En el corazón del complejo arqueológico de Chan Chan, el legado de la cultura Chimú empieza a sentirse de una manera distinta. Ya no se trata solo de observar muros milenarios o recorrer pasadizos históricos, sino de vivir una experiencia que conecta el pasado con el bienestar del presente.
En un espacio paralelo al Museo de Sitio Chan Chan, niños y jóvenes exploran texturas, formas y símbolos ancestrales.
La propuesta también tiene impacto en las familias.
Bajo esa premisa, el Ministerio de Cultura, a través del Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan (Pecach), impulsa el programa “Chan Chan para todos”, una iniciativa que ahora incorpora talleres dirigidos a niños y jóvenes con Trastorno del Espectro Autista (TEA). En estos espacios, el aprendizaje toma forma en el barro: manos pequeñas moldean figuras con iconografía Chimú, mientras desarrollan habilidades motoras, regulan emociones y organizan ideas.
En ambientes acondicionados cerca del museo de sitio, los participantes exploran texturas, formas y símbolos ancestrales. La arcilla se convierte así en un puente entre la historia y la experiencia personal, fortaleciendo la autoestima y el sentido de pertenencia.
“Esta iniciativa trasciende la mera observación histórica para convertir el patrimonio en una herramienta terapéutica e inclusiva”, señaló Christian Arbaiza Mendoza, director del Pecach.
Destacó que el trabajo con arcilla no solo promueve la creatividad, sino que facilita la conexión con el entorno y fortalece la autoestima y el sentido de pertenencia.
La iniciativa no solo transforma la manera de acercarse al patrimonio, sino también impacta en las familias. Padres y cuidadores encuentran en estos talleres un espacio seguro para el desarrollo de sus hijos y, al mismo tiempo, un momento de respiro en su rutina diaria.
Ruthmary Roca, representante de la Asociación de Personas con Autismo de Trujillo, destacó que estos espacios brindan alivio a padres y cuidadores. “Es una oportunidad para que nuestros hijos aprendan y se desarrollen en un entorno adecuado, mientras nosotros encontramos momentos de tranquilidad”, expresó
Primeros beneficiados
Un primer grupo de 12 participantes, acompañados por sus padres, formó parte de sesiones de modelado en barro con iconografía chimú, en una experiencia que acercó el patrimonio cultural de manera accesible y significativa.
Sin embargo, a la fecha, más de 600 personas en situación de vulnerabilidad han sido beneficiadas por este programa, que incluye a personas con discapacidad, adultos mayores y jóvenes en riesgo social. La reciente incorporación de participantes con TEA refuerza su enfoque inclusivo.
Acondicionamientos
El esfuerzo se complementa con mejoras en accesibilidad, como muros sensoriales, réplicas táctiles y adecuaciones en espacios como el conjunto amurallado Nik An, que facilitan el recorrido a personas con movilidad reducida. Estas acciones han contribuido a posicionar a Chan Chan como un referente en turismo accesible.
De esta manera, el antiguo legado Chimú se proyecta hacia el futuro, consolidándose no solo como un símbolo histórico, sino como un espacio donde la inclusión, el aprendizaje y el bienestar encuentran un lugar común.
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