¿Cómo criar a un niño para que no se convierta en un adulto que ejerce violencia?

Especialista explica que repetición de una conducta puede convertirse en una respuesta habitual ante problemas

Claves para prevenir que los niños ejerzan violencia escolar. Foto: ANDINA/Difusión.

Claves para prevenir que los niños ejerzan violencia escolar. Foto: ANDINA/Difusión.

15:40 | Lima, set. 18.

Por Iván Calderón

El reciente caso de violencia contra un estudiante de 16 años de la Institución Educativa Liceo Naval “Almirante Guise”, en San Borja, ha generado gran preocupación y rechazo en la sociedad por la gravedad de los hechos. Frente a ello, surge la necesidad de reforzar desde la infancia la educación emocional y el respeto hacia los demás para prevenir conductas de violencia y acoso escolar.

En diálogo con la agencia Andina, el psicoterapeuta cognitivo-conductual y de esquemas adaptativos Pedro Ponce señaló que los padres deben dialogar con sus hijos, de manera abierta y sin tabúes, sobre el abuso, el bullying, la sexualidad, los impulsos, la empatía y los límites desde edades tempranas, pues así se contribuye a formar conciencia sobre sus actos y las consecuencias que pueden tener en los demás.


Desde que un niño empieza a tener uso de razón es importante educarlo en el tema sexual, la empatía hacia los demás, la cordialidad y las relaciones con los amigos, porque cuanto más pequeños están, van creando una mejor conciencia de las cosas”, explicó.

El especialista indicó que también es necesario enseñarles a respetar el espacio personal de los demás y a comprender que determinadas actitudes o comentarios inapropiados pueden constituir una forma de violencia.

Así como tenemos reglas en casa en la que no se puede jugar pelota dentro o no se puede salir a ciertas horas de la noche, también es indispensable enseñarle las normas que deben respetar y los límites de no transgredir el espacio del otro porque eso es una forma de violencia”, acotó.

El ejemplo viene de casa

Ponce sostuvo que la familia es el primer espacio donde los niños aprenden a relacionarse con los demás y, especialmente, a enfrentar y resolver los conflictos. Por ello, las actitudes, expresiones y formas de reaccionar de los padres pueden convertirse en modelos de comportamiento que los menores reproducen posteriormente.

Si tengo un papá o una mamá que tiende a ser racista, que tiende a ser homofóbico, que está viendo la televisión y empieza a lanzar ataques ofensivos o hacer comentarios que más bien perpetúan la violencia, los hijos van a asumir el mismo comportamiento. Entonces, el cambio empieza por uno, para luego transmitirlo con los hijos”, aseveró.

El psicoterapeuta explicó que los conflictos familiares también constituyen oportunidades para enseñar a los menores que existen formas saludables de afrontar las diferencias y solucionar los problemas sin recurrir a la agresión.

La casa es un espacio donde yo aprendo cómo hablar y resolver conflictos. No tengo que llegar a una conducta delictiva o una agresión al otro para solucionar un conflicto y, menos el maltrato a otras personas”, señaló.


¿Cuándo una broma deja de serlo?

Ante situaciones en las que las burlas o los juegos pueden confundirse con conductas de acoso, el psicólogo consideró necesario observar cómo se sienten todos los involucrados, pues una broma deja de serlo cuando genera malestar en una de las personas.

Si yo te hago una broma y los dos genuinamente nos reímos y nos divertimos es una broma. Pero si desde mi perspectiva te bromeo y a ti no te parece gracioso, ya se torna en una manera de ejercer violencia o agresión", manifestó. 

Las conductas repetitivas pueden convertirse en patrones

El experto explicó que las conductas que se repiten de manera constante pueden convertirse en patrones de respuesta frente a determinadas situaciones. Por ello, una conducta agresiva que no es corregida oportunamente puede terminar siendo utilizada nuevamente por el menor como una forma habitual de afrontar sus conflictos.

El niño que juega a maltratar a otros, sin tener conciencia de lo que está haciendo, en su adolescencia es posible que siga maltratando, y en la edad adulta podría convertirse en un agresor. En cambio, el niño que no habla con otros, que tiende a alejarse y repite esa conducta, en la adultez será una persona tímida y con dificultad para relacionarse", subrayó. 

De esta manera, precisó que las personas desarrollan determinadas conductas como mecanismos para afrontar situaciones, ya sea para evitar algo que les genera malestar o para conseguir un determinado resultado.

Entonces, agregó, las personas tienden a afrontar determinadas situaciones mediante las conductas que su cerebro ha aprendido y repetido. Por ello, si alguien está habituado a responder con agresividad, esta puede convertirse en su primera reacción ante un conflicto.
 

Educar en empatía y tolerancia 

Para prevenir respuestas violentas, Ponce recomendó que los padres ayuden a sus hijos a desarrollar habilidades emocionales como la empatía, el autocuidado y la tolerancia a la frustración.

Primero hay que enseñarles a quererse y a cuidarse. Segundo, educarlos a tratar bien a los demás. Y desde un punto emocional prepararlos a tener tolerancia a la frustración o tolerancia al malestar”, dijo.

El especialista señaló que los padres deben ayudar a sus hijos a reconocer y comprender sus propias emociones para que, a partir de ello, puedan desarrollar empatía hacia los demás y comprender que sus acciones también pueden generar dolor.

Buscar ayuda 

Recomendó que los padres busquen orientación especializada cuando detecten que sus hijos son víctimas de bullying, pero también cuando adviertan que podrían estar ejerciendo violencia contra otros menores.

Si su hijo sufre de bullying, yo recomendaría que acudan a un especialista inmediatamente, porque esta pasando emocionalmente una etapa muy dificil. Imagínense, una persona que la están extorsionando. Esa persona está con la neurorecepción alteradísima, porque piensa que en cualquier momento lo puedan matar. Pues algo así es el equivalente en un menor que sufre de acoso en el colegio”, argumentó.


Los testigos también cumplen un papel

Ponce llamó además la atención sobre los estudiantes que presencian situaciones de bullying y no las comunican a sus padres, profesores u otras personas adultas. Consideró que el silencio puede responder a diferentes factores, entre ellos el temor a convertirse en una nueva víctima, la presión del grupo o la normalización de estas conductas.

Ante esta situación, señaló que una de las primeras medidas debe ser abrir espacios de conversación sobre el acoso y enseñar a los menores que comunicar una situación de violencia no significa involucrarse innecesariamente en un problema, sino contribuir a proteger a quien está siendo afectado.



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(FIN) ICI/RRC

Publicado: 18/9/2026