Recorrer los laberintos de barro de la antigua capital Chimú ya no es una experiencia reservada para unos pocos. En el marco del Día Nacional de la Persona con Discapacidad, el Prpyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan mostró los frutos de un esfuerzo por transformar la historia en un espacio vivo, cercano e incluyente: más de 1,107 personas con discapacidad y adultos mayores, lograron reencontrarse con su patrimonio cultural sin que las barreras físicas o sensoriales condicionen su paso.
A través del
programa “Chan Chan para Todos”, implementado por el Pecach del Ministerio de Cultura, la ciudadela prehispánica abrió senderos adaptados para redefinir la forma en que la ciudadanía vive el patrimonio. A lo largo de 27 visitas guiadas y 48 talleres vivenciales, la experiencia en el Museo de Sitio y el conjunto amurallado Nik An dejó de ser una observación distante para convertirse en una vivencia participativa.

“Chan Chan es una herencia milenaria que pertenece a todos los peruanos. Nuestra labor no se limita a la investigación y conservación, sino a garantizar que toda la población pueda disfrutarla.
Con 'Chan Chan para Todos', la inclusión es una experiencia real para nuestros visitantes”, destacó Ismael Iglesias León, director del Pecach.
Sentir la historia con las manos
La propuesta destaca por adaptar los lenguajes de divulgación histórica a las diversas formas de percibir el entorno. Para las personas con discapacidad visual, el relieve de la iconografía Chimú cobró forma en sus manos gracias a un muro sensorial e información grabada en sistema Braille, acompañados por réplicas a escala de las piezas expuestas.
De igual manera, el recorrido incorporó material didáctico en lengua de señas peruanas, rampas de acceso y zonas diseñadas para el bienestar emocional.

La sensibilidad del programa también alcanzó a personas dentro del trastorno del espectro autista (TEA), quienes mediante talleres de modelado en barro exploraron las formas y figuras del arte precolombino local. Moldeando la arcilla con las mismas técnicas con que se erigió la ciudad de barro más grande de América, los participantes conectaron de forma práctica y cercana con las expresiones de la antigua sociedad norteña.
“Buscamos que cada visitante encuentre un espacio adecuado a sus necesidades. Incluir significa reconocer la diversidad y adaptar nuestros servicios para que nadie quede al margen de la experiencia cultural”, añadió el titular del Pecach.
Trabajo en comunidad
El despliegue de esta iniciativa, gestionado por la Unidad de Promoción y Participación Ciudadana del Pecach, ha sido posible gracias al trabajo en red con el Programa Contigo del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), la Oficina Regional de Atención a las Personas con Discapacidad (Oredis) de La Libertad, las Omaped locales y diversas asociaciones civiles de la región.

Con este enfoque, el Ministerio de Cultura reafirma que la preservación del patrimonio no consiste solo en proteger las murallas del pasado, sino en asegurar que cada ciudadano, sin importar su condición o edad, encuentre en ellas un lugar donde ejercer plenamente su identidad y sus derechos culturales.
Publicado: 16/10/2026