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El Niño: ¿Cómo impactaría este fenómeno en los bosques peruanos?

Desde incendios forestales debido a las altas temperaturas hasta la muerte o migración de especies

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09:18 | Lima, set. 28.

El impacto del Fenómeno El Niño en Perú se manifiesta en diversos ámbitos, generalmente con consecuencias negativas, aunque también puede tener efectos positivos. Uno de los campos donde existe expectativa sobre el accionar de este evento climatológico es el forestal, teniendo en cuenta que los bosques ocupan más del 60% del territorio nacional.

La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) informó que mantiene estado de Alerta de El Niño Costero y ratificó que se espera que este nuevo episodio continúe hasta el verano de 2024, alcanzando una magnitud entre moderada y fuerte en dicha estación.


Según los entendidos en este tema, los escenarios del impacto de El Niño en los bosques peruanos varían dependiendo de la región (costa, sierra y selva) donde se encuentran estos espacios naturales que son el soporte principal de la biodiversidad y de la provisión de diversos servicios ecosistémicos a la población humana.



Costa


En la región costa, sobre todo en el norte donde predominan ecosistemas como el bosque seco y los manglares, la ocurrencia de El Niño con una magnitud moderada a fuerte que conlleva la presencia de lluvias intensas, favorecerá la regeneración natural de los bosques y con ello la sobrevivencia de cientos de especies de flora y fauna que viven y se alimentan en estos espacios vegetales. 


Los árboles del bosque seco, como el algarrobo, el hualtaco, el palo santo y el pasayo, entre otros reverdecen e incrementan su tasa de crecimiento anual, sirviendo como fuentes de registro natural de la ocurrencia de tal fenómeno. 


Asimismo, las precipitaciones pluviales persistentes en un escenario como el mencionado favorecerá la aparición de praderas temporales en zonas habitualmente áridas o con escasa vegetación, lo cual es importante para el desarrollo ganadero.


El exceso de lluvias beneficia la recarga de los acuíferos y reservorios de agua dulce, lo que permite contar con este líquido vital para consumo humano, la actividad agropecuaria y otras actividades productivas. 



Sierra


En la sierra norte el panorama se proyecta similar al de la costa norte. La ocurrencia de lluvias y la alta humedad favorecerá la conservación de los bosques y de los ecosistemas asociados, permitiendo la sobrevivencia de muchas especies vegetales y animales, así como de las poblaciones que se benefician con los servicios ecosistémicos que brindan los bosques en esta parte de los Andes peruanos.


Un panorama diametralmente distinto se espera para la sierra central y sur, donde la escasez de lluvias provocada por la presencia de El Niño afectará a los bosques que se secarán al no recibir la cantidad de agua necesaria para su supervivencia y para el almacenamiento que permite la supervivencia de especies vegetales y animales que viven en sus inmediaciones.


La escasez de agua en los bosques contribuirá al déficit hídrico y la disponibilidad de agua para consumo humano, así como para actividades productivas esenciales como la agricultura y la ganadería.  


Otra consecuencia negativa de El Niño que resulta nefasta por su capacidad destructiva es la ocurrencia de incendios forestales debido, en parte, a las altas temperaturas que se alcanzarán durante la ocurrencia de El Niño, pero sobre todo por acción humana mediante prácticas dañinas como la tradicional quema de campos de cultivo. 


En todo caso, la ocurrencia de incendios forestales será un gran desafío para las autoridades competentes para atender este tipo de emergencias, debido a la escasez o limitada disponibilidad de agua para apagar el fuego. 


La destrucción de bosques y cobertura vegetal debido a los incendios forestales desencadenará la muerte o migración de especies animales.



Selva


En la selva, que es la región más extensa y boscosa del Perú, el impacto de El Niño dependerá de su magnitud y de su concentración. Si el desarrollo de este fenómeno meteorológico se concentra más en el Pacífico central, tiende a crear sequías concentradas en el noreste de la cuenca amazónica. Si se sitúa más en el Pacífico oriental, la sequía puede ser más generalizada y durar un poco más.


La ocurrencia de El Niño en un escenario de cambio climático agudiza su impacto expresado en degradación de los bosques y posibles incendios forestales debido al aumento extremo de la temperatura, el aire más seco que absorbe más agua del suelo y las plantas, así como la menor disponibilidad de agua por el descenso del caudal de los ríos y de la humedad por la escasez de lluvias que hidratan la enorme cantidad de vegetación de la selva tropical.


Las especies vegetales de las zonas más húmedas de la Amazonía son particularmente sensibles a la sequía provocada por El Niño. Si sufren estrés hídrico, es más probable que dejen caer sus hojas y ramas para sobrevivir a la sequía. Y eso aumenta la vulnerabilidad de la selva.


El aliado de los incendios forestales se genera cuando las plantas afectadas por la sequía pierden sus hojas, y como el aire es más seco y caluroso debido a El Niño, se crean condiciones perfectas para la propagación de las llamas.


Si a ello se suma la pérdida de los bosques amazónicos debido a la deforestación provocada por la agricultura descontrolada, la tala y la minería ilegales, entre otros flagelos, entonces se genera las condiciones ideales para causar daños que pueden ser irreversibles para este ámbito natural que constituye un pulmón no solo para el Perú sino también para el planeta por su enorme capacidad para proveer oxígeno y capturar carbono y con ello mitigar el calentamiento global


(FIN) LZD/MAO


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Publicado: 28/9/2023