Las autoridades colombianas redoblan este viernes la búsqueda de los cientos de desaparecidos que dejó el potente terremoto del lunes, aunque se desvanecen las posibilidades de encontrar sobrevivientes pasada la fase crítica de rescate.
Las maquinarias pesadas empezaron a remover escombros en lugares donde se descarta que haya vida tras el sismo de magnitud 7,4, que afectó el oeste del país.
El saldo de víctimas aumentó a 281 muertos y más de 3.900 heridos, indicó el presidente Abelardo de la Espriella. Además, se cuentan 379 desaparecidos bajo montañas de ruinas, latas y cables colgando.
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"Pero la consigna es no dejar de buscar (...) no descansar hasta que no demos una parte de encontrar esas personas, ojalá vivas, o recuperar sus cuerpos si están dentro de los escombros", indicó en un video publicado por su agencia el jueves por la noche.
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"Nos preguntamos a qué ayudas tenemos derecho, si nos van a reubicar en otra parte, porque esto va para largo", dice con un café en la mano.
Ya se cumplieron las primeras 72 horas del terremoto, el plazo a partir del cual caen exageradas las probabilidades de encontrar sobrevivientes.
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La región cafetera del país es otra de las más golpeadas. En Pereira, un bombero observa de cerca cuando un grupo de voluntarios dice haber escuchado ruidos bajo los escombros.
"No les voy a quitar la emoción ni el fervor porque los milagros sí existen, pero a estas alturas es poco probable encontrar gente viva", dice a la AFP.
Trauma colectivo
La solidaridad ha aliviado las arduas jornadas de búsqueda y ha mitigado la escasez. Miles llegan con agua, comida y medicamentos a los barrios afectados. También se reparten abrazos, como apoyo emocional en medio de la zozobra.
"Estamos atravesando un trauma colectivo y creo que la mejor manera también en la que podía ayudar era pues regalando la energía que tengo y la vitalidad que me queda", dijo Andrés Solomón, un músico caleño de 46 años con una pancarta que decía: "abrazos aquí".
Muchos buscan a sus mascotas y los reencuentros reviven la ilusión. Vickye Giraldo sonríe mientras sostiene a su gatito Polux, en los exteriores del edificio en ruinas donde solía vivir. Un grupo de voluntarios lo rescató.
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"Es un sueño hecho realidad", dice la abogada de 56 años.
Pero las réplicas y los daños estructurales complican las labores de rescate. Decenas sacan en maletas ropa y todo lo que pueden de sus viviendas maltrechas.
Javier Alzate recuperó las pocas pertenencias que se salvaron de su casa en Pereira, con ayuda de un grupo de personas.
"Ya no hay más remedio, hay que sacarlas de ahí porque si llueve se acaba todo", dice el psicólogo de 79 años.
El terremoto también sacudió cementerios. En un poblado cercano a Cali, los muertos salieron de sus tumbas.
De la Espriella, que considerando tres días antes del sismo, decretó la "emergencia económica", una medida que lo faculta a crear impuestos y modificar el presupuesto.
También anunció la creación de un fondo con ayudas internacionales para atender a las víctimas y llamar a las empresas privadas a sumarse.
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(FIN) CFS/CFS
Publicado: 14/8/2026