priorizar? ¿Cómo perciben el proceso los familiares de las víctimas?


Primeros y necesarios pasos 

El trabajo de la DGBPD en sus dos años de existencia abarcó, entre otros aspectos, la elaboración del Renade, la implementación (en proceso) del Banco de Datos Genéticos y las primeras investigaciones de casos y restituciones de restos a familiares con un enfoque humanitario que más allá del mero proceso de investigación criminal. Así lo señala a la Agencia Andina su directora, Mónica Barriga Pérez

“Se hizo una labor para sistematizar, centralizar y depurar la información que ha sido recogida por otras entidades; información que se suma a lo que nosotros estamos recogiendo en campo. Así, por primera vez en el país, se ha establecido una cifra oficial: fueron 20,511 personas desaparecidas durante el periodo de violencia”, afirma. 

Los registros a los que se refiere Barriga son el Registro Único de Víctimas, el Registro Especial de Ausencia por Desaparición Forzada de la Defensoría del Pueblo, los listados de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), la base de datos ante mortem del Equipo Peruano de Antropología Forense (Epaf), la información del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, entre otras fuentes.



En noviembre de 2018 se realizó otra restitución masiva: 26 víctimas del terrorismo volvieron a la tierra que los vio nacer. Foto: ANDINA/Jack Ramón.

“A partir de la información procesada hemos elaborado unos grupos con estrategias diferentes de planificación para la búsqueda, recuperación y restitución a los familiares”, explica la funcionaria y aclara que el registro es abierto a nueva información.

Vías paralelas 

Antes de la Ley de Búsqueda, el proceso era realizado desde el Ministerio Público. Ahora, lo encabeza el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos a través de la DGBPD. 

Para Barriga, es importante entender que la vía penal y el enfoque humanitario no son caminos que interfieran el uno con el otro.  

“Nosotros hacemos una labor de búsqueda, identificación, recuperación y restitución a los familiares de las personas desaparecidas, ya no dentro del proceso penal y con los plazos del proceso penal sino con un procedimiento ad hoc para poder dar respuesta a los familiares. 

La búsqueda con enfoque humanitario tiene tres etapas: la investigación humanitaria (cuyo informe es remitido al Ministerio Público para el desarrollo de la vía fiscal), el trabajo conjunto de análisis e identificación y, finalmente, el cierre con una restitución digna. 

Con este enfoque, la DGBPD ha recuperado, identificado y restituido a 38 personas; y ha coadyuvado al Ministerio Público en la entrega de restos ya identificados que permanecían en Medicina Legal desde hace varios años. La entrega reciente de los 64 restos es parte de este último proceso.

Respuestas 

Adelina García, presidenta de la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (Anfasep) de Ayacucho, espera más trabajos de investigación en campo.

“Ahora la ley de búsqueda no está como nosotros pedimos y lo hemos denunciado en diferentes comunicados. Merecemos que vengan a explicarnos y a buscar, hay bastantes fosas comunes todavía. A mi esposo se lo han llevado a Totos (base militar en la provincia ayacuchana de Cangallo). ¿Cuántas fosas han encontrado?”, se pregunta. 

Su reacción no es gratuita. En diciembre de 1983, un grupo de militares entró a su casa y se llevó a su esposo, un cerrajero de 27 años. Adelina tenía 20 años. Todas las pesquisas fueron inútiles. Recorrió las instalaciones policiales, recibió innumerables datos de supuestos lugares de entierro donde lo encontraría. Le dijeron que espere 15 días y regrese a preguntar a la PIP (Policía de Investigaciones del Perú) y así pasó el tiempo.  Van más de 35 años sin respuesta.


La municipalidad distrital de Chaccas (Ayacucho) construyó un mausoleo para las 27 víctimas (26 identificadas y un NN) el año pasado tras la restitución de los restos. Foto: ANDINA/Jack Ramón.

Como ella, el rostro de la búsqueda de personas desaparecidas tiene la mirada envejecida de la mujer andina: esposas, madres, hijas.

Otra lideresa de la búsqueda de desaparecidos y su antecesora en el cargo, Angélica Mendoza (conocida como Mamá Angélica), falleció en 2017 sin encontrar a su hijo. “Mamacita, no llores, yo soy varoncito, no tengo culpa, nada, yo voy a salir, no te preocupes, madre” fueron las últimas palabras que le escuchó a su hijo. Luego se lo llevaron los militares. 

“En Anfasep tenemos en promedio 65 o 60 años, (somos) principalmente mujeres. Ojalá nos hagan caso. Hay mamás que todavía están esperando”, refiere Adelina García a la Agencia Andina

La DGBPD ha realizado restituciones y todo el proceso de investigación previo en Ayacucho, Huancavelica y Huánuco. Sin embargo, su directora admite que los casos trabajados son todavía muy pocos, pero enfatiza en el corto tiempo que vienen trabajando. 

“Hemos venido realizando avances en instrumentos que nos van a permitir realizar nuestro trabajo y se ha ido consolidando el equipo. Nuestra meta mínima es llegar a las 500 respuestas al año. El año pasado no se alcanzó esta cifra, pero este año hemos hecho una proyección y sí vamos a alcanzar la meta este año. Este año también hemos tenido un presupuesto adicional que nos ha permitido consolidar al equipo de trabajo y mudarnos a un nuevo espacio”, señala Barriga. 

“Sería bueno (tener 500 respuestas al año). Hubo violencia de militares y de terroristas, no fue nuestra culpa. Deben priorizar los casos”, considera Adelina García.



