La caída de granizo blando, llamado akarapi en quechua, acompañó la tradicional procesión del Señor de Tayankani, durante la festividad del Señor de Qoyllur Rit'i, celebrado al pie del nevado Qolquepunku, ubicado en el distrito de Ocongate, en la provincia cusqueña de Quispicanchi.
La sagrada imagen del “yanamachu”, del Cristo Moreno, del Cristo Campesino, como es llamado cariñosamente el Señor de Qoyllur Rit'i, impregnado en la pared de una gran roca “sagrada”, recibe a miles de fieles que llegan a regocijarse ante él, incluso agnósticos curiosos.

La roca, que muchos señalan de extraordinaria, por su ubicación al margen derecho del paraje del Sinakara, entre vegetación enana que resiste el extremo frío, está sobre los 4,700 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.), y arriba el gran Apu Qolquepunku con una altitud de 5,522 metros de altura.
Durante la festividad, y esta última que concluye hoy 4 de junio, más de 120 mil fieles, o quizá mucho más, ascienden para renovar su fe, fortalecer su alma y comprometerse a evitar caer en pecado; con ellos van turistas, también católicos y muchos, que quizá no comparten la fe, pero son atraídos por la masiva expresión de fe y devoción.
El Arzobispado de Cusco oficia múltiples misas, permite la visita de la feligresía bajo el resguardo de Ukumaris, fieles guardianes del Tayta, y revalora la procesión del Señor de Tayankani, en representación del Señor de Qoyllur Rit'i hasta una pequeña capilla de la Virgen Dolorosa, que curiosamente se contrapone al Qolquepunku, y hace que la cruz de madera de regular tamaño con Jesús crucificado, sea expuesta ante el imponente Qolquepunku.

En esta última procesión, presidida por la Nación Paucartambo, sus danzantes de Q’apaq Qolla, Q’apaq Chuncho, Wayrichuncho Loman y Mayun Pureq, y los entrañables Ukumaris o pablitos, llevaron al Señor de Tayankani, pero fue bajo la caída del akarapi. Para que no se afecte la imagen, fue cubierta con plástico.
Para los fieles que van año a año no sorprende este fenómeno, es más resulta siendo un privilegio, acaricia el rostro de los peregrinos y no se disuelve fácilmente bajo la ropa por la temperatura bajo cero y -5 grados centígrados pasado el mediodía, y forma un manto blanco en el suelo.
“Nuestros hermanos mayores nos han informado que el akarapi es una bendición de Dios. Es muy hermoso y gratificante llegar acá a la casa del Señor y que nos bendiga con un Akarapi”, expresa conmovido José Luis Mamani, docente y caporal de los Ukumaris de Paucartambo, al relatar que solo en ocasiones se vive este fenómeno.

“Recuerdo a mi señor padre que bailaba Q’apaq Qolla, explicando que en un párrafo de una canción (estribillo) dice ‘kaypi chayamushayku akarapi monterantin’”, expresa entusiasmado José Luis. La interpretación asemeja que llegaron al Señor de Qoyllur Rit'i con la acumulación de akarapi sobre sus monteras.
“O sea cuando nos llega el akarapi es una bendición, es una bienvenida de nuestro padre y nuestra Virgen Dolorosa. Es un buen augurio y creo que todos estamos felices por eso”, agregó el caporal.
En otras fechas el Sinakara registra lluvia, señal que no es buena y se podría interpretar que el Señor de Qoyllur Rit'i está molesto, pero en esta última celebración dice José Luis “Debemos recibirlo con mucha alegría. Creo que todos sabemos el significado del akarapi y contentos debemos estar nosotros al saber que nos recibe el Señor”.

La celebración al Señor de Qoyllur Rit'i este año comenzó el 30 de mayo, la feligresía que cada vez es más, peregrinó desde el centro poblado de Mahuayani (tramo de la vía Interoceánica Cusco-Brasil), por unos 9 kilómetros de camino de herradura, hasta el paraje del Sinakara.
Durante la festividad Ukumaris de las ocho naciones ascendieron a los flancos del nevado Qolquepunku para cumplir con sus usos y costumbres, después retornaron al santuario y se encaminaron a la Ruta de las 24 horas, peregrinaje hasta la capilla del Señor de Tayankani y cercano al distrito de Ocongate, desde allí retornan la noche de ayer en camiones a sus localidades.