Andina

La esperanza se renueva en Cusco con hospital de cáncer pediátrico

Asociación Vidawasi busca brindar la mejor atención a pacientes y familiares

La esperanza se renueva en Cusco con hospital de cáncer pediátrico. ANDINA/Héctor Vinces

La esperanza se renueva en Cusco con hospital de cáncer pediátrico. ANDINA/Héctor Vinces

08:28 | Lima, jul. 1.

El Perú está rumbo a contar con el primer hospital de Cáncer Pediátrico. Ubicado en el Cusco, será un referente en Sudamérica. El proyecto lo impulsa la asociación Vidawasi, y busca brindar los más altos estándares de curación y ofrecer hospedaje a las familias en extrema pobreza.

En la hermosa sierra cusqueña, con el lema “Somos peruanos y podemos hacerlo”, se levanta el primer hospital de cáncer infantil del Perú y Sudamérica. Es también el cuarto de su tipo en el mundo. La meta de sus fundadores es que alcance los altos niveles de curación que existen en los países desarrollados.

Su estratégica ubicación, en el corazón del Valle Sagrado de los Incas, permitirá atender –inicialmente– a niños y jóvenes de las zonas más vulnerables del sur del país, pero se espera que tenga un alcance mayor. Jesús Dongo Avalo, fundador y presidente de la asociación sin fines de lucro Vidawasi (Casa de la Vida), se ha propuesto consolidar la obra que busca reducir drásticamente la mortalidad infantil por el cáncer.

Microciudad del amor


Pero el ambicioso complejo hospitalario va más allá de los objetivos para los que se concibe. Se edifica en el centro de la Microciudad del amor, cuyas instalaciones acordes con la cultura inca y belleza paisajista, agrupa en sus 15 hectáreas de extensión dos campos de acción: salud y cultura. En el primero, que consta de 12 hectáreas, ya se ha construido una docena de ambientes complementarios al hospital Vidawasi, entre ellos las áreas de hospedaje Casa Vidawasi, Villa Médica, Villa de Voluntariado, Albergues Familiares y una capilla. Otras tres hectáreas están destinadas a la investigación, difusión científica, formación y capacitación de los profesionales de la salud. “Será una plataforma para organizar eventos culturales, científicos y académicos al servicio del país”, refiere Dongo.


Familias que asisten


El concepto innovador de Vidawasi es el de asistir a las familias para que acompañen a sus hijos hasta el alta definitiva. Se considera que todo el proceso de recuperación del cáncer es muy intenso. Con este fin, se diseñaron los albergues donde vivirán las familias de extrema pobreza, tal como lo hacen los mejores hospitales del mundo, aliados de Vidawasi.

Diversas organizaciones, empresas y personas del país y del extranjero han aportado a esta causa que comenzó hace seis años. Con ello se construye el Bloque A, el primer pabellón. Tiene un área de 3,020 metros cuadrados, que se prevé inaugurar a mediados del 2020, con atención clínica pediátrica ambulatoria, inicialmente.

Mover la solidaridad


Como la perspectiva es disponer de ocho pabellones más, se requiere para la construcción del casco 50 millones de dólares, por lo que es imprescindible la participación solidaria de todos los peruanos en esta etapa del proyecto.

“En Vidawasi queremos unir al país mediante la solidaridad, por eso los invitamos a donar para que nuestro sueño se haga realidad y permitir que muchos niños con cáncer cuenten con una atención de calidad y con amor”, enfatizó.

El hospital tiene el respaldo y soporte de reconocidos hospitales del mundo: St. Jude Children’s Research Hospital (Estados Unidos), Hospital de Cáncer de Barretos (Brasil) y el Hospital Infantil Teletón de Oncología (México), entre otros.

Por un milagro de vida


El terreno donde se erige el primer nosocomio para el tratamiento de cáncer infantil, estaba destinado al principio para la construcción de un gran hotel, así lo habían previsto el abogado Jesús Dongo y su esposa, Marina Cano, profesora de educación inicial; pero el destino cambió los planes. En el 2010, Dongo compró una cuatrimoto y la guardó. Hasta que un día decidió dar una vuelta por el jardín de su casa. En esos momentos apareció Abigaíl, la mayor de sus tres hijos, por ese entonces de 5 años. Al subir, la niña presionó un llamativo botón rojo y se elevó la velocidad a 200 kilómetros por hora. Padre e hija terminaron impactando contra una pared de concreto que cayó junto con balones de gas, que por fortuna no estallaron.

Padre e hija quedaron graves. El primero con colapso de los pulmones y otros órganos vitales; mientras que la pequeña tuvo una complicada conmoción cerebral. Pero gracias a su profunda fe, pidiendo sobre todo por la vida de su pequeña, salieron de su estado crítico y se recuperaron. Entonces, Jesús Dongo y Marina Cano asumieron el compromiso de ayudar a los más necesitados.

“¿Por qué niños con cáncer? Nos preguntan muchos. Cuando convalecía al lado de mi hija, nunca imaginé el profundo dolor que un padre puede sentir al ver a su hijo con posibilidades de morir. Ese dolor nos hizo decidir por los niños y elegimos luchar contra el cáncer, porque es una terrible enfermedad que le trae mucho dolor a las familias”, comenta Dongo. “Vidawasi nace de una historia familiar, de un milagro de vida porque Dios me devolvió a mi esposo e hija. Ahora Vidawasi es de todos los peruanos”, concluye Marina Cano.

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(FIN) DOP/MAO

Publicado: 1/7/2019