En el marco del Día Internacional de la Conservación y la Restauración, que se conmemora hoy 27 de enero, el Museo Arqueológico Nacional Brüning, ubicado en la ciudad de Lambayeque, realizó la actividad “Detrás de las vitrinas: conociendo el Laboratorio de Conservación”, una experiencia educativa que permitió al público conocer de cerca el trabajo técnico y científico que protege el patrimonio cultural antes de su exhibición.
La jornada contó con la participación del director del museo, Hernán Hurtado, quien explicó a la Agencia Andina que esta iniciativa responde a las políticas públicas del Ministerio de Cultura y busca fortalecer la apropiación social de los museos, mostrando al público que la labor museística va mucho más allá de las vitrinas.
“El museo no es solo lo que se exhibe, también es el trabajo silencioso y minucioso que se realiza en áreas sensibles como el laboratorio de conservación”, destacó Hurtado.
Un laboratorio histórico y pionero en el Perú
El funcionario resaltó que el Laboratorio de Conservación del Museo Brüning es uno de los más antiguos y emblemáticos del país. Fue protagonista en los trabajos de conservación de los hallazgos del Señor de Sipán, a finales de los años 80 e inicios de los 90, marcando un hito en la arqueología y conservación arqueológica nacional.

Hurtado mencionó que durante más de cinco décadas, este espacio ha concentrado materiales provenientes de excavaciones arqueológicas, recuperaciones y decomisos, brindando además soporte técnico especializado a otros museos, proyectos arqueológicos y direcciones desconcentradas de cultura a nivel nacional, especialmente en el delicado tratamiento de metales arqueológicos.
Trabajo minucioso, científico y artístico
El equipo de conservación está conformado por las arqueólogas Lucila Albañil Zambrano y Marcia Veliz Ramírez, y el conservador Marco Antonio Seclén Fernández, quien resaltó que el trabajo en el laboratorio no es solo manual, sino también científico y clínico, ya que requiere conocimientos en química aplicada, metalurgia y estrictos protocolos de seguridad.
“Lo primero que aprendemos es a reconocer el material que estamos trabajando. Cada pieza tiene un valor histórico inmenso y cualquier intervención debe realizarse con extremo cuidado”, explicó Seclén.

El especialista resaltó que gracias a convenios intergubernamentales con países como Alemania y España, el laboratorio ha recibido capacitación especializada y equipamiento técnico, consolidándose como un referente nacional e internacional en conservación metalúrgica.
Acercando el patrimonio a la comunidad
La actividad permitió a los visitantes observar equipos, técnicas y procedimientos reales, e incluso experimentar de forma didáctica algunos procesos básicos del trabajo conservador, fortaleciendo el vínculo entre el museo y la comunidad.
El director del Museo Brüning, Hernán Hurtado, resaltó además el carácter intergeneracional del equipo de conservación, donde conviven la experiencia y el relevo profesional, todos ellos profesionales lambayecanos, lo que refuerza el sentido de identidad y pertenencia regional.
“Este laboratorio puede parecer pequeño, pero es enorme en su contribución al país y a la arqueología. Gran parte de la historia contemporánea de la conservación arqueológica tiene su origen aquí, en Lambayeque”, enfatizó.
Un museo que educa más allá de las vitrinas
Con esta actividad, el Museo Nacional Brüning reafirma su compromiso de educar desde sus áreas menos visibles, invitando a la ciudadanía a conocer, valorar y proteger el patrimonio cultural como parte fundamental de la identidad y memoria colectiva.
Por último, los organizadores invitaron a la comunidad lambayecana, nacional y visitantes a seguir participando en este tipo de iniciativas que permiten comprender cómo se conserva el pasado para las futuras generaciones.
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