Hospital Almenara logra más de 95 % de supervivencia en compleja cirugía de páncreas

Seguimiento de 414 pacientes permitió al Almenara lograr resultados comparables con centros internacionales

Hospital Guillermo Almenara alcanza resultados comparables con centros internacionales líderes en cirugía de páncreas. Foto: ANDINA/Difusión

Hospital Guillermo Almenara alcanza resultados comparables con centros internacionales líderes en cirugía de páncreas. Foto: ANDINA/Difusión

18:53 | Lima, ago. 26.

Registrar cada intervención, analizar los resultados y corregir continuamente los procesos fue la estrategia que permitió al Servicio de Cirugía de Páncreas del Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen (HNGAI) de EsSalud alcanzar una supervivencia quirúrgica superior al 95 % en una de las operaciones más complejas de la medicina.

Entre 2009 y 2023, el equipo multidisciplinario realizó el seguimiento de 414 pacientes sometidos a una pancreatoduodenectomía, procedimiento utilizado principalmente para tratar tumores ubicados en la cabeza del páncreas y zonas cercanas.


Los resultados, publicados en HPB Journal, revista científica de las asociaciones internacionales de cirugía hepato-pancreato-biliar, reportaron una mortalidad operatoria menor del 5 %, indicador empleado internacionalmente para evaluar la calidad y seguridad de esta intervención.

El volumen de pacientes atendidos posiciona al Hospital Almenara como el centro con mayor experiencia del país en este tipo de cirugía y evidencia que un establecimiento público peruano está en la capacidad de abordar enfermedades de alta complejidad con resultados comparables con las mejores instituciones del mundo. 

"La cirugía del páncreas es el ´Monte Everest´ de la medicina por su enorme dificultad técnica. Si no investigamos y medimos, no sabemos si realmente tenemos éxito", explica el Dr. Gustavo Reaño-Paredes, cirujano del servicio, creador y líder del equipo multidisciplinario de cirugía de páncreas del Hospital Almenara y autor principal del estudio.

Un modelo basado en medir y mejorar

Los resultados responden a un trabajo sostenido que involucró la selección de pacientes, la estandarización de la técnica quirúrgica, el manejo nutricional y la vigilancia postoperatoria. Cada intervención fue incorporada a un registro que permitió identificar complicaciones, evaluar los procedimientos y perfeccionar los protocolos de atención.

El modelo requiere la participación coordinada de cirujanos, anestesiólogos, intensivistas, enfermeros y nutricionistas. La mayoría de las intervenciones fueron realizadas por el Dr. Reaño-Paredes junto con el Dr. Fritz Kometter Barrios, jefe del Servicio de Cirugía de Páncreas y mentor del especialista.

Este logro es el resultado del trabajo incansable de un equipo multidisciplinario. Demuestra que, en el Perú, con protocolos claros y dedicación, la salud pública puede ofrecer una atención de la más alta calidad”, destaca el Dr. Reaño-Paredes.


La investigación también permitió identificar los factores que pueden comprometer el resultado de la operación. Uno de los principales fue la colangitis preoperatoria, una infección de las vías biliares ocasionada por la obstrucción que produce el tumor.

Asimismo, durante los últimos cinco años analizados se registró un incremento de pacientes que llegaron al quirófano con mayor deterioro físico, pérdida importante de peso o enfermedades crónicas avanzadas. Estas condiciones debilitan al organismo y elevan el riesgo de complicaciones posteriores.

No basta con tener cirujanos de primer nivel si el paciente llega en una fase avanzada de la enfermedad o con infecciones activas no controladas. El verdadero desafío es ganarle la carrera al avance del tumor”, señala el especialista.

El estudio también identificó una particularidad epidemiológica: el adenocarcinoma ampular fue la patología más frecuente y representó el 43.2 % de los casos. Este tumor, ubicado en la unión de los conductos biliar y pancreático, suele producir tempranamente ictericia, una coloración amarillenta en los ojos y la piel que puede ofrecer una ventana de oportunidad para detectar la enfermedad.

Por ello, el equipo médico recomienda no ignorar señales como la ictericia, el dolor abdominal persistente o la pérdida de peso inexplicable. Una evaluación médica y un diagnóstico por imágenes oportunos pueden permitir que la operación sea programada antes de que aparezcan infecciones graves, desnutrición u otras complicaciones.


El impacto del modelo también puede observarse en pacientes como Jenny Espinosa, quien llegó a Lima desde el Cusco con un pronóstico inicial de apenas 30 días de vida y un hijo de un año y medio. Tras superar tres cirugías de alta complejidad realizadas por el equipo del Hospital Almenara, lleva catorce años de vida y actualmente desarrolla sus actividades con normalidad.

Su historia no representa el desenlace de todos los pacientes, pero muestra el alcance que pueden tener la atención especializada y una intervención realizada oportunamente. La experiencia del Hospital Almenara demuestra que la investigación clínica, la medición permanente y el trabajo multidisciplinario pueden fortalecer la respuesta de la salud pública frente a enfermedades de alta complejidad.




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(FIN) NDP/ICI


Publicado: 26/8/2026