“¡Arriba, Perú!”. El grito de orgullo y emoción resume el sentimiento de una nueva generación de jóvenes peruanos que sigue destacando en las competencias internacionales de matemática y demostrando que el talento, la disciplina y las oportunidades pueden llevarlos a competir al más alto nivel.
En la más reciente edición de la Olimpiada Iberoamericana de Matemática, la número 41, la delegación peruana firmó una actuación memorable de la mano de tres de sus máximos exponentes: Kevin Pomasoncco, quien se consagró con la medalla de oro; Samir Ochoa Since, ganador de la medalla de plata; y Ángel Cuya Fierro, acreedor de la medalla de bronce.
Los tres talentos forman parte del círculo olímpico del Colegio Prolog, institución que ha acompañado su formación mediante becas integrales al reconocer su capacidad intelectual y vocación de superación.
El camino del oro que nació entre hermanos
El máximo galardón de la delegación lo consiguió Kevin Pomasoncco, superando a países como Chile Uruguay Paraguay, Kevin es el segundo de tres hermanos, su historia refleja cómo el apoyo familiar impulsa grandes logros. Hijo de un trabajador de construcción y de una ama de casa, Kevin descubrió su pasión por los números gracias a su hermano mayor, quien le enseñó a resolver sus primeros problemas y despertó en él el gusto por el razonamiento lógico.
Aquel gusto infantil evolucionó hasta convertirlo en un competidor de élite capaz de resolver los problemas más complejos de Iberoamérica y colgarse la medalla de oro, dejando en alto el nombre del país. La competencia fue dura, los exámenes complejos demoraron 4 horas con 30 cada examen para 3 preguntas por día.
Amor por las matemáticas
Por su parte, Samir Ochoa Since sumó una valiosa medalla de plata a su trayectoria internacional. Hijo de un carpintero y de una ama de casa, Samir aprendió a amar las matemáticas de pequeño mientras acompañaba a su padre en sus trabajos de carpintería, midiendo tablas y haciendo cálculos prácticos.
Tras afrontar esta rigurosa competencia, Samir volvió a demostrar su creatividad y resistencia mental. Con la mirada puesta en el futuro, sueña con obtener una beca para estudiar en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y seguir los pasos de referentes como su compañero Renato Gaitán.
Una pasión heredada
Completando el podio peruano, Ángel Cuya Fierro conquistó la medalla de bronce. Ángel heredó la pasión por los números de su padre, a quien acompañaba a sus clases desde muy niño.
Además de su preparación académica, practica karate y música, disciplinas que considera claves para manejar la presión y la concentración durante los exámenes. “Mi objetivo siempre es traer una medalla al Perú. Aunque siempre hay nervios, el compromiso de dejar en alto el nombre de mi país es mayor”, afirma.
Las historias de Kevin, Samir y Ángel demuestran que las limitaciones económicas no representan una barrera cuando existen disciplina, pasión y apoyo educativo. Estos alumnos pertenecen al Circulo Olímpico del Colegio Prolog además de estar becados. Detrás de sus medallas de oro, plata y bronce se encuentran años de esfuerzo familiar, sacrificio personal y el respaldo de sus maestros.
De acuerdo con
los resultados oficiales de la Olimpiada realizada en Buenos Aires, Argentina, otro concursante peruano, César Augusto Flores Delgado, también obtuvo una medalla de plata en la misma competición.
La bandera peruana vuelve a flamear con orgullo en el escenario internacional, confirmando que el país cuenta con jóvenes capaces de competir de igual a igual con los mejores talentos del mundo.
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(FIN) NDP/ RAI
JRA
Publicado: 15/9/2026