Miles de fieles y devotos de la Virgen de la Candelaria se reunieron este lunes 2 de febrero en la plaza Mayor de Puno para participar en la misa central de la festividad, un acto marcado por el fervor religioso y el luto, pues dos danzarines de la zona sur de la región perdieron la vida en un accidente cuando viajaban para el concurso de danzas. .
La imagen de la virgen estuvo en el atrio de la catedral de la Ciudad Lacustre, donde las autoridades eclesiásticas y la población asistente rindieron homenaje en medio de un ambiente de emoción y recogimiento.
La ceremonia comenzó a las 10 de la mañana y fue presidida por monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich, obispo de la diócesis de Puno. En su homilía, el religioso destacó el mensaje de la virgen como portadora de la luz de Cristo, un símbolo de esperanza para iluminar las dificultades y guiar a los creyentes con claridad espiritual.

Al finalizar la misa, se confirmó que no hubo mensajes especiales enviados desde el Vaticano para esta edición de la festividad.
En señal de respeto, la agrupación folclórica a la que pertenecían los danzarines fallecidos guardó un minuto de silencio antes de continuar con su presentación. Este gesto fue acompañado por las delegaciones de danzantes autóctonos que llegaron desde distintas provincias de la región, unidas en el dolor por la pérdida de sus compañeros.

Tras el oficio religioso, los fieles formaron largas colas para recibir la bendición de la imagen de la virgen, que permaneció en el atrio de la catedral. Muchos de ellos, con lágrimas en los ojos, se arrodillaron ante la imagen para agradecer los milagros recibidos a lo largo de sus vidas, especialmente en temas de salud y pedidos personales. Algunos entregaron ofrendas florales como muestra de su devoción y gratitud.

La imagen de la Virgen de la Candelaria fue trasladada desde su templo en San Juan, ubicado en el parque Manuel Pino, hasta la catedral en la plaza mayor, la noche del domingo 1 de febrero. Este traslado fue organizado por la Hermandad de la Virgen de la Candelaria, en coordinación con el alferado principal de la festividad y los representantes de los grupos folclóricos.
Los asistentes, muchos de los cuales conocen a la virgen desde su niñez, compartieron testimonios sobre los milagros que atribuyen a su patrona. Relataron cómo la virgen les ha ayudado en momentos difíciles, cumpliendo sus pedidos y protegiéndolos con su manto en situaciones de enfermedad. Por eso, cada año regresan a la misa, para renovar su fe y agradecer.

Entre los asistentes a la misa central estuvieron autoridades políticas y locales, como el gobernador regional de Puno, Richard Hancco Soncco; el presidente de la Corte Superior de Justicia de Puno, Benny Álvarez Quiñonez; y el alcalde de la municipalidad provincial de Puno, Javier Ponce Roque. Su presencia reflejó la importancia de esta festividad, no solo para los fieles, sino también para la vida cultural y social de la región.

La festividad de la Virgen de la Candelaria es una de las celebraciones más grandes y significativas de Puno, atrayendo a devotos de distintas partes del país y del extranjero. Este año, sin embargo, la alegría habitual se mezcló con el dolor por la pérdida de los dos danzarines, recordando a todos los presentes la fragilidad de la vida y la importancia de la unión en la fe.
Los organizadores y las autoridades eclesiásticas reafirmaron su compromiso de seguir promoviendo la devoción a la virgen, pero también de velar por la seguridad de los participantes en las actividades folclóricas.
Mientras tanto, los fieles seguirán llegando al templo San Juan durante la antesala de la octava de la festividad, buscando consuelo y esperanza en la imagen que, para ellos, representa protección y luz.
La Virgen de la Candelaria sigue siendo para los puneños un símbolo de fe y resistencia. En un día donde la alegría y el dolor se entrelazaron, los fieles demostraron que más allá de las pérdidas, su devoción permanece intacta.
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(FIN) AAM/TMC
Publicado: 2/2/2026