Durante la Festividad de la Virgen de la Candelaria se desarrolla una serie de actividades de índole religioso y costumbrista que constituyen hitos claves de esta apoteósica y multitudinaria celebración declarada Patrimonio Cultural de la Nación y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
A continuación, conoce cómo se celebran la Novena, la Misa de Alba, la entrada de K’apos, la Octava, el cacharpari y el K’aynachi, entre otras tradiciones de esta solemnidad que cada año congrega a miles de devotos locales y procedentes de diversas partes del Perú e incluso de muchos otros países.
Misas de Novena
Las últimas semanas de enero empiezan a celebrarse las Misas de Novena en el santuario de la Virgen de la Candelaria, ubicado en el templo de San Juan Bautista, en el centro de la ciudad de Puno. Estas celebraciones litúrgicas se celebran durante nueve días consecutivos y están precedidas por el rezo del santo rosario.
Los conjuntos y algunas instituciones públicas y privadas contratan sus Misas de Novena para dar inicio a sus actividades de la Festividad de la Virgen de la Candelaria.
Misa de Alba
A las cinco de la mañana del 1 de febrero se celebra la Misa de Alba en honor a la Virgen de la Candelaria, en el templo de San Juan Bautista. Los alferados de Fiesta deben cumplir con la reventazón de salvas y camaretazos en el cerro Azoguini, dando inicio oficial a la fiesta.

Para esta ocasión, algunos conjuntos se reúnen en los cerros o plazas más cercanos a su barrio, para luego “bajar a la misa”.
Entrada de K’apos
Por la tarde del 1 de febrero, en la parte exterior del templo de San Juan Bautista, se lleva a cabo la Entrada de K’apos, a cargo de los pobladores de los distritos y comunidades que llegan a la ciudad de Puno desde tempranas horas.
Una fila de hombres montados a caballo anuncia el paso de las delegaciones, lideradas por sus tenientes gobernadores, que hacen su entrada al parque Pino y la plaza de Armas de Puno con aparejos de leña, ramas y troncos cargados sobre burros y llamas.

La ceremonia ritual consiste en quemar la leña como una señal de agradecimiento a la virgen y a la Pachamama por la producción obtenida a lo largo del año. Es característico que como leña se queme a muña, una hierba aromática con propiedades curativas que inunda con su olor el centro de la ciudad. Se cree que el fuego sirve como un catalizador para alejar a los malos espíritus.
Por la noche es el turno de los alferados de Fiesta que deben organizar la quema de castillos y fuegos artificiales para festejar la víspera del 2 de febrero, fecha central de la festividad. El parque Pino recibe una multitud de gente que colma este espacio público.
Día central de la virgen
Al mediodía del 2 de febrero se realiza una Misa de Fiesta en el santuario de la Virgen de la Candelaria, ubicado en el templo de San Juan Bautista, a cargo del obispo de Puno, para celebrar el día central de Festividad de la Virgen de la Candelaria. Luego se saca a la imagen en procesión por el centro de la ciudad, donde se levantan pequeños altares y se canta.

Participan los alferados de Fiesta, las autoridades y un multitudinario número de fieles, además de los conjuntos de sicuris del Barrio Mañazo y Juventud Obrera. Es una ceremonia religiosa muy protocolar cargada de devoción, incienso, humo, cánticos, solemnidad, altares y alfombras florales.
Octava
Uno de los hitos más relevantes de la festividad en honor de la Virgen de la Candelaria es la Octava, en la que se desarrollan ritos religiosos donde se venera con profunda fe y devoción a la patrona de Puno, y también un fastuoso despliegue de conjuntos de danzas y música que evidencian por qué se considera a esta región altiplánica como la capital del folclor peruano.

La Octava se celebra ocho días después del 2 de febrero, que es el día central de la festividad. Al mediodía se lleva a cabo la Misa de Octava, celebrada por el obispo de Puno, con la participación de los alferados de la Octava, autoridades y feligreses, para luego sacar en procesión a la virgen, donde se suman algunos conjuntos de trajes de luces que vienen de participar en el concurso.

La homilía de la Misa de Octava suele llamar la atención y es muy comentada durante los siguientes días, dado que el obispo aprovecha la ocasión para llamar a la reflexión a los devotos y a quienes participan en la fiesta pidiéndoles moderación y evitar los excesos.
Parada de danzas y veneración
El día lunes después de la Octava es uno de los más esperados y se lleva a cabo la Parada y Veneración en honor a la Virgen de la Candelaria. Ese día es declarado feriado local en la ciudad de Puno. La parada empieza a primera hora de la mañana y los conjuntos siguen un orden de presentación de acuerdo a lo establecido en un sorteo previo.
La parada abarca una ruta de aproximadamente 3 o 4 kilómetros que comprende como lugar más importante de su recorrido el paso frente a la iglesia San Juan, donde la imagen de la Virgen de la Candelaria espera a los danzarines y a sus bandas de músicos para que le presenten su saludo y veneración.
Cacharpari
Con el cacharpari o fiesta de despedida los conjuntos dan por terminada su participación en la Fiesta de la Virgen de la Candelaria, luego de participar en la Misa de Despedida en el templo de San Juan Bautista, y en la procesión que llevan a cabo, pues cada conjunto tiene una réplica de la virgen.

En el cacharpari, los alferados del conjunto y la junta directiva que organiza la festividad traspasan sus cargos a quienes han decidido asumir esa responsabilidad el año siguiente. Asimismo, se renuevan los compromisos de los integrantes y de las personas cercanas a los nuevos alferados con el propósito de mejorar la organización y superar las dificultades que pudieran haber ocurrido.
Luego del festejo se sale a bailar por las calles y, en el caso de los sicuris, se llega al Arco Deustua para luego acudir al centro de la ciudad de Puno, constituyéndose en la última bailada de la fiesta.
K’aynachi
Al día siguiente del cacharpari se celebra el k’aynachi en las casas de los alferados salientes. Es una ceremonia donde se entrega oficialmente los cargos, tanto de los alferados como de las juntas directivas.

Se aprovecha esta ocasión para agradecer al grupo de personas que ha tenido a su cargo la preparación de las comidas y bebidas durante los días de la fiesta, como una forma de retribución por su valiosa contribución al desarrollo y éxito de la festividad.
(FIN) LZD/MAO
JRA
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