“Estudiaba con mi mejor amiga”: la historia detrás de escolar primer puesto en UNMSM

Con 1480.375 puntos, lideró la modalidad de primeros puestos de educación secundaria

Kiara Sánchez ingresó en el primer puesto en la modalidad de escolares a la UNMSM. Foto: ANDINA/Jhonel Rodríguez Robles

Kiara Sánchez ingresó en el primer puesto en la modalidad de escolares a la UNMSM. Foto: ANDINA/Jhonel Rodríguez Robles

11:00 | Lima, mar. 29.

Por Dany Seminario Coronado

Durante doce meses, su rutina estuvo definida por una exigente preparación que combinó estudios escolares, academia y una presión constante. Así transcurrió el último año de Kyara Millene Sanchez Tuesta, la escolar que alcanzó el primer puesto en Medicina en San Marcos, en la modalidad de primeros puestos de educación secundaria.


La joven de 17 años cursaba el quinto de secundaria cuando decidió intensificar su preparación para ingresar a la Decana de América. En medio de esa etapa demandante, el estudio compartido se convirtió en su principal apoyo para sostener el ritmo académico.


"Con mi mejor amiga repasábamos juntas. Eso ayudaba bastante, porque podíamos resolver dudas y reforzar lo aprendido", contó en conversación con la Agencia Andina. Esta práctica, lejos de ser ocasional, se convirtió en una manera de no sentirse sola en este difícil proceso.

Su interés por estudiar una de las carreras más demandadas en el país nació por el gusto al curso de Biología y la complejidad del ser humano. Aunque durante la secundaria dudó por la exigencia de la carrera, fue en su etapa de preparación preuniversitaria cuando reafirmó su decisión.

Estudiar acompañada en medio de la presión


Ingresar a la carrera de Medicina en San Marcos no solo representa una meta académica, sino también un proceso altamente competitivo. La gran cantidad de postulantes y el nivel de exigencia elevan la presión, convirtiendo el acompañamiento entre pares en una estrategia clave para sostener el rendimiento.

Y en el caso de Kyara no fue una excepción. Estudiar con alguien más no solo le permitía reforzar conocimientos, sino también afrontar la exigencia emocional de la preparación. "Había momentos de cansancio o desánimo, pero el hecho de tener a alguien con quien avanzar hacía todo más llevadero", precisó.

Sin embargo, mantener ese nivel de exigencia no dependía únicamente de acumular horas de estudio. Con el tiempo, comprendió que el rendimiento también estaba ligado a la gestión de la energía y al manejo de la presión.



"Si me estresaba, ya no rendía igual"


Cuando la carga académica era intensa, su descanso y equilibrio diario se fueron afectando. Kyara notó que su rendimiento comenzó a disminuir, lo que la llevó a tomar medidas para evitar el agotamiento.

Si me estresaba demasiado, ya no rendía igual”, explicó mientras recordaba estos momentos difíciles en los que incluso pensó en rendirse. Para contrarrestarlo, incorporó pausas activas, como el deporte, que le permitieron desconectarse y recuperar energía sin descuidar sus objetivos.

Respecto a su preparación en la academia Aula 20, señaló que en matemática y física priorizó la práctica constante, apoyándose en exámenes de la UNI. En los cursos de ciencias, aplicó estrategias diferenciadas: en biología reforzó la comprensión lectora, mientras que en química complementó lo aprendido con material del Centro Preuniversitario de San Marcos.

Insomnio antes del examen


Pese a la preparación, la noche previa al examen no estuvo libre de nervios. El insomnio apareció como un obstáculo inesperado. Aun así, el día de la prueba hizo lo posible para estar serena. "Llegué con el tiempo justo para no ponerme más nerviosa. Me concentré recién cuando empezó el examen".

Al finalizar, su sensación fue de calma. Había respondido con seguridad todo el examen, aunque se quedó con la inquietud de que la máquina leyera incorrectamente sus respuestas tras realizar algunos cambios en los últimos minutos.



Esa misma noche, su hermano le dio la noticia: había alcanzado el primer puesto. Hoy, su historia deja una lección clara: el camino a la vida universitaria no siempre es solitario. "Cada uno tiene su ritmo, pero encontrar a alguien con quien avanzar puede hacer la diferencia”, reflexionó.

La experiencia de Kyara no solo evidencia la exigencia de postular desde el colegio, sino también el valor de construir redes de apoyo en uno de los procesos más desafiantes para miles de escolares que aspiran a una vacante en la educación superior pública.


Más en Andina:




(FIN) DSC/RRC

Publicado: 29/3/2026