Adelina García y las asociadas de Anfasep recorrieron la plaza de Armas de Huamanga junto a los restos de las 64 personas recientemente restituidas este 27 de junio. Foto: Facebook Anfasep Ayacucho.

Por respuestas se consideran a las parciales (hitos dentro del proceso de investigación: encontrar los restos, tomar pruebas de ADN, realizar exhibiciones de prendas) y las finales (restituir el cuerpo de forma digna y con respeto a las creencias religiosas y culturales propias o informar que los medios se agotaron sin poder hacerlo). 

“También hay casos, aunque el número no es tan alto, de personas halladas con vida. Ahora estamos viendo uno en Huánuco que desapareció cuando tenía 11 años y fue hallado con vida fuera del país”, precisa la directora de la DGBPD. 

Trabajo conjunto 

Para Gisela Ortiz, directora de Operaciones y representante legal del Equipo Peruano de Antropología Forense (Epaf), la DGBPD realiza un trabajo complejo y ha tenido ciertos avances.

“Reconozco que llevan a cabo el proceso de búsqueda que es algo bastante complejo, y lo más importante: con un enfoque humanitario. También han elaborado documentos desde el Estado para poder trabajar y es verdad que eso es algo que toma bastante tiempo”, comentó a la Agencia Andina

Para Ortiz, la DGBPD ha realizado una importante labor de acompañamiento psicosocial a las familias o comunidades, pero se debe articular mejor el trabajo conjunto con el Ministerio Público. 

“El Ministerio Público ha realizado un trabajo durante 30 años con cifras bajas, y muchas de sus restituciones fueron ratificaciones de identidad; es decir, la verificación de identidad de una persona que legalmente está desaparecida, pero cuya ubicación la conocen las familias. Ahora deben articular con el Minjus y creo que aún es algo débil. Ahora, también es cierto que en este tiempo hubo tres fiscales de la Nación, y eso no ayuda”, comenta. 

Belsa Escobar, hija de Angel Escobar Jurado (desaparecido en Huancavelica en 1990) y miembro de la Asociación de Familiares y Víctimas por Violencia Kukanchik Paqarisun, percibió la misma falta de coordinación cuando una restitución de restos fue cancelada por problemas logísticos que no le supieron explicar bien.  

“Deben trabajar coordinadamente para que no se repitan situaciones similares. Y deben apurarse, hay mucha gente mayor que busca. Es muy doloroso y difícil”, sostiene. 

Para la directora de la DGBPD, las coordinaciones con el Ministerio Público sin un “punto prioritario” y continuo. “Estamos siempre a disposición de coordinar y se han realizado diferentes acercamientos. Al comienzo, parte de las dificultades era el desconocimiento de las funciones”.

Barriga añade que ambas instituciones tienen competencias con puntos en común que deben complementarse.

“Como todo proceso con un nuevo modelo puede generar cierta resistencia en algunos actores, pero siento que en este momento (la actual gestión) la voluntad del Ministerio Público es apoyar en el proceso de búsqueda y trabajar de forma conjunta”, indica.

La restitución con enfoque humanitario comprende el respeto a las tradiciones religiosas y culturales de las familias y comunidades de las personas desaparecidas. En la imagen, la ceremonia que se realizó en la catedral de Huamanga con los 64 restos recientemente restituidos. Luego estos fueron llevados a sus comunidades en 23 rutas diferentes. Foto: Facebook Anfasep Ayacucho.

ADN para encontrar 

El Banco de Datos Genéticos permite guardar los perfiles genéticos para compararlos y así encontrar el parentesco entre los familiares y los restos en el proceso de búsqueda. Con la Ley de Búsqueda, la información de las muestras tomadas en procesos judiciales puede almacenarse para usos futuros en vez de morir con el expediente fiscal. 

Con este fin, la DGBPD firmó un convenio en mayo de este año con el Instituto Peruano de Antropología Forense. El Epaf (una organización no gubernamental) asumió así el compromiso de remitir la información y perfiles genéticos obtenidos durante los años de trabajo forense de exhumación y análisis de restos en casos de desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales en el Perú. 

Otra fuente fundamental para alimentar el Banco de Datos Genéticos son los perfiles genéticos obtenidos y procesados por el Ministerio Público. “Todavía no tenemos acceso a esa información, pero lo estamos coordinando”, precisa la funcionaria


La Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas (DGBPD) realiza el acompañamiento psicosocial hasta la restitución en el lugar de origen. En la imagen, personal de la DGBPD acompaña la restitución final en Pampalca (Ayacucho). Foto: Minjus.

Prisa necesaria 

“No es algo automático: tiene etapas y toma tiempo”, refiere la funcionaria sobre la búsqueda. “Pero somos conscientes de que los familiares están esperando una respuesta y nosotros estamos colocando todo de nuestra parte para que se pueda dar una respuesta lo más pronto posible”, añade Barriga. 

Para Gisela Ortiz, del Epaf, hubo en el pasado demoras innecesarios y existen casos avanzados por el Ministerio Público con los que el cierre puede ser más cercano, y añade que “(los familiares) son personas que merecen un consuelo antes de morir. Articular con instituciones, pedir ayuda o voluntarios: siempre hay algo que se puede hacer. La DGBPD está avanzando más ahora pero hay que estar vigilantes”. 

Más cifras 

A continuación, revisa nuestra infografía interactiva con más cifras actualizadas al 12 de junio de 2019 de las personas desaparecidas, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y Sitios de Entierro (Renade).


(FIN) HML/CCR

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Publicado: 9/7/2019